* "NO SE NACE MUJER": Un documental de Virginie Linhart producido por Zadig Productions en colaboración con Sofiber y la participación de France 5 en donde se conmemora la publicación del "Segundo sexo" y se valora la figura de Simone de Beauvoir.
* SIMONE DE BEAUVOIR: de «jeune fille rangée» à «jeune femme révoltée» . Por María Teresa Muñoz Zielinski
El
nombre de Simone de Beauvoir representó, para muchas mujeres del pasado y aún
cercano siglo XX, el símbolo de la mujer contestataria y militante del
movimiento feminista en unos momentos cruciales de acontecimientos históricos y
culturales de la vida cotidiana de Francia. En su vida confluyeron dos facetas
que se identificaron entre sí a través de su personalidad: la de mujer invitando
a la emancipación femenina y la de escritora cuya obra será tema de polémica en
los medios literarios del momento con sus defensores y detractores de una mujer
con una fuerte personalidad y que marcó un antes y un después del momento en el
que se dio a conocer.
La vida de Simone de Beauvoir se la puede identificar sobre todo a
través de una parte de su obra reconocida como “memorias” de sus vivencias y
experiencias y de sus reacciones diferentes de acuerdo con el momento vivido.
Memorias en las que el elemento heredado junto con el vivido dan como fruto sus
“Mémoires d’une jeune fille rangée”
en un primer momento y que, conforme su vida va transcurriendo y va
evolucionando en su manera de pensar y de actuar frente a situaciones tanto
familiares como del entorno social en el que se desenvuelve y que dará como
fruto el descubrimiento de su faceta como escritora lo cual se manifestará
en “La
force de l’âge”. Época de años oscuros pero tambien alegres en los que
conocerá a Jean Paul Sartre, que será su compañero en el futuro y con el que
formará una de las parejas más representativas de la vida literaria de Francia,
para llegar tras la madurez a una última etapa de su vida en la que hace
balance hasta el año 1972 en un “Tout
fait compte” en el que se resumen sus experiencias mezclándose lo
autobiográfico con lo anecdótico.
Estas tres obras fundamentales para llegar al conocimiento de Simone
de Beauvoir suponen una confesión de una mujer que desde sus primeros años
quiso defender su postura ante la vida y los acontecimientos que le tocó vivir
tanto en el ámbito familiar como en el ámbito social.
Simone de Beauvoir nace en París un 9 de Enero en el 101 del Boulevard
Montparnasse, esquina al Boulevard Raspail. Un barrio en el que ya comienzan a
proliferar los cafés en los que las tertulias literarias se van a hacer
presentes, dando al barrio un ambiente intelectual que lógicamente influirá en
la formación de Simone.
Su familia pertenece a un ambiente burgués, tradicional y católico.
Sus padres son jóvenes y mantienen muy buenas relaciones con amigos y conocidos
que continuamente frecuentan la casa de los Beauvoir, en la que la madre toca
el piano mientras el padre recita versos de autores como Corneille o Rostand.
La imagen de su padre, Simone nos la describe indicando que:
“toute petite mon
père m’avait subjuguée par sa gaieté et son bagout.En grandissant j’appris à
l’admirer plus sérieusement Je m’émerveillais de sa culture et de son
intélligence, de son infaillible bons sens”.(S.B. «Mémoires d’une jeune
fille rangée» p.13.Gallimard.N.R.F.1958)
Y cuando habla de su madre dice:
“Mes
premiers souvenirs sont ceux d’une femme rieuse et enjouée”
Efectivamente Françoise tiene un carácter abierto y alegre, y para
Simone será su maestra y guía en la etapa de la infancia, enseñándole a leer, a escribir y a conocer la religión
católica. De esta manera se establece entre ambas una estrecha relación:
“Ainsi
vivions nous, elle et moi dans une sorte de symbiose et sans m’appliquer à
l’imiter je fus modelée par elle”.(S.B. «Mémoires d’une jeune fille
rangée» p.16 Gallimard.N.R.F.1958)
Sin embargo, y como se verá más adelante, cuando llegue el momento del
comienzo de la etapa escolar, Simone va a percatarse de las limitaciones de su
madre en el campo de los conocimientos, ya que tanto la formación como la
preparación para la vida que Françoise ha transmitido a su hija corresponde más
al modelo de educación impartido a una jovencita del siglo XIX.
Y es en ese momento cuando Simone elegirá a su padre para la
continuación de nuevos aprendizajes. Éste se va a convertir en su nuevo modelo
de cultura, facilitándole nuevas lecturas, considerando a Simone una persona
adulta, enseñándole a razonar ante los eventos que aparecen en Francia en esos
momentos.
Pero por el momento, y hasta que eso suceda, Simone se siente en el
ambiente familiar como si fuera la protagonista de un cuento de hadas,
sintiéndose protegida por los suyos y viendo el mundo desde su plano infantil
con un gran optimismo. En su casa es el centro de atención, ya que la llegada a
la casa de su hermana Hélène no se producirá hasta dos años más tarde. Sus
abuelos y el resto de la familia celebran todas las actuaciones de la pequeña
Simone. Ésta, al hablar de ellos, describe el ambiente con las siguientes
palabras:
“A la
maison le moindre incident suscitait de vastes commentaires on écoutait
volontiers mes histoires, on répétait mes maths. Grands parents, oncles,
tantes, cousins…une abondante famille me garantissait mon importance. En outre,
tout un peuple surnaturel se penchait sur moi avec sollicitude”.(«Mémoires
d’une jeune fille rangée» p.29. Gallimard.N.R.F.1958)
Simone, en ese momento de su vida, es todavía una niña que obedece a
sus padres:
“convaincue que mes
parents ne voulaient que mon bien”.
De esa manera aprende a leer y a escribir para agradar a su padre y a
rezar para contentar a su madre, intentando en el colegio obtener las mejores
calificaciones para que sus padres se sientan satisfechos de ella. Todavía su
vida depende absolutamente de sus padres y poco a poco siente la necesidad de
que se la vaya considerando adulta, sufriendo en los momentos en los que por
cualquier motivo se la trata de una manera más infantil.
En esas circunstancias: “il suffisait pour me blesser qu’on me traita en bébé, bornée dans mes
connaissances et dans les possibilités, je n’en estimais pas moins d’être une
vraie personne”. («Mémoires d’une fille rangée»
p.34.Gallimard.N.R.F.1958)
Hay que señalar también que, debido a la situación económica de la
familia Beauvoir, no demasiado desahogada, las diversiones y caprichos de
Simone fuera de su casa son escasos. Así pues, la distracción con la que ella
puede contar es con la lectura de libros que su padre, gran conocedor de la
literatura francesa del momento, le puede proporcionar, transmitiéndole a Simone
el amor a la lectura. Esto va a favorecer su preparación para su ingreso en el
Cours Désir donde llega con un gran deseo de adquirir el máximo de
conocimientos y así nos dice:
“Si j’ai
pris tant de plaisir à l’étude, c’est que ma vie quotidienne ne me rassasiait
plus…Dans l’univers policé où j’étais cantonnée, peu de choses m’étonnait car
j’ignorais où commence , où s’arrête le pouvoir de l’homme. Les avions, les
dirigeables qui parfois traversaient le coeur de Paris émerveillaient beaucoup
plus les adultes que moi-mème. Quant aux distractions, on ne m’en offrait
guère”.(«Mémoires d’une jeune fille rangée» p. 42.Gallimard.N.R.F.1958)
De esta manera los estudios para Simone se van a
convertir en la primera necesidad. Así nos
describe su manera de trabajar:
“Assise
devant une petite table, je décalquais sur le papier des phrases qui
serpentaient dans ma tête: la feuille blanche se couvrait de taches violettes
qui racontaient une histoire”.
(«Mémoires
d’une jeune fille rangée».p52.Gallimard.N.R.F.1958)
El sistema de la escuela le va a dar la autonomía que ella necesita. A
partir de ese momento se va a encontrar sola y sin la intervención de los
adultos, lo que supone su primer intento de independencia:
“Jusqu’alors
j’avais grandi en marge des adultes, désormais j’aurais mon cartable, mes
livres, mes cahiers, mes tâches; mes semaines et mes journées se découperaient
selon mes propres horaires”.(«Mémoires d’une jeune fille rangée»
p.54.Gallimard.N.R.F.1958)
Sin embargo seguirá bajo la atenta mirada de su madre, cuyo ejemplo le
servirá de estímulo en su preparación para la vida, ya que, en efecto,
Françoise es considerada como una persona que no perdía ni un minuto de su
tiempo:
“Ma mère ne
gaspillait jamais une seconde; en lisant; elle tricotait. Quand elle causait
avec mon père ou avec des amies; elle cousait, raccommodait ou brodait. Je
pensais que non seulement dans ma famille mais partout le temps, l’argent
étaient si étroitement mesurés qu’il fallait les administrer avec la plus
exacte rigueur; cette idée me convenait puisque je souhaitais un monde sans
caprices”.(«Mémoires d’une jeune fille rangée» p. 26.Gallimard.N.R.F.1958)
Así, y con este estímulo, se propone aprovechar todos los momentos
para encontrarse a sí misma.
Sin embargo, también va a ser el momento en el que comienza en su
interior a rebelarse ante sus padres, cuando en un momento determinado descubre
que estos le mienten. Esto sucederá a raíz del descubrimiento del engaño acerca
del Papá Noël. La reacción de Simone es hacer ver a su familia que ella ya
había llegado a sus propias conclusiones cuando se dio cuenta que:
“le tout
puissant petit Jésus s’a murât à descendre dans la chéminée comme un vulgaire
ramoneur.”
Ante sus padres Simone continúa siendo una hija responsable:
“Je m’étais
définitivement métarmorphosée en enfant sage. Les premiers temps j’avais
composé mon personnage et il m’avait valu tant de louanges et dont j’avais tiré
de si grandes satisfactions que j’avais fini par m’identifier à lui”. («Mémoires
d’une jeune fille rangée» p.65.Gallimard.N.R.F.1958).
Sin embargo, este papel de “jeune fille rangée” es por pura
conveniencia, ya que de esa manera, ante los progresos llevados a cabo, gana
cada día un mayor afecto por parte de sus padres.
Igualmente podemos observar este sometimiento hacia sus padres durante
la guerra desempeñando a la perfección el papel de joven patriota junto a su
familia en esos momentos:
“En
Septembre, à la Grillère, j’appris à remplir mes devoirs de française. J’aidais
maman à fabriquer de la charpie, je tricotait un passe-montagne. Ma tante
Hélène attelait la charrette anglaise et nous allions à la gare voisine
distribuer des pommes à de grands hindous enturbannés…”.(«Mémoires d’une jeune
fille rangée» p. 30.Gallimard.N.R.F.1958)
Sin embargo, estos acontecimientos y circunstancias que hacen que
Simone sea para su familia una buena hija van a ir variando. Poco a poco la
niña va creciendo y va a convertirse en una jovencita en la que van a aparecer
los primeros signos de rebeldía, haciéndose presentes en su carácter, y a los
17 años empieza a rechazar de forma violenta todo lo aprendido en su infancia.
Ante la lectura de sus Memorias podemos ver cómo poco a poco la imagen a la que
tenía acostumbrada a su familia irá desvaneciéndose y sus observaciones se van
decantando al lado más negativo de su entorno familiar. Años más tarde en la
correspondencia mantenida con Nelson Algren empleará términos que rayan en la
crueldad al describir a sus padres:
“Quand j’étais
enfant, comme mes parents étaient pauvres et déclassés à la façon moche,
mesquine des petits bourgeois, je haïssais notre appartement triste et presque
crasseux…dès que nous étions levées (ma soeur et moi), la place
manquait...”. («Lettres à Nelson Algren»)
Esta carta es sólo una pequeña muestra del odio casi visceral que su
familia y su entorno le van a producir a partir de su adolescencia,
convirtiéndose en una joven solitaria e insociable, permaneciendo al margen de
la buena sociedad francesa del momento.
Para luchar contra ese aislamiento, Simone comienza a escribir un
diario íntimo en el que analizará su situación, manteniendo un diálogo con ella
misma para escapar de la soledad en la que se ve. Así se desdobla creando un
personaje, una joven a la que convierte en su confidente:
“Je
prétendais me dédoubler, me regarder. Je m’épiais dans mon journal, je
dialoguais avec moi même”.
A pesar de este aislamiento, reconoce que al escribir sus impresiones
comprueba su superioridad creando un microcosmos en el que ella es la única
protagonista:
“J’étais quelqu’un
et je ferai quelque chose”.
A los 18 años escribe su primer ensayo literario cuya protagonista
tiene muchos rasgos en común con ella:
“C’était
l’histoire d’une évasion manquée. L’héroïne avait mon âge, dix-huit ans, elle
passait des vacances en famille dans une maison de campagne où devait la
rejoindre un fiancé qu’elle aimait conventionnellement”.(«Mémoires d’une jeune
fille rangée» p.68.Gallimard.N.R.F 1958)
A partir de este momento la literatura va a desempeñar un papel importante en la vida de Simone, convirtiéndose
ésta en vía de transmisión de sentimientos. Descubre a escritores como Gide,
Paul Claudel o Francis Jammes, que
expresan a través de sus obras lo mismo que ella está intentando en sus
comienzos como escritora, dando así un sentido a su existencia y estableciendo
entre los escritores descubiertos y ella una relación en la que va a ir
sustituyendo sus lecturas religiosas por otras en las que descubre su verdadera
vocación por la literatura:
“Les livres
que j’aimais devinrent une Bible où je puisais des conseils et des secours;
j’en copiais de longs extraits, j’appris par coeur de nouveaux cantiques et de
nouvelles litanies, des psaumes, des proverbes, des prophéties, et je sactifiai
toutes les circonstances de ma vie en récitant ces textes sacrés”. («Mémoires d’une jeune fille rangée» p. 79
.Gallimard.N.R.F.1958)
A partir de este momento Simone sabe lo que quiere hacer de su vida.
El momento elegido es propicio para introducirse en un nuevo ambiente para ella
como es el que encuentra en Montparnasse, donde artistas, intelectuales
franceses y extranjeros se dan cita con pintores y escritores que preconizan un
tipo de vida de ambiente más liberal que el que conocía Simone. La austeridad
de la vida que hasta entonces había llevado va a cambiar y siente una necesidad
imperiosa de relacionarse con personas que charlan en las terrazas de los
cafés, siente que ese es el mundo al que a partir de entonces quiere
pertenecer.
De igual modo considera que ha llegado el momento de enamorarse y su
atención va a centrarse en su primo Jacques, al que admiraba desde su
infancia, y que va a ser su introductor
en el mundo del arte acompañando a Simone y a su hermana Hélène a múltiples
exposiciones de pintores que en esos momentos hacían furor con sus obras
pictóricas. Así Simone va a conocer la pintura de Picasso, Matisse o Braque.
Jacques la acompañaba también a los sitios de vanguardia del mundo intelectual
parisino y asistiendo a estrenos de acontecimientos culturales como al estreno
del ballet de “Romeo y Julieta”, de
Serge Diaghilev.
Sin embargo, la relación con Jacques va a ir disipándose
conforme Simone va profundizando en su manera de ser, que no resulta todo lo
gratificante que ella esperaba de una posible relación amorosa, y todo el
sentimiento que experimentaba hacia Jacques se va a volver en un odio
exacerbado, aunque años más tarde y con el fin de crear una bonita historia de
amor no dudará en contarle a su amante americano Nelson Algren que Jacques la
había abandonado para casarse con otra mujer justo en el momento de conocer a
Sartre, cuando en realidad Simone terminó su relación con Jacques mucho tiempo
antes de la boda de éste. Pero Simone insiste en contar esta relación dentro de
un ambiente de cordialidad entre los protagonistas de la historia marcada por
un tono de despecho:
“A dix-sept
ans , très amoureuse d’un cousin du même àge que moi, beau, intelligent,
séduisant , je l’admirais d’être un homme , lui m’aimait bien, il me révélait
la littérature moderne et m’aida a m’affranchir intellectuellement de ma
famille mais il me respectait comme on respecte une cousine et tant qu’a se
marier il épousa une riche, bête et laide vierge …Son mariage fut un choc mais
ne m’affecte pas trop, car à ce moment précis, je fis la connaissance de
nouveaux amis, étudiants comme moi et parmi eux de Sartre”. («La force de l’àge»
p.23.Gallimard.1960.)
En Marzo de 1926 Simone obtiene su Certificat de Literatura y en Junio el de Matemáticas y el de Latín,
materias en las que Simone no está interesada, y es en ese momento en el que
una de sus profesoras, Mlle Mercier, anima a Simone a que inicie sus estudios
universitarios de Filosofía, y con 20 años se introduce en el ambiente
estudiantil, en el que encuentra una clara escisión entre los estudiantes de
costumbres liberales y los “talas”, denominación aplicada a los estudiantes que
todavía están impregnados de costumbres cristianas de sus familias. En ese
ambiente conocerá nuevos amigos y compañeros, sin abandonar tampoco a amigos de
la infancia como Elisabeth Mabille, a la que Simone llama Zaza y a la que
conoce desde la infancia. Todos los domingos salen juntas y pasean por las
Tullerías o los Campos Elíseos. Zaza se había educado en un ambiente familiar
donde las reuniones de la sociedad parisina se sucedían continuamente, y odiaba
este ambiente en el que se sentía presa. Dotada para la música, su madre se
oponía a que hiciera unos estudios en un Conservatorio.
Ante esta reacción, Simone se rebela y no comprende cómo su amiga
permanece obediente a los deseos de su madre. Finalmente esta amistad
finalizará al morir Zaza con sólo 21 años. Para Simone esta amistad en la que
se mezclaba el cariño y la admiración de tantos años le había proporcionado una
seguridad para la vida. A partir de entonces la vida de Simone va a cambiar: la
edad de la adolescencia ha terminado y la “fille rangée” se va a convertir en
“femme revoltée”.
El año 1929 va a ser un año decisivo en la vida de Simone y en él van
a confluir acontecimientos que marcaron definitivamente su existencia: la
muerte de su amiga Zaza y el encuentro con Jean Paul Sartre, que se convertirá
con el tiempo en el compañero de lucha y de todo tipo de experiencias, unas
mejores que otras.
Como vamos viendo, a lo largo de su vida Simone busca continuamente el
hilo conductor de su vida y esto la lleva a tener un concepto de la vida como
si se tratara de una línea recta:
“Il m’a
fallu prendre un certain nombre de décisions mais là encore il ne me semble pas
avoir opté: j’ai suivi impérieusement le chemin que m’indiquait mon
passé”.(« La force de l’áge » p.30.Gallimard 1960)
A esta idea hay que añadir lo que supone para Simone el concepto de
felicidad, y así lo confirma en la misma obra:
“Dans toute
mon existence, je n’ai rencontré personne qui fût aussi doué que moi pour le
bonheur, personne non plus qui s’acharnât avec autant d’opiniâtreté. Dès que je
l’eus touché, il devint mon unique affaire”.
Esta felicidad es la que había encontrado en Jean Paul Sartre, el
cual, al igual que le sucede a Simone, quiere darle un sentido a su vida gracias
a la literatura. Así pues, Jean Paul Sartre resulta ser para Simone el hombre
perfecto, en el que confluyen todas las virtudes que la harán feliz.
Gracias a Sartre, Simone de Beauvoir penetra en el mundo de los
intelectuales de los años treinta, siendo una de las pocas mujeres a las que el
universo cerrado de la intelectualidad parisina del momento acepta.
Sartre es profesor de filosofía y su concepto de existencialismo ya lo
manifiesta en los artículos publicados en “Les Nouvelles Littéraires” y en sus conferencias.
Simone reconoce que se trataba de:
“toute une philosophie s’y indiquait et qui n’avait guère de
rapport avec celle qu’on nous enseignait en Sorbonne”.
Y Simone empieza a hacer uso de la libertad existencial que la lleva a
renunciar a su familia y a sus amigos, adaptándose al mundo real eligiendo un
nuevo sistema de vida que toma como base su encuentro con Sartre. Poco a poco
va quemando etapas y despejándose en ella todas las dudas que hasta el momento
la habían atormentando en su fuero interno. Decide convertirse en una
intelectual y consagrar su vida a su trabajo, pero sin renunciar a su libertad:
“En tout
cas, je devais préserver en moi ce qu’il avait de plus estimable; mon goût pour
la liberté, mon amour de la vie, ma curiosité, ma volonté d’écrire”(La force
del’áge »p 56.Gallimard. 1960).
De esta manera, y sabiendo del genio de su compañero, Simone pone su
destino en las manos de Sartre, quien ve en esta joven un futuro prometedor
dentro del campo de la literatura.
Sin embargo, Simone no se entrega de manera inmediata a la escritura,
y prefiere aprovechar el momento de liberación que está empezando a vivir. La
vocación de escritora conlleva también algo muy importante para ella: su
desarraigo del mundo burgués al que había pertenecido durante una gran parte de
su anterior vida en su entorno familiar; en ningún momento pierde su
sensibilidad en el nuevo ambiente, combinándola con su concepto de mujer
intelectual, justificándose a lo largo de sus memorias, por un lado en “Mémoires
d’une jeune fille rangée” y por
otro en “La force de l’âge”, como
mujer escritora, mostrando la
dificultad de las mujeres para encontrar un sitio dentro de la élite
intelectual del momento.
Asimismo, y para justificar su tipo de trabajo, altamente criticado
tanto por parte de la intelectualidad parisina como del “gran público”, dice:
“On
a forgé de moi deux images. Je suis une folle, une demi-folle, une
excentrique.J’ai les moeurs les plus dissolues…souliers plats, chignon tiré je
suis une cheftaine, une dame patronnesse, une institutrice (au sens péjoratif
que la droite donne à ce mot). Je
passe mon existence devant ma table de
travail, pur cerveau…l’essentiel est de me presenter comme une anormale…le fait
est que je suis écrivain…une femme “écrivain” ce n’est pas une femme
d’intérieur qui écrit mais quelqu’un dont toute l’existence est commandée par
l’écriture. Cette vie en vaut bien une autre. Elle a ses raisons, son ordre, ses
fins auxquels il ne faut rien comprendre pour la juger extravagante”.(« La
Force l’âge »p.56.Gallimard.1960)
Por otro lado, es
el momento en el que comienza a identificarse con la literatura llamada
“engagée” y participa en la fundación de la revista “Les Temps Modernes”, en la
que se defiende el existencialismo en el campo de la moral. Su itinerario se
hace a partir de ahora inseparable del de Sartre:
“Un
seul projet nous animait; tout embrasser et témoigner de tout”.
Para llevar a cabo
esta ideología, se hace patente la necesidad de compartir tanto su faceta
intelectual como la sentimental y progresista comprometida con la situación
política francesa del momento, y su interés por la literatura va a dar paso al
existencialismo integrándolo en el marxismo, siendo consciente de la
importancia de los acondicionamientos sociales. En sus conversaciones
profundizan en sus ideas y Simone confiesa que Sartre es “un merveilleux entraîneur
intellectuel”. Hablan de todo: desde temas domésticos o banales hasta
problemas filosóficos, aprendiendo cada
día cosas nuevas uno del otro:
“nous
critiquions, nous nous condamnions avec aisance car tout changement nous
semblait un progrés” («La force
de l’âge » p.78.Gallimard 1960)
Para llevar a cabo esta vida con sentimientos tan
compenetrados, la pareja incluye tanto
sus inquietudes de intelectuales con las de la política, en las que también
coincidirán.
Simone, socialista hasta 1950,
se unirá a los comunistas en esa fecha hasta 1956, participando en el
movimiento por la independencia de Argelia. A partir de 1968 encabezará las
manifestaciones feministas que surgirán en Francia en esos años.
Durante todo este tiempo Simone
permanecerá fiel a Sastre. En su segunda autobiografía, “La force de l’âge”, que corresponde a los años vividos desde su
encuentro, Simone desde el principio narra la historia de sus primeros días de
relación utilizando desde el comienzo “nous” dando de esa manera una categoría
de mayor intimidad entre ambos:
“nous
étions d’une même espèce et notre entente durerait autant que nous”.
Simone
confía plenamente en su compañero y éste la va a animar a escribir plasmando
sobre el papel todos los sentimientos íntimos y profundos que guarda en su
interior:
“j’avais
mes manières à moi de sentir, de réagir et c’était tout ça que je devais exprimer”.
Van
a pasar diez años desde el encuentro con Sartre y el comienzo de la redacción
de obra de Simone “L’Invitée”, y durante todo este tiempo la relación de la
pareja cada día se ha ido afianzando. Una relación que durará hasta la muerte
de Sartre. En ese momento, Simone es una mujer a la que la vida ha endurecido y
ha moldeado un carácter en ella de “femme revoltée”, que nada tiene que ver con
el carácter y la personalidad de aquella “jeune fille rangée” de sus comienzos.
Convertida en una escritora
afamada, aportará a la literatura francesa del siglo XX su obra, fruto de su
vocación que desde su niñez ya se manifestaba en ella a través de pequeños
diarios en los que ya expresaba sus sentimientos. Sin embargo, esta fama no
hará de ella una mujer engreída por su éxito. En su obra “Tout
compte fait”manifiesta:
“Je
n’ai pas été une virtuose de l’écriture… Mais tel n’était pas mon dessein. Je
voulais me faire exister pour les
autres en leur comuniquant, de la manière la plus directe, le goût de ma propre
vie”.(«Tout compte fait» Gallimard.1972)
A
partir de “L’Invitée” saldrán de su
pluma obras merecedoras de premios literarios como “Les Mandarins”, Premio Goncourt, pasando por “Le Deuxième Sexe”, cuya publicación causó fuertes reacciones en su
momento por el carácter de inconformismo, llegando hasta su “Cérémonie des Adieux”, homenaje a
Sartre a la hora de su muerte, en la cual no habla del escritor sino de sus
vivencias, del día a día, de su relación desde sus días de juventud hasta la
vejez, y la hora de la muerte de su compañero, que implica la dura separación y
el fin de una curiosa relación de cincuenta años en la que, a pesar de la
absoluta identificación entre ellos, no compartieron nunca el mismo techo,
haciendo uso ambos de su libertad y sin otro fin que el de compartir una mutua
necesidad del uno por el otro, lo que les permitió lograr una perfecta
simbiosis. La obra finaliza con las siguientes palabras:
“Sa mort nous sépare. Ma mort ne
nous réunira pas. C’est ainsi. C’est déjà beaucoup que nos vies aient pu si
longtemps s’accorder”. («Cérémonie
des Adieux ».Gallimard. 1981)
Sin embargo, y a pesar de la
relación tan estrecha y profunda que
existió entre Simone de Beauvoir y Sartre, hubo un tiempo en el que Simone se
enamorará profundamente de una tercera persona y conocerá el sentimiento del
amor a un nivel completamente distinto al experimentado hasta ahora respecto a
Sartre. Esto sucederá a raíz del viaje que ésta efectuará a América para dar
unas conferencias sobre los problemas morales del escritor de la posguerra.
El tema elegido interesa a los
intelectuales americanos. Su triunfo es patente y la consideran la réplica
femenina de Sartre, expresando con una absoluta claridad la idea del
existencialismo como la doctrina más moral y la más normal del mundo.
Su gira de conferencias la lleva
hasta Chicago. Para Simone esta ciudad era un mito y ya el oír su nombre la
fascina. En Nueva York, Mary Guggenheim
le había dado la dirección de Nelson Algren, un escritor importante y
periodista, amante de la polémica y poeta en algunos momentos. Desde su primer
encuentro el amor va a surgir entre ellos. Es un nuevo sentimiento que Simone
desconocía hasta ese momento. Nelson Algren se convertirá en su gran amor que
con el tiempo resultará imposible. Simone regresará a Francia. Fue un adiós,
una despedida muy distinta a la que Simone dirigirá en su día a Sartre en su “Cérémonie des Adieux”. A partir de ese momento la relación de los dos amantes
será a través de una correspondencia en la que ambos manifiestan los más
fuertes sentimientos de amor. Simone reconoce a través de las cartas que no
puede vivir sin él: “jamais je ne
viellirai, jamais je ne mourrai tant que vous me donnerez votre amour”, y
al mismo tiempo hace proyectos para una futura vida en común, en la que ella
acepta un papel de ama de casa corriente que friega los platos y barre la casa,
dejándole a él el papel de cocinero.
Un nuevo viaje va a reunir a la
pareja y juntos recorren los lugares que Simone quiere conocer, entre estos el
Mississipi, ante el que se maravilla por su espectacularidad. Son unos días de
gran felicidad. Sin embargo, la fuerte personalidad de Simone hace empequeñecer
a Nelson, como sucediera un siglo antes en la relación de Musset con Georges
Sand. El regreso de Simone a Francia marcará el comienzo del fin de su
relación. Inútiles fueron los intentos de un nuevo acercamiento de Nelson hacia
Simone. Poco a poco va primando el trabajo de Simone en Francia con la
presencia de Sartre en todos sus proyectos. Finalmente Nelson viajará a París
en último intento de recuperar a Simone. Pasan unos días en París, recorriendo
los lugares que Simone frecuenta habitualmente. Es la época del
existencialismo, y Simone le presenta a los amigos con los que se relaciona:
Boris Vian, Giacometti, Genet.
Aparentemente, la relación de la
pareja se va fortaleciendo, y llega una nueva separación. Simone está segura de
su regreso al año siguiente. Sin embargo la presencia de Sartre es más fuerte
que el amor que puede sentir por su amante americano. En una carta le intenta
explicar a Nelson el lugar que ella ocupaba en la vida de Sartre. Nelson
comprenderá que, de continuar la relación con Simone, nunca será el primero ni
tampoco el único en su vida. De esta manera los dos amantes terminan su
relación. Simone se limitará a la inclusión de Nelson en “Les Mandarins” bajo el
nombre de Lewis.
Todo este episodio de la vida de
Simone va a ser conocido más tarde por el público. Precisamente, a raíz de esta
publicación lo que una vez más Simone de Beauvoir va a ser es tema de
conversación, ya no sólo en los ambientes intelectuales sino también entre sus
lectores, que verán en Simone una mujer con los mismos sentimientos que todas.
Esos sentimientos están narrados en sus Memorias, consideradas como la base
para el conocimiento de esta escritora, que con su personalidad empujó a la rebeldía
de muchas mujeres que en el siglo XX se sentían discriminadas, ayudándolas a la
emancipación que se ha ido casi logrando en los albores del siglo XXI.
Como ya hemos visto, la vida de
Simone fue evolucionando de acuerdo con los acontecimientos y situaciones
vividos desde su infancia burguesa hasta su integración con los años en una
sociedad muy alejada de la vivida por ella anteriormente. Todo este proceso lo
tenemos descrito en sus “Mémoires d’une
jeune fille rangée” hasta en su “Tout
compte fait” pasando por “La force de
l’âge”. A través de estas “memorias”, especie de resumen de su vida, Simone
de Beauvoir imagina su pasado como una sucesión de presentes, queriendo
transmitir una imagen sincera de su pasado.
El factor tiempo está
estrechamente medido a lo largo de la lectura las “Mémoires d’une jeune fille
rangée” y de “La force de l’âge”,
conforme va transcurriendo su vida aceptando o rechazando elementos que forman
parte de su personalidad, a modo de estudio existencialista y sus sucesivas
transformaciones:
“Ma vie familière et lointaine, elle
me définit et je le suis extérieure. Qu’est-ce que c’est au juste que ce
bizarre objet? Une vie est aussi une réalité finie. Elle a un centre
d’intériorisation, un “je” qui à travers tous les moments se pose comme
identique. Elle s’inscrit dans une certaine durée, elle a un début, un terme,
elle déroule en des lieux déterminés, gardant toujours ses mêmes racines, se
constituant un inmuable passé dont l’ouverture sur l’avenir est inmuable”.(«La
force de l’âge» p.45.Gallimard 1960).
Paralelamente
a sus actividades, Simone de Beauvoir se lanza al mundo del feminismo. Su
actividad no decae y se integra en el mundo de las reivindicaciones de las
mujeres frente al sometimiento al hombre que éstas estan sufriendo.
En Junio de 1949 la publicación
de “Le Deuxième Sexe” recibirá todo
tipo de críticas. Simone elige como formula publicitaria de la obra la de “la
femme, cette inconnue”. La polémica está servida, y tanto en el público
conservador como en el sector más liberal la indignación es absoluta, y la
revista Paris-Match publica una foto
de Simone en un Café de Saint- Germain- des- Près criticando su manera de
vestir, muy diferente a la moda parisina del momento.
En la publicación de “Le Deuxième Sexe” se va a representar el
tipo de mujer que desea la emancipación y cambiar su destino. A pesar de haber
sido incluido en el “índice” de obras prohibidas, el tiempo se encargaría de
responder a todas las críticas de este libro, que está considerado como la
piedra angular del movimiento mundial de la liberación de la mujer.
Simone de Beauvoir se ha
convertido en una “femme revoltée”. A partir de ahora su vida constituirá un
continuo ir y venir de viajes a lugares como China, conferencias, encuentro con mujeres de distintas nacionalidades,
etc.
Por otro lado, acontecimientos
políticos en los que Francia tiene un papel importante entristecen el ánimo de
Simone. La guerra de Argelia es una realidad y ella se siente impotente ante la
realidad. Su etapa de lucha en la política comienza. Participa en
manifestaciones antifascistas, en conferencias a los estudiantes. Todo intento
de imponer sus criterios contra el sistema resultará infructuoso, y muy a pesar
suyo De Gaulle es declarado Presidente de la V República.
Esta nueva situación política va
a hacer que en Simone se avive la necesidad de rebelarse una vez más, y
comienza una época difícil en su vida. Para ahuyentar de ella estas
inquietudes, acepta acompañar a Sartre a un viaje a Cuba, y allí conocerá a
Fidel Castro y al Che Guevara. Se la recibe con entusiasmo y todo el mundo
quiere saber su opinión sobre la revolución. A su regreso a Francia una
agradable sorpresa le aguarda: Nelson Algren ha venido una vez más a verla y a
intentar una vez más que su relación se reanude. Es tarde. Simone tiene sus
prioridades, entre las que se encuentran Sartre, la literatura comprometida y
la lucha en la política. Definitivamente ha llegado el final de su relación.
Nelson Algren no se lo perdonará nunca y hasta la víspera de su muerte
manifestará su odio hacia la mujer que tanto había amado. Testigo de este amor
es la correspondencia existente entre la pareja Beauvoir – Algren, que los
seguidores de Simone hemos podido conocer una vez publicadas en contra de la
voluntad de Nelson Algren.
La publicación de “La Force de l’âge” va a ser acogida por
parte del público con un enorme éxito. El segundo volumen está dedicado a
Sartre y comprende la época desde 1929
a 1944. La personalidad de Simone, su postura ante la política, sus viajes y su
triunfo por todas partes la sitúan en el centro de atención del círculo del
París de la intelectualidad. Desde ese momento su personalidad va a adquirir un
enorme protagonismo y su presencia será solicitada tanto en las manifestaciones
literarias como en las políticas. Sus viajes se suceden y por un tiempo se
instalan en Roma. Después vendrán Rusia y Checoslovaquia. Precisamente será en
Praga donde le comunicarán la muerte de su madre. Françoise de Beauvoir morirá
el 24 de Octubre de 1964. Para Simone desaparece la figura de una mujer que en
la última etapa de su vida se había convertido en su modelo; Simone se veía reflejada en ella en su manera de afrontar
la vida. Una vez más, la “femme revoltée” va a retroceder en el tiempo en el
que aún se consideraba “jeune fille rangée”, y en “Une mort très douce” va a evocar la figura de su madre manifestando
con rabia y dolor su concepto de la muerte: “cette violence indue” “cette aventure
brutale”.
A partir de este momento, Simone
comienza a reflexionar sobre la vejez, ya que la ve un poco más cercana. En
1970 publica “La Vieillesse”. Sin
embargo, y hasta que esto suceda, Simone aún se considera lo suficientemente
fuerte como para abandonar la lucha, y continúa participando en cualquier acto
de exaltación de la condición femenina, al igual que funda una sección en “Le
Temps Modernes” con el fin de denunciar toda explotación de la imagen de la
mujer en los carteles publicitarios, en los programas de la radio y de la
televisión. Igualmente acude a las manifestaciones de carácter político.
Simone de Beauvoir, en esta
etapa de su vida, va a identificarse con las reivindicaciones de los jóvenes
universitarios, que se manifiestan contra la guerra de Vietnam solidarizándose
con las víctimas de la guerra.
El último volumen de las memorias
de Simone de Beauvoir aparecerá en 1972 y en él Simone hace un balance de su
vida. Habla de sus amigos, de sus lecturas, de cine, de arte y de sus viajes. Es la despedida de la escritora como tal. Así, en “Tout compte fait”, Simone “n’a plus l’impression de se diriger vers un but mais seulement glisser vers la
mort”.
No obstante, seguirá luchando
por la solidaridad humana y el respeto de la libertad del individuo, y por
supuesto del lugar de la mujer, para lo cual funda la “Ligue du droit
international des femmes”, influyendo incluso en el Ministerio de Asuntos de la
Mujer, que la nombra encargada de la Comisión sobre mujer y cultura, lo que la
lleva a reunirse los sábados con la Ministra de derechos de la mujer.
Las ideas de Simone de Beauvoir van a llegar a todo el mundo y por
todas partes empiezan a proliferar los Centros “Simone de Beauvoir”. Simone,
como promotora de las ideas de emancipación femenina, será una triunfadora.
Modelo de mujer liberal y liberadora de la condición femenina, permanecerá fiel
a la relación con su compañero Jean Paul Sartre. A la muerte de éste una
sencilla “Cérémonie des Adieux” se
iba a convertir en el adiós definitivo a la persona que mejor supo
comprenderla.
Hoy en día la influencia de
Simone de Beauvoir sobre ideas y costumbres es más directa que la de Sartre. La
emancipación de la mujer parece haber sido su ideal de lucha. Sin negar la
diferencia biológica, denuncia todo un sistema en el que existe un sexo
dominado y un sexo dominador. Quiere, tanto para los hombres como para las
mujeres, la igualdad de oportunidades, y la verdadera emancipación de la mujer
la sitúa tanto en el plano del trabajo como en el de la sociedad. Cada persona
debe elegir su propia vida.
Estas ideas fueron criticadas en
su momento tanto por hombres como por mujeres conservadoras, que apenas
comienzan a admitir que una mujer pueda dedicar su vida a la vez al amor, al
estudio, a la política y a la literatura.
La historia de amor Sastre -
Beauvoir es una de las más desconcertantes de la literatura. Es una relación
revolucionaria para el momento en el que la vivieron. Sin embargo, hoy en día
es del todo admisible esta posibilidad entre personas que basan su relación en
un mismo proyecto de vida, sin que para ello haya que servirse de otros
sentimientos más íntimos.
Simone de Beauvoir. Una “jeune
fille rangée” que las diferentes etapas de su vida la condujeron a terminar
siendo una “jeune femme révoltée”.
BIBLIOGRAFIA
Simone de
Beauvoir: Le Deuxième Sexe, Gallimard.
1949. Mémoires d’une jeune fille rangée,
Gallimard. N.R.F. 1958. La force de l’âge,
Gallimard. N.R.F. 1960. Tout compte fait,
Gallimard. 1972. La Cérémonie des Adieux,
Gallimard. 1981.
Francis Jeanson: Simone
de Beauvoir ou l’entreprise de vivre, Seuil. 1966.
(Fuente: http://www.um.es/tonosdigital/znum8/perfiles/simone.htm)
No hay comentarios:
Publicar un comentario