* "ALICIA Y JOHN. EL PERONISMO OLVIDADO" (2008), documental sobre John William Cooke y Alicia Eguren, dirigido por Carlos Castro.
* "John William Cooke: El ideólogo de la izquierda peronista", capítulo IX de Filosofía Aquí y Ahora (IV), programa emitido por Canal Encuentro.
* Capítulo del programa BIO.AR, dedicado a John William Cooke, emitido por Canal Encuentro.
* ENTREVISTA A JOHN WILLIAM COOKE
Entrevista a John William Cooke (1961)
Por Sylvia Saítta y Luis Alberto
Romero
John William Cooke nació en La Plata
el 14 de noviembre de 1920. Su padre, Juan Isaac Cooke, integró el grupo de
radicales que se incorporó al peronismo, y en 1945 fue ministro de Relaciones
Exteriores de Farrell. En 1946 John, que acababa de recibirse de abogado, fue
electo diputado por la Capital Federal. De posición, independiente y
convicciones nacionalistas, se opuso a la ratificación del Tratado de
Chapultepec. Tuvo una participación destacada en la Cámara, donde permaneció
hasta 1951.
Fue miembro del Instituto Juan Manuel de Rosas, donde pronunció conferencias y del cual fue electo vicepresidente en 1954. Ese año editó la revista De Frente, en la que planteó sus posiciones nacionalistas, y combatió los contratos petroleros que negociaba el gobierno de Perón. Después del 16 de junio de 1955, Perón lo designó interventor del Partido Peronista de la Capital Federal, desde donde Cooke trató de movilizar y organizar a los peronistas para resistir el inminente golpe militar.
El 20 de septiembre fue arrestado en la casa de su amigo José María Rosa. Pese a estar en prisión hasta marzo de 1957, participó activamente en la organización de los distintos grupos protagonistas de la "Resistencia peronista". Perón, que estaba exiliado, lo puso al frente del denominado "Comando Táctico", y en noviembre de 1956 le dirigió una expresiva carta, en la que avalaba firmemente su acción y lo designaba su sucesor, en caso de fallecimiento. En marzo de 1957 Cooke escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas -Jorge Antonio, Cámpora, Espejo-, y se instaló en Chile, desde donde pudo operar con más eficacia para coordinar la acción de los distintos grupos clandestinos y terroristas. En 1958 participó en la gestión del pacto entre Perón y Frondizi, y posiblemente asistió a la reunión de Caracas, donde éste se efectivizó. Cooke volvió al país a fines de 1958, para continuar con la "resistencia", y de inmediato fue detenido. A principios de 1959 participó activamente en la huelga del Frigorífico Nacional y en la intensa agitación subsiguiente. Por entonces, la militancia peronista se dividía entre los partidarios de la "línea dura" y la "línea blanda", estos últimos, que buscaban un acuerdo con el gobierno, recibieron el aval de Perón y comenzaron a hostilizar a Cooke, tachándolo de comunista.
Fue miembro del Instituto Juan Manuel de Rosas, donde pronunció conferencias y del cual fue electo vicepresidente en 1954. Ese año editó la revista De Frente, en la que planteó sus posiciones nacionalistas, y combatió los contratos petroleros que negociaba el gobierno de Perón. Después del 16 de junio de 1955, Perón lo designó interventor del Partido Peronista de la Capital Federal, desde donde Cooke trató de movilizar y organizar a los peronistas para resistir el inminente golpe militar.
El 20 de septiembre fue arrestado en la casa de su amigo José María Rosa. Pese a estar en prisión hasta marzo de 1957, participó activamente en la organización de los distintos grupos protagonistas de la "Resistencia peronista". Perón, que estaba exiliado, lo puso al frente del denominado "Comando Táctico", y en noviembre de 1956 le dirigió una expresiva carta, en la que avalaba firmemente su acción y lo designaba su sucesor, en caso de fallecimiento. En marzo de 1957 Cooke escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas -Jorge Antonio, Cámpora, Espejo-, y se instaló en Chile, desde donde pudo operar con más eficacia para coordinar la acción de los distintos grupos clandestinos y terroristas. En 1958 participó en la gestión del pacto entre Perón y Frondizi, y posiblemente asistió a la reunión de Caracas, donde éste se efectivizó. Cooke volvió al país a fines de 1958, para continuar con la "resistencia", y de inmediato fue detenido. A principios de 1959 participó activamente en la huelga del Frigorífico Nacional y en la intensa agitación subsiguiente. Por entonces, la militancia peronista se dividía entre los partidarios de la "línea dura" y la "línea blanda", estos últimos, que buscaban un acuerdo con el gobierno, recibieron el aval de Perón y comenzaron a hostilizar a Cooke, tachándolo de comunista.
Perseguido, en 1959 abandonó el país y se instaló en Cuba, donde permaneció
hasta octubre de 1963. Allí se entusiasmó con la Revolución, realizó diversas
tareas de apoyo al régimen, entabló amistad con Ernesto Guevara e inició una
larga tarea de acercamiento entre el peronismo y el castrismo, que incluyó el
reclutamiento de jóvenes argentinos para ser entrenados en Cuba. Mantuvo una
intensa correspondencia con Perón, que sólo interrumpió en 1966, e intentó
convencerlo de que declarara su apoyo a Cuba y trocara su domicilio madrileño
por La Habana. A la vez, se propuso reconstruir la tradición peronista en clave
cubana e impulsar a los peronistas a seguir el camino iniciado por Fidel Castro.
En
esas circunstancias fue entrevistado por la revista Che. El semanario apareció
en octubre de 1960. Lo dirigía Pablo Giussani y entre sus redactores figuraban
Julia Constenla, Hugo Gambini, Francisco Urondo, Carlos Barbé y Alberto Ciria.
Se trataba de un grupo de partidarios argentinos de la Revolución Cubana, muchos
de los cuales militaban en el Partido Socialista Argentino. Un poco antes, en
febrero de 1961, Alfredo Palacios había ganado la elección de senador por la
Capital, con una campaña centrada en la Revolución Cubana, y con el apoyo de
muchos votantes del proscripto peronismo. El reportaje está ilustrado con dos
fotos de Cooke: en una aparece con traje y corbata, probablemente de su etapa de
diputado, y en otra con barba, boina y camisa miliciana. Che fue clausurada el
17 de noviembre de 1961. A fines de 1963, Cooke volvió a la Argentina y organizó
Acción Peronista Revolucionaria, un pequeño grupo de discusión al que asistían
futuros militantes como García Elorrio, Fernando Abal Medina y Norma Arrostito,
en donde siguió intentando la fusión entre el peronismo y el guevarismo. Sin
embargo, mientras vivió su influencia fue escasa. Murió en septiembre de 1968.
Desde 1971 sus escritos alcanzaron gran difusión y sus ideas fueron retomadas
por la nueva izquierda peronista. Este reportaje fue reeditado en septiembre de
1975 por la revista Crisis.
Entrevista
Publicado originalmente en revista "Che" (1961) y reproducido en "Crisis" (1975).
John William Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se encuentran en La Habana desde hace más de un año. Ambos forman parte de las milicias y colaboran -al mismo tiempo- en distintas publicaciones cubanas. Che ha entrevistado a Cooke en su residencia, el hotel Riviera. Sus respuestas, sin duda, son de trascendencia por la influencia que ha tenido -y conserva aún- John William Cooke entre las filas peronistas.
-En la Argentina la Revolución Cubana cuenta con apreciable apoyo popular y los esfuerzos de la propaganda reaccionaria -abrumadora y constante- son vanos por contrarrestarlo. ¿A qué razones atribuye esta perspicacia popular, pese a la prensa y agencias internacionales?
-Lo que eso demuestra, en primer lugar, es la madurez de nuestro pueblo, lo arraigado que está en él el sentido de la soberanía nacional. Tengamos en cuenta que esta recolonización de la Argentina es doblemente anacrónica: por producirse en la época de los movimientos de liberación en todo el mundo y por serle impuesta a un país que se había librado de la dominación inglesa y tenía conciencia de lo que significa el ejercicio de la soberanía. La consecuencia es que no solamente la represión es singularmente violenta, sino también la propaganda proimperialista. El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y planteos arbitrarios. Sin embargo, las clases populares disciernen lúcidamente y saben que la suerte de la Revolución Cubana incide en su propia suerte.
-Con respecto a Cuba, ¿cuál es la forma que adopta esta táctica de ocultamiento?
-Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Después se hace una mezcla de los problemas concretos de la nación cubana con los problemas de la Guerra Fría y con las discusiones teóricas en torno al comunismo. Nuestra masa evita esos falseamientos porque va a la médula del problema, o sea, la agresión del imperialismo contra un país hermano que osó liberarse: así no hay forma de equivocarse.
Con
motivo de la reciente invasión de gusanos al servicio de los yanquis, se vio
cómo se desvirtuaba el problema planteándolo maliciosamente: se afirmó que la
Revolución es comunista, como si eso fuese lo que estaba en debate. Un cierto
porcentaje de papanatas quedó atrapado en ese artificioso enigma -ya fuera para
coincidir con la tesis o para discrepar con ella-, lo que implica que, de ser
concluyente la prueba sobre el carácter comunista del gobierno cubano, eso
legitimaba que se agrediese a un país soberano. ¿Quién ha dicho que los Estados
Unidos o los organismos internacionales tienen jurisdicción para hacer
macartismo y determinar cuál régimen tiene derecho a ser respetado y cuál no?
Publicado originalmente en revista "Che" (1961) y reproducido en "Crisis" (1975).
John William Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se encuentran en La Habana desde hace más de un año. Ambos forman parte de las milicias y colaboran -al mismo tiempo- en distintas publicaciones cubanas. Che ha entrevistado a Cooke en su residencia, el hotel Riviera. Sus respuestas, sin duda, son de trascendencia por la influencia que ha tenido -y conserva aún- John William Cooke entre las filas peronistas.
-En la Argentina la Revolución Cubana cuenta con apreciable apoyo popular y los esfuerzos de la propaganda reaccionaria -abrumadora y constante- son vanos por contrarrestarlo. ¿A qué razones atribuye esta perspicacia popular, pese a la prensa y agencias internacionales?
-Lo que eso demuestra, en primer lugar, es la madurez de nuestro pueblo, lo arraigado que está en él el sentido de la soberanía nacional. Tengamos en cuenta que esta recolonización de la Argentina es doblemente anacrónica: por producirse en la época de los movimientos de liberación en todo el mundo y por serle impuesta a un país que se había librado de la dominación inglesa y tenía conciencia de lo que significa el ejercicio de la soberanía. La consecuencia es que no solamente la represión es singularmente violenta, sino también la propaganda proimperialista. El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y planteos arbitrarios. Sin embargo, las clases populares disciernen lúcidamente y saben que la suerte de la Revolución Cubana incide en su propia suerte.
-Con respecto a Cuba, ¿cuál es la forma que adopta esta táctica de ocultamiento?
-Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Después se hace una mezcla de los problemas concretos de la nación cubana con los problemas de la Guerra Fría y con las discusiones teóricas en torno al comunismo. Nuestra masa evita esos falseamientos porque va a la médula del problema, o sea, la agresión del imperialismo contra un país hermano que osó liberarse: así no hay forma de equivocarse.
-Supongo que Ud. sabrá que hubo
algunos dirigentes peronistas que se "empantanaron".-Eso demuestra que carecen
de capacidad para dirigir nada y que invocan el nombre del Peronismo en vano.
Con el pretexto de que nuestro gobierno era nazi, se buscó que Estados Unidos
hiciese lo mismo que ahora hace con Cuba: los cipayos pedían la intervención
yanqui y de los organismos como la UN; un canciller uruguayo inventó la tesis de
la "intervención multilateral", que es la que ahora se quiere resucitar contra
los cubanos; se pidió que los países rompiesen relaciones con nosotros, por no
ser "democráticos", etc. Eran los mismos procedimientos y las mismas personas de
aquí y del extranjero los que se movían para destruir nuestra soberanía. ¡Y cómo
ardíamos de indignación contra el bradenismo y sus servidores! ¡Cómo
protestábamos contra los Jules Dubois, los Figueres, los Haya de la Torre, los
Ravines, contra Braden, Nelson Rockefeller, la gran prensa norteamericana y
continental! Pues bien: todos ésos, y los miles de secuaces, ahora hacen lo
mismo contra Cuba, ayudados por los mismos aliados que entonces tuvieron en la
Argentina, desde los políticos tradicionales hasta las fuerzas vivas, la
intelectualidad cipaya, las damas patricias y demás escoria enemiga de los
descamisados.
¿O es que la UPI, la AP, el Time,
etc., son reptiles cuando nos atacan a nosotros y "objetivos" cuando atacan a
Cuba? Sumarse, aunque sea pasivamente, a esa campaña, es dar razón
retrospectivamente a los vendepatrias: es negarnos como movimiento
nacional-liberador.
-Hay algunos pequeños sectores peronistas influenciados por el "nacionalismo" que son activamente enemigos de la Revolución Cubana.
-Supongo que, en unos cuantos millones como somos, habrá de todo un poco. Hasta que quienes se dejen llevar por un extraño "nacionalismo" que ante algo concreto como el imperialismo que nos asfixia nos quiere hacer pelear contra los enemigos de ese imperialismo. El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo. Algunos sectores reaccionarios pudieron, en otras épocas, llamarse "nacionalistas" porque coincidían con el pueblo frente a los ataques de nuestra soberanía; ahora no, porque el antiimperialismo ha pasado a ser retórico en ellos, que vuelven a su raíz oligárquica y ante el caso de Cuba quedan al desnudo.
-Hay algunos pequeños sectores peronistas influenciados por el "nacionalismo" que son activamente enemigos de la Revolución Cubana.
-Supongo que, en unos cuantos millones como somos, habrá de todo un poco. Hasta que quienes se dejen llevar por un extraño "nacionalismo" que ante algo concreto como el imperialismo que nos asfixia nos quiere hacer pelear contra los enemigos de ese imperialismo. El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo. Algunos sectores reaccionarios pudieron, en otras épocas, llamarse "nacionalistas" porque coincidían con el pueblo frente a los ataques de nuestra soberanía; ahora no, porque el antiimperialismo ha pasado a ser retórico en ellos, que vuelven a su raíz oligárquica y ante el caso de Cuba quedan al desnudo.
Como ya quedaron cuando
contribuyeron a la caída del gobierno popular en 1955.
Hay que tener la cabeza muy hueca
para creerse peronista y aceptar a esos teóricos del absurdo, que combinan las
añoranzas del imperio de la hispanidad medieval con el apoyo práctico al imperio
bárbaro norteamericano, y el culto a gauchos embalsamados con el paternalismo
aristócrata frente al cabecita negra, para oponerse, nada menos, a Fidel Castro.
Ocurre que Castro, a la cabeza de los hombres de la tierra, derrotó a puro
coraje al ejército armado y entrenado por los yanquis para proteger a la
satrapía batistiana; y que cuando los gringos quisieron llevárselo por delante,
los echó de Cuba y les quitó hasta el último dólar, más de mil millones tenían
invertidos en centrales azucareras, fábricas, empresas, bancos, etc. ¡Qué manera
de apagar faroles! Sin embargo, parece que Fidel no es "nacionalista", porque
nunca se dedicó a predicar el exterminio de estudiantes semitas ni a delatar
herejes incursos en el crimen de marxismo.
-¿Ud. no cree, entonces, que esos
defensores de "Occidente" tengan influencia en su movimiento?
-Solamente entre cierta capa burocrática, que, por otra parte, nunca sirvió para nada, ni en el gobierno ni fuera de él. Ahora hacen méritos para que los dejen participar en el festín político y administrativo del que están excluidos los revolucionarios consecuentes. No hacen más que confirmarle al pueblo lo que éste siempre supo de ellos. Habrá siempre alguna confusión, por éstos que embarullan las cosas y por otros que, debiendo hablar, han callado. Pero el pueblo sabe que desde que Fidel Castro empezó a quitarles a los ricos para darles a los pobres fue la bestia negra (o roja) del continente. Claro que los gansos que creen que el Peronismo es parte del dispositivo de la "civilización y de la democracia occidental" quedan identificados frente a Cuba con los socios de Aciel y de la Bolsa de Comercio, con los socialistas conservadores y los conservadores de la infamia, con los exquisitos del Jockey Club, del Círculo de Armas, con Ascua Sur y las demás agrupaciones de conciencias muertas, con las numerosas instituciones, frentes y agrupaciones gorilas que piden nuestra sangre, con Gainza Paz, el almirante Rojas, el Dr. Vicchi, el brioso Toranzo Montero. Todas esas fuerzas son virulentamente enemigas de la Revolución Cubana, a la que odian tanto como el "régimen depuesto": esas cosas no ocurren por casualidad, y nuestra masa no vive en la luna.
-Solamente entre cierta capa burocrática, que, por otra parte, nunca sirvió para nada, ni en el gobierno ni fuera de él. Ahora hacen méritos para que los dejen participar en el festín político y administrativo del que están excluidos los revolucionarios consecuentes. No hacen más que confirmarle al pueblo lo que éste siempre supo de ellos. Habrá siempre alguna confusión, por éstos que embarullan las cosas y por otros que, debiendo hablar, han callado. Pero el pueblo sabe que desde que Fidel Castro empezó a quitarles a los ricos para darles a los pobres fue la bestia negra (o roja) del continente. Claro que los gansos que creen que el Peronismo es parte del dispositivo de la "civilización y de la democracia occidental" quedan identificados frente a Cuba con los socios de Aciel y de la Bolsa de Comercio, con los socialistas conservadores y los conservadores de la infamia, con los exquisitos del Jockey Club, del Círculo de Armas, con Ascua Sur y las demás agrupaciones de conciencias muertas, con las numerosas instituciones, frentes y agrupaciones gorilas que piden nuestra sangre, con Gainza Paz, el almirante Rojas, el Dr. Vicchi, el brioso Toranzo Montero. Todas esas fuerzas son virulentamente enemigas de la Revolución Cubana, a la que odian tanto como el "régimen depuesto": esas cosas no ocurren por casualidad, y nuestra masa no vive en la luna.
¿Hay algún personaje en la Argentina
que logra, como Fidel Castro, que todas las cabezas del privilegio se unan para
acusarlo de demagogo, comunista, totalitario, chusma, perjuro, punguista,
motonetista, barba azul, asesino, incendiario, anti Cristo y otras lindezas
semejantes, y contra el cual piden el cadalso, la bomba atómica o la muerte a
manos de los "marines" yanquis? Creo recordar que sí. Y me resulta muy difícil
entender cómo pueden indignarnos la difamación contra la versión pampeana del
monstruo y quedarnos mudos cuando la víctima es la versión tropical.
-Hubo quien no repudió la reciente
invasión a Cuba alegando que al no abrir juicio cumplía con la "tercera
posición".
-Con quien cumplió fue con su propia cobardía. A cambio de la riqueza que se llevan los yanquis nos dejan su histeria anticomunista que contagia a ciertos "dirigentes". En el país reina un clima de terrorismo ideológico: ya no basta con no ser comunista; hay que demostrarle a la reacción que se es anticomunista. Y se llega a emplear el mismo lenguaje de nuestros enemigos: en lugar de dar apoyo total, solidaridad sin retaceos a Cuba avasallada, se agregan condenas al "imperialismo soviético", lo cual equivale a aceptar las premisas del imperialismo agresor, que califica de crimen la negación de sus ansias hegemónicas y el derecho a elegir las formas de gobierno y los amigos que a cada país americano le resulten más convenientes.
-Con quien cumplió fue con su propia cobardía. A cambio de la riqueza que se llevan los yanquis nos dejan su histeria anticomunista que contagia a ciertos "dirigentes". En el país reina un clima de terrorismo ideológico: ya no basta con no ser comunista; hay que demostrarle a la reacción que se es anticomunista. Y se llega a emplear el mismo lenguaje de nuestros enemigos: en lugar de dar apoyo total, solidaridad sin retaceos a Cuba avasallada, se agregan condenas al "imperialismo soviético", lo cual equivale a aceptar las premisas del imperialismo agresor, que califica de crimen la negación de sus ansias hegemónicas y el derecho a elegir las formas de gobierno y los amigos que a cada país americano le resulten más convenientes.
La tercera posición es,
precisamente, todo lo contrario. Significa no tener compromisos con los bloques
mundiales, estar en libertad de tomar las decisiones más convenientes a los
intereses nacionales. Significa tener criterio propio para apreciar cada hecho y
cada actitud: no tenemos obligación de encontrar que cada cosa del señor
Kruschev es perfecta o malvada; ni de estar de antemano en pro o en contra del
bloque capitalista. En otras palabras, en cada momento y circunstancia nuestro
tercerismo consiste en opinar libremente, no sumarnos al coro de los que ven en
Estados Unidos la potencia rectora. A pesar de que nuestro gobierno tuvo que
maniobrar solo, en un mundo hostil, en lo fundamental jamás se apartó de su
independencia: no suscribimos el pacto de Caracas que establecía el peligro del
"comunismo internacional" para así consumar el crimen contra Guatemala
orquestado por Foster Dulles y otras bestias de la "Guerra Fría"; no firmamos
los Acuerdos de Bretton Woods (Fondo Monetario Internacional, Banco de
Reconstrucción y Fomento); no nos atamos por pactos militares bilaterales, etc.
Nada de eso subsistió; las primeras medidas de la dictadura militar fueron
adherirse a Bretton Woods, y hoy el FMI dirige nuestra política económica, y
revocan por decreto el voto de Caracas; siguieron los pactos militares, los
acuerdos sobre el Atlántico Sur, etc. Hoy somos un apéndice del imperialismo, lo
que requirió modificar totalmente la política internacional fijada por el
peronismo. El tercerismo fue una forma de no ser absorbidos por el imperialismo
yanqui: en ningún caso puede ser excusa para plegarnos a su estrategia de guerra
fría y para gritar junto con los derviches de la guerra contra los pueblos que
han adoptado el socialismo. Es lo que hacen los terceristas como India,
Yugoslavia, Egipto, etc., que no han vacilado en apoyar fervorosamente a Cuba y
que no ven al mundo como una división tajante donde los "buenos" son las
potencias occidentales. Es una posición para encarar los problemas, no para
eludirlos. En el caso de un país hermano sometido a persecuciones de toda índole
por el imperialismo, no ser terminantes, escatimar el apoyo, es renegar del
tercerismo y apoyar al imperialismo. Así como hay farsantes que son
antiimperialistas cuando las causas son lejanas y cipayos en las cuestiones
argentinas, igualmente hay farsantes que gritan contra el imperialismo aquí y se
suman a sus consignas en el orden mundial; estos últimos son los más peligrosos.
La posición consecuente de un antiimperialista es desprenderse de los falsos
esquemas como "Occidente y Oriente", "Mundo libre y mundo comunista" y demás
zonceras. Hay que estar con los argelinos, que son musulmanes, con los kenyanos,
que son mau-mau, con los laosianos, que son budistas, y con los cubanos, que son
barbudos. Y decirlo claramente y ayudarlos todo lo que se pueda y tener la
valentía de despreciar las voces que se alzarán para acusarnos de comunistas,
trotskistas, criptomarxistas, camaradas de ruta, idiotas útiles, filocomunistas,
infanto-comunistas, etc.
-¿Existe algún pronunciamiento de
Perón con respecto a la Revolución Cubana?
-¿Cómo cree usted que Perón podía desentenderse de un problema fundamental? Cuando dijo que la Revolución Cubana "tiene nuestro mismo signo", enunció una fórmula exacta que indica la común raíz antiimperialista y de justicia social. Si Cuba ha elegido formas más radicales, ese es un derecho que ningún antiimperialista le puede negar; por otra parte, los procedimientos de 1945 tampoco sirven ahora para nosotros, y nuestro programa, según lo ha dicho repetidamente el propio Perón es de "revolución social", que salvo para los que viven en el limbo sólo se puede cumplir socializando grandes porciones de la economía y buscando las formas de transformación profunda y total que correspondan a nuestra realidad nacional.
-¿Cómo cree usted que Perón podía desentenderse de un problema fundamental? Cuando dijo que la Revolución Cubana "tiene nuestro mismo signo", enunció una fórmula exacta que indica la común raíz antiimperialista y de justicia social. Si Cuba ha elegido formas más radicales, ese es un derecho que ningún antiimperialista le puede negar; por otra parte, los procedimientos de 1945 tampoco sirven ahora para nosotros, y nuestro programa, según lo ha dicho repetidamente el propio Perón es de "revolución social", que salvo para los que viven en el limbo sólo se puede cumplir socializando grandes porciones de la economía y buscando las formas de transformación profunda y total que correspondan a nuestra realidad nacional.
Los quisieron matar de hambre,
dejarlos sin petróleo, dejarlos sin vender el azúcar, que es su única fuente de
divisas, atemorizarlos, agredirlos, quemarles los cañaverales; etc., el cipayaje
estaba feliz porque serían castigados los "desplantes", la insolencia frente al
coloso. El mundo socialista les permitió salir de esa ruina a que estaban
condenados, y he aquí que ciertos "antiimperialistas" resuelven que Cuba debió
dejarse morir de hambre, o llamar a los embajadores norteamericanos para que la
vuelvan a gobernar, para que no sufra la "democracia" y puedan seguir tranquilos
Somoza, Ydígoras, Frondizi, Prado y demás paladines de la cruzada anticomunista.
Todos regímenes democráticos que no podrán hacer lo que hace Fidel Castro: darle
un fusil o una ametralladora a cada obrero, a cada campesino, a cada pobre.
En un documento del año pasado el
general Perón indicó que el Movimiento debía apoyar todos los movimientos de
liberación nacional, como Egipto, Argelia, Cuba, etc. Eso se ha respetado
siempre, aunque ciertos sordos no han cumplido estas instrucciones ni las han
transmitido a la masa. Y en una carta dice: "Yo sé bien lo que son las sanciones
económicas. En 1948 nos las aplicaron intensamente impidiendo la provisión de
todo material petrolífero y dejando sin efecto la compra comprometida para
nuestra producción de lino que, en ese momento, representaba más del sesenta por
ciento de la producción mundial. Como en el caso de Cuba, fue la Unión Soviética
la que nos sacó del apuro comprando el lino y ofreciéndonos material
petrolífero". Tal vez deberíamos haber dejado que se pudriera el lino.
-¿Y no cree que también influya la Iglesia?
-La creencia religiosa es una cuestión del fuero espiritual y como tal respetable. Pero cuando algunos sacerdotes opinan de política entonces no puede invocarse para ellos el privilegio de que se les respete como cuando desempeñan sus funciones espirituales: deben ser enjuiciados de acuerdo con sus actos y posiciones políticas. Si se les hiciese caso en materia política, América no se hubiese independizado de España, o, tomando otra etapa posterior, en México reinarían los descendientes del emperador Maximiliano, Cuba sería colonia española. Si se les otorgase imperio en materia política, nosotros nos debíamos haber puesto en 1955 contra Perón, como ellos querían; entonces conspiraron con los enemigos del pueblo, como ahora lo hacen en Cuba.
Durante seis años nuestros compañeros han ido a la cárcel, han sufrido torturas, han sido echados del trabajo, han sido fusilados, sin que los altos dignatarios de la Iglesia hiciesen más que algunos inocuos llamamientos a la paz general, uniendo a verdugos y victimados como si las culpas fuesen comunes; cuando discriminaron, fue para atacar al "régimen depuesto" y para condenar la rebeldía de nuestra masa. No he leído la pastoral que condene a los asesinos de la "operación masacre". No he sabido de ninguna epístola incandescente denunciando a los sicarios uniformados que aplicaban suplicios a la gente trabajadora. Pero basta que el señor Frondizi justifique la represión como defensa de "los altos valores del espíritu", para que entonces sí se conmuevan esos duros corazones episcopales. En cambio, están muy preocupados y tristes porque en Cuba hay un gobierno revolucionario. ¿Por qué no dijeron nada cuando murieron 20.000 luchando contra el gobierno que mantenían los yanquis, cuando Nixon abrazaba a Batista y lo colmaba de elogios? ¿Por qué no se preocupan por Angola, donde las fuerzas "occidentales" mantienen la esclavitud aplicando la tortura? ¿O de Argelia, que ha movido la indignación de muchos católicos franceses por el sadismo de las tropas coloniales, cuyas técnicas aprenden nuestros jefes militares? ¿Les parece que hay poco dolor en el mundo y en América, como para que se dediquen al único país donde el pueblo se siente libre?
-¿Usted rechaza, por lo tanto, la tesis de que el peronismo es un freno contra el avance del comunismo?
-Una
cosa es que nosotros tengamos una visión de las cosas argentinas que difiere de
la del Partido Comunista y tratemos de mantener la adhesión de las masas
trabajadoras; otra muy diversa unirnos al fanatismo regimentado que ve a los
comunistas como criminales y a los países socialistas como enemigos del género
humano. Esto es renunciar a la facultad de raciocinio y aceptar que el bando
imperialista piense por nosotros. No necesito ser comunista para considerar que
el principal responsable de la Guerra Fría es el imperialismo occidental, ni
para comprender que el enemigo más grande que hoy tiene el género humano es la
brutal plutocracia norteamericana.
En el orden nacional la manera de mantener nuestro prestigio en la masa no es actuando como ayudantes de los pastores para que el rebaño no se ponga arisco, sino ofreciendo soluciones revolucionarias a los problemas reales. Los que están en la jugada de presentarnos como defensores del orden contra el comunismo desnaturalizan la esencia del peronismo. Y, además, cometen una estupidez. Salvo para los energúmenos que ven conspiraciones bolcheviques en cada lucha popular, el comunismo avanza porque hay razones económico-sociales que así lo determinan. Esas razones no desaparecerán y se trata de ver quiénes darán las soluciones. Los que piensan en "conciliaciones" entre las clases o en paternalismos equilibristas están al margen del tiempo, como los que hablan de corregir los "abusos" del capitalismo. Pero lo que quieran dar soluciones, los que como nosotros aspiran a mantener su vigencia como movimiento de masas, tienen que ir al fondo de los problemas. No es posible enunciar aquí todas las cosas que debemos hacer, pero para terminar con el drama argentino hay algunas que son ineludibles, como por ejemplo: dejar sin efecto convenios petrolíferos, eléctricos, etc.; denunciar tratados militares y compromisos belicistas; expropiar las instalaciones petrolíferas y demás bienes de los monopolios; expropiar a la oligarquía latifundista y a los grandes empresarios industriales: expropiar los bancos, puertos, servicios públicos; socializar grandes ramas de producción, hacer una reforma agraria que respete las características de nuestro agro pero que elimine muchas de las formas empresarias de explotación; planificar la economía en escala nacional; nacionalizar la gran industria pesada; controlar los sectores de la economía que deban mantenerse bajo el régimen de la propiedad privada, etc., etc. Eso significa terminar con la democracia capitalista y sustituirla por nuevas estructuras que reflejen el predominio de las fuerzas del progreso, dirigidas por el proletariado. Es decir, que estaremos vulnerando el "derecho" de la libre empresa, de la propiedad y otros valores igualmente sacros: en otras palabras, seremos "comunistas". Los factores de poder y la oligarquía en su conjunto nos consideran, desde ya, comunistas, porque nuestro triunfo implica el advenimiento de las masas, que exigirán soluciones y las impondrán. Como dijo Perón: "Las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes". Nosotros lo sabemos y la reacción también lo sabe. Así que los que se hacen los "ranas" no engañan a nadie, y menos a la oligarquía, que tiene sensibilidad de sobra cuando se trata de que no le toquen sus privilegios. Los que quieren desempeñar el papel de "defensores del orden" harán el deleite de los monseñores y de los espadones de moda, sirviendo de preservativos por poco tiempo. O impulsamos el avance de las masas -y entonces somos peligrosos y nos llamarán comunistas- o tratamos de frenarlas, y entonces ayudamos a sembrar la confusión durante un tiempo y luego nos barrerán como a la demás resaca del orden caduco ocupando el Partido Comunista o quien sea la dirección que hemos desertado.
-¿Qué piensa de la unidad de las fuerzas populares?
-La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como, por ejemplo, las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen, es como llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción; dentro del régimen nos esperan sólo frustraciones y derrotas; y pequeños triunfos que serán desastres.
Página/12, 16/02/06
-¿Y no cree que también influya la Iglesia?
-La creencia religiosa es una cuestión del fuero espiritual y como tal respetable. Pero cuando algunos sacerdotes opinan de política entonces no puede invocarse para ellos el privilegio de que se les respete como cuando desempeñan sus funciones espirituales: deben ser enjuiciados de acuerdo con sus actos y posiciones políticas. Si se les hiciese caso en materia política, América no se hubiese independizado de España, o, tomando otra etapa posterior, en México reinarían los descendientes del emperador Maximiliano, Cuba sería colonia española. Si se les otorgase imperio en materia política, nosotros nos debíamos haber puesto en 1955 contra Perón, como ellos querían; entonces conspiraron con los enemigos del pueblo, como ahora lo hacen en Cuba.
Durante seis años nuestros compañeros han ido a la cárcel, han sufrido torturas, han sido echados del trabajo, han sido fusilados, sin que los altos dignatarios de la Iglesia hiciesen más que algunos inocuos llamamientos a la paz general, uniendo a verdugos y victimados como si las culpas fuesen comunes; cuando discriminaron, fue para atacar al "régimen depuesto" y para condenar la rebeldía de nuestra masa. No he leído la pastoral que condene a los asesinos de la "operación masacre". No he sabido de ninguna epístola incandescente denunciando a los sicarios uniformados que aplicaban suplicios a la gente trabajadora. Pero basta que el señor Frondizi justifique la represión como defensa de "los altos valores del espíritu", para que entonces sí se conmuevan esos duros corazones episcopales. En cambio, están muy preocupados y tristes porque en Cuba hay un gobierno revolucionario. ¿Por qué no dijeron nada cuando murieron 20.000 luchando contra el gobierno que mantenían los yanquis, cuando Nixon abrazaba a Batista y lo colmaba de elogios? ¿Por qué no se preocupan por Angola, donde las fuerzas "occidentales" mantienen la esclavitud aplicando la tortura? ¿O de Argelia, que ha movido la indignación de muchos católicos franceses por el sadismo de las tropas coloniales, cuyas técnicas aprenden nuestros jefes militares? ¿Les parece que hay poco dolor en el mundo y en América, como para que se dediquen al único país donde el pueblo se siente libre?
-¿Usted rechaza, por lo tanto, la tesis de que el peronismo es un freno contra el avance del comunismo?
En el orden nacional la manera de mantener nuestro prestigio en la masa no es actuando como ayudantes de los pastores para que el rebaño no se ponga arisco, sino ofreciendo soluciones revolucionarias a los problemas reales. Los que están en la jugada de presentarnos como defensores del orden contra el comunismo desnaturalizan la esencia del peronismo. Y, además, cometen una estupidez. Salvo para los energúmenos que ven conspiraciones bolcheviques en cada lucha popular, el comunismo avanza porque hay razones económico-sociales que así lo determinan. Esas razones no desaparecerán y se trata de ver quiénes darán las soluciones. Los que piensan en "conciliaciones" entre las clases o en paternalismos equilibristas están al margen del tiempo, como los que hablan de corregir los "abusos" del capitalismo. Pero lo que quieran dar soluciones, los que como nosotros aspiran a mantener su vigencia como movimiento de masas, tienen que ir al fondo de los problemas. No es posible enunciar aquí todas las cosas que debemos hacer, pero para terminar con el drama argentino hay algunas que son ineludibles, como por ejemplo: dejar sin efecto convenios petrolíferos, eléctricos, etc.; denunciar tratados militares y compromisos belicistas; expropiar las instalaciones petrolíferas y demás bienes de los monopolios; expropiar a la oligarquía latifundista y a los grandes empresarios industriales: expropiar los bancos, puertos, servicios públicos; socializar grandes ramas de producción, hacer una reforma agraria que respete las características de nuestro agro pero que elimine muchas de las formas empresarias de explotación; planificar la economía en escala nacional; nacionalizar la gran industria pesada; controlar los sectores de la economía que deban mantenerse bajo el régimen de la propiedad privada, etc., etc. Eso significa terminar con la democracia capitalista y sustituirla por nuevas estructuras que reflejen el predominio de las fuerzas del progreso, dirigidas por el proletariado. Es decir, que estaremos vulnerando el "derecho" de la libre empresa, de la propiedad y otros valores igualmente sacros: en otras palabras, seremos "comunistas". Los factores de poder y la oligarquía en su conjunto nos consideran, desde ya, comunistas, porque nuestro triunfo implica el advenimiento de las masas, que exigirán soluciones y las impondrán. Como dijo Perón: "Las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes". Nosotros lo sabemos y la reacción también lo sabe. Así que los que se hacen los "ranas" no engañan a nadie, y menos a la oligarquía, que tiene sensibilidad de sobra cuando se trata de que no le toquen sus privilegios. Los que quieren desempeñar el papel de "defensores del orden" harán el deleite de los monseñores y de los espadones de moda, sirviendo de preservativos por poco tiempo. O impulsamos el avance de las masas -y entonces somos peligrosos y nos llamarán comunistas- o tratamos de frenarlas, y entonces ayudamos a sembrar la confusión durante un tiempo y luego nos barrerán como a la demás resaca del orden caduco ocupando el Partido Comunista o quien sea la dirección que hemos desertado.
-¿Qué piensa de la unidad de las fuerzas populares?
-La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como, por ejemplo, las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen, es como llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción; dentro del régimen nos esperan sólo frustraciones y derrotas; y pequeños triunfos que serán desastres.
Página/12, 16/02/06
* PRÓLOGO DE EDUARDO LUIS DUHALDE Y RODOLFO ORTEGA PEÑA AL LIBRO "APUNTES PARA LA MILITANCIA" DE COOKE
El libro que prologamos tuvo un
origen bien concreto: la tentativa de acercar a las bases del movimiento, es
decir a la clase trabajadora peronista, una visión histórico - política
comprensible. Se trata de apuntes revolucionariamente didácticos, escritos con
alto sentido crítico, en tanto Cooke insistía en la necesidad del
auto-conocimiento permanente del Movimiento Nacional Peronista.
(...) La burocracia que "rectifica los aciertos y reincide en los errores", apunta a que la burocracia puede a los sumo en la mejor de las hipótesis, es un cándido milagrerismo. La burocracia no es para Cooke un conjunto de hombres más o menos malos o ineficaces. Se trata en cambio, en lo interno del Movimiento, de una conducción sin política de fines, o aún más concretamente, un sistema de conducción de Movimiento que carece de una política de Poder.
Cooke tiene en claro que el peronismo tiene origen en el reconocimiento de que el propio peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora.
Es exacto que desde 1955 el país sufre un "despotismo clasista" y que la presencia del peronismo impedía que las clases dominantes gocen tranquilamente de sus privilegios usurpados. Pero no es menos exacto que a esa violencia del régimen, que está en la lógica de las cosas y que nos confirma como su antítesis, el Peronismo se limita a jaquearla pero no la suplanta revolucionariamente.
Cooke busca en la historia argentina los orígenes del Peronismo. Desde ya participaba de una concepción revisionista de la historia en tanto recuperación de una concepción nacional antioligárquica. Va a insistir en la demostración de cómo movimientos nacionales antecesores del Peronismo: el federalismo de Rosas, la montoneras de Chacho Peñalosa, Felipe Varela y López Jordán; y el radicalismo de Yrigoyen fueron derrotados en la lucha librada en la estructura semicolonial de la Argentina. Es decir, la historia como experiencia imposible para el político, y la analogía sirviendo de instrumento de concientización de las masas, posibilitando una nueva estrategia de poder que no repita los errores histórico-políticos allí analizados.
John Cooke no rehuye desde ya, sino que asume, un análisis clasista del Peronismo, del cual surge que éste es el hombre político del proletariado, en la semicolonia que es la Argentina.
La nueva situación
El paso de una ideología de protesta a una teoría revolucionaria forma parte de la lógica necesaria de la lucha de liberación, es uno de sus momentos básicos. En primer lugar es necesario desarticular la supuesta racionalidad que bajo la apariencia de cientificismo, encubre la "cultura" de dominación del Sistema.
Es cierto, sin embargo, que hasta ahora existe:
a) Una inadecuación entre el papel objetivo del peronismo y su supuesta ideología-doctrina.
b) La ausencia de una teoría revolucionaria del peronismo coherente y adecuada para la toma del poder.
c) Un desarrollo de la programación de un socialismo nacional.
Cooke
y la teoría revolucionaria peronista
En la formación de Cooke señala: "Todo planteo para la lucha a partir del conocimiento de nuestra situación de país semicolonial, integrante de un continente semicolonial". Por ello "cualquier política de liberación debe ser, ante todo, antiimperialista". "La oligarquía nativa es un subproducto que solamente será eliminado cuando se liquide la influencia del imperialismo. La lucha entonces, es de liberación nacional, para liberar al país y alcanzar el triunfo definitivo".
"El nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente".
Cumplida la regla primordial de identificación del enemigo, Cooke analiza la naturaleza de la guerra librada por el peronismo. "Si es una guerra librada contra el régimen, no podemos contar con los que combaten "dentro" del régimen. Combatimos contra el sistema y no contra una de sus variantes. Cooke remarca la existencia de rebeldías toleradas dentro del Sistema como una categoría propia del Sistema (nota: las marchas en reclamo de planes de asistencia social podría encuadrárselas dentro de esta categoría).
"Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encausada en un movimiento de liberación, adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito".
"No hay liberación sin el peronismo -explica Cooke- pero el peronismo solo no puede hacer la liberación".
Afirma:
Que se necesita una movilización popular muy vasta
La orientación por un programa, inflexible en el mantenimiento de ciertos principios fundamentales.
Suficientemente amplio como para superar las particularidades ideológicas de los sectores que coinciden.
Los partidos políticos tradicionales no forman parte del Frente de Liberación por la sencilla razón de que están en la trinchera enemiga. No desean terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.
Autoconciencia y revolución peronista
Marca como puntos de una teoría revolucionaria peronista:
Sobre el voluntarismo y las masas: "Movimiento de masas en que la salida revolucionaria sea la consecuencia lógica y la dirección revolucionaria se convierta en la única posible".
La verdadera disyuntiva es entre una política reformista y una política revolucionaria. Entre una política de grupos y una política de masas. Una política revolucionaria equivale a unidad de teoría, metodología organizativa y de lucha. Por ello lo que hay que cambiar no es el equipo burocrático de turno: hay que cambiar los métodos (nota: cuestión imposible con alianzas con los partidos tradicionales, hoy también el PJ)
Hasta que la revolución no triunfe, sólo podemos esperar triunfos tácticos. "Toda revolución es el final de un proceso, y hasta que se cumpla ese proceso, solamente se anotan parciales.
"¿Quién ha dicho que porque el peronismo tenga una composición social policlasista su ideología es también policlasista? El clasismo aparece de ese modo como una tentativa ideológica de desmembrar el movimiento nacional, de aislar a la clase trabajadora en nombre de un ideologismo puro".
La ideología revolucionaria es la única que dará soluciones, no solamente para la clase trabajadora sino también para los sectores de nuestra burguesía que tienen una función constructiva que desempeñar en las etapas de transición hacia nuevas formas de organización de la sociedad. "No hay política nacionalista sino bajo la conducción de la clase trabajadora, que movilice la voluntad nacional tras la empresa revolucionaria de cambiar el orden social existente y asegurar sus bases mediante el desarrollo independiente, hasta desplazar del poder a las clases dominantes, la toma del poder por los trabajadores y la construcción nueva.
El
peronismo: hecho maldito de la política burguesa
"El sistema capitalista en la Argentina está decrépito sin haber pasado por la lozanía. Bajo el liderazgo de Perón, a partir de 1945 el país realizó su proceso democrático burgués, como imposición de un frente antiimperialista cuya base de apoyo estaba en la clase trabajadora y sectores de la clase media y sector nacionalista del ejército".
"Al cerrarse las condiciones de prosperidad de post guerra, se agudiza la lucha de clases. Las contradicciones se dan también internamente en el seno del peronismo. El frente original amalgama fuerzas diversas, se transformó en causa de debilidad" (nota: estas tensiones internas elevó estos choques de baja confrontación a la más alta en los años ’70).
¿Qué es el peronismo? "Fue -define Cooke- el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina. La definición aparece reformulada en un conocido reportaje a las FAR: ‘Nosotros no nos integramos al peronismo, el peronismo no es un club o un partido burgués al que uno puede afiliarse, el peronismo es fundamentalmente una experiencia de nuestro pueblo y lo que nosotros hacemos ahora es descubrir que siempre habíamos estado integrados a ella, en el sentido que está integrado a la experiencia de su pueblo todo hombre que se identifica con los intereses de los más’
La superación del peronismo
"El ejército revolucionario está nucleado tras sus banderas y el peronismo no desaparecerá por sustitución sino mediante superación dialéctica, es decir, no negándoselo sino integrándolo en una síntesis".
Pero el problema aquí aparece, aunque correctamente solo apuntado: "El peronismo jaquea al régimen...pero sólo con métodos revolucionarios podrá suplantarlos".
Por de pronto describió algunas de las características del Método: "Si tomamos como punto de partida que la liberación no se consigue derrotando al grupo gobernante sino terminando con la dominación imperialista, se perfila con bastante nitidez el carácter de la lucha". Al analizar la política del Sistema en materia electoral precisó: "La primera línea de defensa de la casta dominante está ubicada en el sistema de 1853, que otorga libertades políticas a cambio del respeto por las organizaciones que permiten el mantenimiento de las desigualdades sociales. Cuando esa línea es rebasada, está la segunda línea, el fraude, cuya característica moderna consiste en la clasificación apriorística de cuáles fuerzas son democráticas y cuales no".
Algunas conclusiones
El peronismo en el poder sustituyó una ideología de la realidad (capitalismo de estado popular) con una doctrina coyuntural, en un destiempo que sería aprovechado por la contrarrevolución al querérsele dar carácter permanente.
El peronismo en el llano (peronismo de resistencia) condicionó el proceso de la cuestión nacional, pero sin tematizar su propia actividad de resistencia anticolonial.
El peronismo está en actitud de toma del poder, puede ser integrado al sistema en función de aquella doctrina coyuntural como maniobra neo-colonial, o puede formular su propia autoconciencia revolucionaria a través de una teoría en la cual explicite que el poder no va a ser regalado por cuanto el neocolonialismo no se suicida.
Pero todo esto sin olvidar aquel pensamiento de Cooke:
"Las masas latinoamericanas no pueden hacer causa común con los verdugos, porque ellas también están en la lista de las víctimas"
Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde (1973)
(...) La burocracia que "rectifica los aciertos y reincide en los errores", apunta a que la burocracia puede a los sumo en la mejor de las hipótesis, es un cándido milagrerismo. La burocracia no es para Cooke un conjunto de hombres más o menos malos o ineficaces. Se trata en cambio, en lo interno del Movimiento, de una conducción sin política de fines, o aún más concretamente, un sistema de conducción de Movimiento que carece de una política de Poder.
Cooke tiene en claro que el peronismo tiene origen en el reconocimiento de que el propio peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora.
Es exacto que desde 1955 el país sufre un "despotismo clasista" y que la presencia del peronismo impedía que las clases dominantes gocen tranquilamente de sus privilegios usurpados. Pero no es menos exacto que a esa violencia del régimen, que está en la lógica de las cosas y que nos confirma como su antítesis, el Peronismo se limita a jaquearla pero no la suplanta revolucionariamente.
Cooke busca en la historia argentina los orígenes del Peronismo. Desde ya participaba de una concepción revisionista de la historia en tanto recuperación de una concepción nacional antioligárquica. Va a insistir en la demostración de cómo movimientos nacionales antecesores del Peronismo: el federalismo de Rosas, la montoneras de Chacho Peñalosa, Felipe Varela y López Jordán; y el radicalismo de Yrigoyen fueron derrotados en la lucha librada en la estructura semicolonial de la Argentina. Es decir, la historia como experiencia imposible para el político, y la analogía sirviendo de instrumento de concientización de las masas, posibilitando una nueva estrategia de poder que no repita los errores histórico-políticos allí analizados.
John Cooke no rehuye desde ya, sino que asume, un análisis clasista del Peronismo, del cual surge que éste es el hombre político del proletariado, en la semicolonia que es la Argentina.
La nueva situación
El paso de una ideología de protesta a una teoría revolucionaria forma parte de la lógica necesaria de la lucha de liberación, es uno de sus momentos básicos. En primer lugar es necesario desarticular la supuesta racionalidad que bajo la apariencia de cientificismo, encubre la "cultura" de dominación del Sistema.
Es cierto, sin embargo, que hasta ahora existe:
a) Una inadecuación entre el papel objetivo del peronismo y su supuesta ideología-doctrina.
b) La ausencia de una teoría revolucionaria del peronismo coherente y adecuada para la toma del poder.
c) Un desarrollo de la programación de un socialismo nacional.
En la formación de Cooke señala: "Todo planteo para la lucha a partir del conocimiento de nuestra situación de país semicolonial, integrante de un continente semicolonial". Por ello "cualquier política de liberación debe ser, ante todo, antiimperialista". "La oligarquía nativa es un subproducto que solamente será eliminado cuando se liquide la influencia del imperialismo. La lucha entonces, es de liberación nacional, para liberar al país y alcanzar el triunfo definitivo".
"El nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente".
Cumplida la regla primordial de identificación del enemigo, Cooke analiza la naturaleza de la guerra librada por el peronismo. "Si es una guerra librada contra el régimen, no podemos contar con los que combaten "dentro" del régimen. Combatimos contra el sistema y no contra una de sus variantes. Cooke remarca la existencia de rebeldías toleradas dentro del Sistema como una categoría propia del Sistema (nota: las marchas en reclamo de planes de asistencia social podría encuadrárselas dentro de esta categoría).
"Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encausada en un movimiento de liberación, adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito".
"No hay liberación sin el peronismo -explica Cooke- pero el peronismo solo no puede hacer la liberación".
Afirma:
Que se necesita una movilización popular muy vasta
La orientación por un programa, inflexible en el mantenimiento de ciertos principios fundamentales.
Suficientemente amplio como para superar las particularidades ideológicas de los sectores que coinciden.
Los partidos políticos tradicionales no forman parte del Frente de Liberación por la sencilla razón de que están en la trinchera enemiga. No desean terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.
Autoconciencia y revolución peronista
Marca como puntos de una teoría revolucionaria peronista:
Sobre el voluntarismo y las masas: "Movimiento de masas en que la salida revolucionaria sea la consecuencia lógica y la dirección revolucionaria se convierta en la única posible".
La verdadera disyuntiva es entre una política reformista y una política revolucionaria. Entre una política de grupos y una política de masas. Una política revolucionaria equivale a unidad de teoría, metodología organizativa y de lucha. Por ello lo que hay que cambiar no es el equipo burocrático de turno: hay que cambiar los métodos (nota: cuestión imposible con alianzas con los partidos tradicionales, hoy también el PJ)
Hasta que la revolución no triunfe, sólo podemos esperar triunfos tácticos. "Toda revolución es el final de un proceso, y hasta que se cumpla ese proceso, solamente se anotan parciales.
"¿Quién ha dicho que porque el peronismo tenga una composición social policlasista su ideología es también policlasista? El clasismo aparece de ese modo como una tentativa ideológica de desmembrar el movimiento nacional, de aislar a la clase trabajadora en nombre de un ideologismo puro".
La ideología revolucionaria es la única que dará soluciones, no solamente para la clase trabajadora sino también para los sectores de nuestra burguesía que tienen una función constructiva que desempeñar en las etapas de transición hacia nuevas formas de organización de la sociedad. "No hay política nacionalista sino bajo la conducción de la clase trabajadora, que movilice la voluntad nacional tras la empresa revolucionaria de cambiar el orden social existente y asegurar sus bases mediante el desarrollo independiente, hasta desplazar del poder a las clases dominantes, la toma del poder por los trabajadores y la construcción nueva.
"El sistema capitalista en la Argentina está decrépito sin haber pasado por la lozanía. Bajo el liderazgo de Perón, a partir de 1945 el país realizó su proceso democrático burgués, como imposición de un frente antiimperialista cuya base de apoyo estaba en la clase trabajadora y sectores de la clase media y sector nacionalista del ejército".
"Al cerrarse las condiciones de prosperidad de post guerra, se agudiza la lucha de clases. Las contradicciones se dan también internamente en el seno del peronismo. El frente original amalgama fuerzas diversas, se transformó en causa de debilidad" (nota: estas tensiones internas elevó estos choques de baja confrontación a la más alta en los años ’70).
¿Qué es el peronismo? "Fue -define Cooke- el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina. La definición aparece reformulada en un conocido reportaje a las FAR: ‘Nosotros no nos integramos al peronismo, el peronismo no es un club o un partido burgués al que uno puede afiliarse, el peronismo es fundamentalmente una experiencia de nuestro pueblo y lo que nosotros hacemos ahora es descubrir que siempre habíamos estado integrados a ella, en el sentido que está integrado a la experiencia de su pueblo todo hombre que se identifica con los intereses de los más’
La superación del peronismo
"El ejército revolucionario está nucleado tras sus banderas y el peronismo no desaparecerá por sustitución sino mediante superación dialéctica, es decir, no negándoselo sino integrándolo en una síntesis".
Pero el problema aquí aparece, aunque correctamente solo apuntado: "El peronismo jaquea al régimen...pero sólo con métodos revolucionarios podrá suplantarlos".
Por de pronto describió algunas de las características del Método: "Si tomamos como punto de partida que la liberación no se consigue derrotando al grupo gobernante sino terminando con la dominación imperialista, se perfila con bastante nitidez el carácter de la lucha". Al analizar la política del Sistema en materia electoral precisó: "La primera línea de defensa de la casta dominante está ubicada en el sistema de 1853, que otorga libertades políticas a cambio del respeto por las organizaciones que permiten el mantenimiento de las desigualdades sociales. Cuando esa línea es rebasada, está la segunda línea, el fraude, cuya característica moderna consiste en la clasificación apriorística de cuáles fuerzas son democráticas y cuales no".
Algunas conclusiones
El peronismo en el poder sustituyó una ideología de la realidad (capitalismo de estado popular) con una doctrina coyuntural, en un destiempo que sería aprovechado por la contrarrevolución al querérsele dar carácter permanente.
El peronismo en el llano (peronismo de resistencia) condicionó el proceso de la cuestión nacional, pero sin tematizar su propia actividad de resistencia anticolonial.
El peronismo está en actitud de toma del poder, puede ser integrado al sistema en función de aquella doctrina coyuntural como maniobra neo-colonial, o puede formular su propia autoconciencia revolucionaria a través de una teoría en la cual explicite que el poder no va a ser regalado por cuanto el neocolonialismo no se suicida.
Pero todo esto sin olvidar aquel pensamiento de Cooke:
"Las masas latinoamericanas no pueden hacer causa común con los verdugos, porque ellas también están en la lista de las víctimas"
Rodolfo Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde (1973)
* "HACIA UNA TEORÍA DEL POPULISMO", POR ARTEMIO LÓPEZ
John William Cooke. Hacia una teoría del populismo (*)
Por Artemio López
(*) Un estudio sobre la teoría en
acto de Cooke que escribí para el libro "Cooke de vuelta" una compilación de
textos publicada en 1999 por Ediciones La Rosa Blindada, a cuya presentación en
el Auditorio de la Asociación de Trabajadores del Estado, jamás nunca nadie
concurrió y hubo que levantarla.
En memoria de Gustavo Groba
"El marxismo es rico en contradicciones,
pero resulta que el peronismo (argentino)
se las sabe todas.
Aunque se llevará (su sorete a la tumba)."
Osvaldo Lamborghini
En memoria de Gustavo Groba
"El marxismo es rico en contradicciones,
pero resulta que el peronismo (argentino)
se las sabe todas.
Aunque se llevará (su sorete a la tumba)."
Osvaldo Lamborghini
Dos caminos
"La antinomia peronismo -
antiperonismo es la forma concreta en que se da la lucha de clases en este
período de nuestro devenir". Cuando John William Cooke enunció esta sentencia
allá por 1966 en su texto Peronismo y Revolución, estaba gestando un doble
nacimiento: El más espectacular intento de incorporar núcleos conceptuales del
entonces reciente marxismo no estalinista al interior del discurso y práctica
peronista y, contrario sensu, ponía en forma los principales señalamientos
surgidos de la reflexión y práctica peronista para intentar construir al
interior de la teoría marxista en general y la teoría regional de la ideología
en particular, el status teórico del modelo de organización y discurso
populista(1).
El primer camino abierto por Cooke de introducir núcleos teóricos marxistas dentro del discurso y práctica populista es bien conocido por sus efectos: Es clara la influencia que el pensamiento de John William Cooke tiene sobre amplios grupos de intelectuales peronistas y dirigentes de organizaciones gremiales, guerrilleras y políticas desde mediados de los años sesenta.
En efecto, tanto sobre la primera y segunda fase de organización y resistencia peronista, la CGT de los Argentinos y los programas de La Falda y Huerta Grande, como en numerosos grupos de intelectuales reunidos en diarios y revistas desde el pionero, "De Frente"; "Nuevo Hombre" ;"Cristianismo y Revolución"; "Envido" hasta "Militancia" y sobre investigadores notables como Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde resulta fuerte la inspiración cookista.
Igualmente son tributarios explícitos del pensamiento de Cooke grupos guerrilleros emblemáticos como las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y organizaciones político - territoriales múltiples, cuyo paradigma fue el denominado Peronismo de Base.
Sin embargo, es menos conocida y probablemente aún mucho menos aceptada, la notable correspondencia del pensamiento de Cooke con novedades teóricas singulares, en particular con la posterior conceptualización marxista del populismo, cuyo texto de madurez resulta aún hoy "Política e Ideología en la Teoría Marxista. Capitalismo, fascismo, populismo", editado por editorial SXXI en 1978 , escrito por el historiador argentino Ernesto Laclau.
Es la módica pretensión de este artículo tan sólo señalar algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.
Althusser y Perón
El primer camino abierto por Cooke de introducir núcleos teóricos marxistas dentro del discurso y práctica populista es bien conocido por sus efectos: Es clara la influencia que el pensamiento de John William Cooke tiene sobre amplios grupos de intelectuales peronistas y dirigentes de organizaciones gremiales, guerrilleras y políticas desde mediados de los años sesenta.
En efecto, tanto sobre la primera y segunda fase de organización y resistencia peronista, la CGT de los Argentinos y los programas de La Falda y Huerta Grande, como en numerosos grupos de intelectuales reunidos en diarios y revistas desde el pionero, "De Frente"; "Nuevo Hombre" ;"Cristianismo y Revolución"; "Envido" hasta "Militancia" y sobre investigadores notables como Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde resulta fuerte la inspiración cookista.
Igualmente son tributarios explícitos del pensamiento de Cooke grupos guerrilleros emblemáticos como las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y organizaciones político - territoriales múltiples, cuyo paradigma fue el denominado Peronismo de Base.
Sin embargo, es menos conocida y probablemente aún mucho menos aceptada, la notable correspondencia del pensamiento de Cooke con novedades teóricas singulares, en particular con la posterior conceptualización marxista del populismo, cuyo texto de madurez resulta aún hoy "Política e Ideología en la Teoría Marxista. Capitalismo, fascismo, populismo", editado por editorial SXXI en 1978 , escrito por el historiador argentino Ernesto Laclau.
Es la módica pretensión de este artículo tan sólo señalar algunos núcleos teóricos claves del pensamiento de John William Cooke, en dirección a tomar nota de las novedades que aporta a la formalización aún pendiente de una teoría sobre el populismo en general y el peronismo como caso particular.
Althusser y Perón
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El Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionan con fuerza de LEY Artículo 1º -Declarar ciudadano ilustre de la Provincia de Buenos Aires ‘pos-mortem al Dr John William Cooke de origen platense que fuera Diputado de la Nación, y personalidad relevante del movimiento nacional, popular y revolucionario, parte del movimiento peronista. Artículo 2º - De forma FUNDAMENTOS El Dr John William Cooke nació en La Plata el 14 de Noviembre de 1919, y vivió en esa ciudad en la calle 50 entre 4 y 5. Hijo de un abogado radical que fuera Ministro de Gobierno en esta provincia durante la Presidencia de Irigoyen, ingresa a los 19 años a la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, siendo el mismo afiliado al radicalismo, en la fracción denominada entonces Unión Universitaria Intransigente. Fue integrante de Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) Según relata el Dr. Floreal Ferrara "con sus características y su subjetividad construyó su huella antioligárquica, recorrida sin pausas, sin pedir disculpas, ni piedad ni permiso, en la edificación como nadie de la liberación nacional" El 17 de Octubre lo encuentra en la Plaza de Mayo junto a los obreros, y despega sin dudas un antiimperialismo popular" El 24 de Febrero de 1946 es elegido Diputado Nacional cargo que honró hasta 1952, no renovando su mandato. Fue entonces el presentador del Plan Quinquenal, que fundamentó y defendió, siendo el único de su bancada que se opuso posteriormente a la firma del Acta de Chapultepec por considerar, con justeza, que era una amenaza para la soberanía argentina. El golpe cívico-militar, antiobrero y antipopular de Setiembre de 1955, derroca a Perón y encuentra a Cooke en plena actividad militante ocupando un lugar fundamental en la Resistencia Peronista. Refugiado inicialmente en la casa de José María Rosa ambos son puestos prisioneros en la Penitenciaría Nacional, ubicada entonces en la calle Las Heras junto a otras personalidades y dirigentes peronistas de la época, como Hector Cámpora, Jorge Antonio, etc. En Diciembre de ese mismo año y por orden del Almirante Rojas son trasladados al Penal de Ushuaia. Sufren allí condiciones tremendas de prisión con temperaturas extremas que alcanzaban a 40 grados bajo cero, sin calefacción, sin agua, engrillados, condiciones éstas que se suman a un sin fin de vejámenes por orden de la "Revolución Libertadora". Trasladados más tarde al penal de Río Gallegos, organizan su fuga y logran llegar a Chile donde se asilan. El 2 de Noviembre de 1956 a través de una carta fechada en Caracas, Perón lo designa como su representante y lo reconoce como único jefe de las fuerzas peronistas organizadas tanto en el interior como en el exterior del país. Juega un rol relevante al articular las relaciones del peronismo con los movimientos revolucionarios de todo el 3º mundo y muy especialmente con Cuba. Junto con Sebastián Borro, recientemente fallecido, encabeza y dirige la huelga del Frigorífico De la Torre el 17 de Enero de 1959 durante la presidencia de Frondizi. Entonces señalaba, "no sabemos si este movimiento es subversivo, eso es cuestión de terminología, y en los países coloniales son las oligarquías las que manejan el diccionario." Su intensa vida militante, aún en el exilio lo lleva a recorrer varios países llegando a Cuba en el 60 con su mujer Alicia Eguren; se relaciona con el Che Guevara y con otros revolucionarios, y al suceder la invasión a Bahía Cochinos, participa en el combate aportando su solidaridad como un soldado más. Construye en esa época la Acción Revolucionaria Peronista que en su documento inicial señala que se funda como "una organización creada y orientada para luchar contra la dependencia y la explotación por medio de la lucha revolucionaria". Ariel Bignami, militante del Partido Comunista argentino, en una nota sobre el Nacionalismo Popular revolucionario publicado en el periódico de su partido recuerda que en una carta dirigida a Hernandez Arregui Cooke sostiene que " La esencia del drama de nuestro Movimiento (el peronismo) es que su único destino y su única chance de sobrevivir es reconocerse como una fuerza de extrema izquierda, que sufre las influencias de la propaganda reaccionaria que se desata desde afuera y desde adentro de su propio seno" agregando en la misma " la necesidad de acentuar la línea revolucionaria, no solo en los hechos sino fundamentalmente en los planteos ideológicos". Sostiene asimismo "la unidad de la clase trabajadora como indispensable, con la sola exclusión de los amarillos y los que sirven al gobierno". En Enero de 1966 se realiza en la Habana la Primera Conferencia Tricontinental de Solidaridad entre los pueblos, participando Cooke junto con otros representantes de distintas corrientes en la delegación argentina. Integraban la misma Alcira de la Peña (P. Comunista), Ismael Viñas (Movimiento de Liberación Nacional ), Abel Latendorf (P. Vanguardia Popular), Carlos Laforgue ( Juventud Peronista), FUA y MUCS (Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical) La delegación elige por unanimidad como Presidente de la misma a John William Cooke. (Ariel Bignani). Regresa al país en 1968 y muere de cáncer el 19 de Setiembre de ese año cuando solo contaba con 49 años de edad. Alicia Eguren, su mujer, destacada periodista y activa militante como él, es secuestrada el 16 de Enero de 1977 y llevada a la ESMA donde es brutalmente torturada y asesinada. En sus escritos queda documentada su posición sobre las fuerzas armadas, sobre la iglesia, sobre el rol de la clase obrera, sobre el "integrismo", pero de manera especial sobre la acción y la lucha. por eso en esta oportunidad es válido recordar algunas de sus afirmaciones: "… sabemos que nada ocurre favorable al pueblo si no hay lucha, acción en las condiciones que se pueda. Sabemos que una correlación de fuerzas puede cambiar, pero a condición de que no se la considere definitiva é invencible. Sabemos que solo ganan las batallas los que están en ellas. Y que si éramos peronistas hasta ayer, no vemos motivos para dejar de serlo hoy, sino todo lo contrario, porque las armas y el peligro no son motivos suficientes. Y aunque individualmente estamos desarmados, y la represión pueda llegarnos, el pueblo es un gran ejército desarmado que adquiere, a través de la lucha, la potencia suficiente para ser incontenible." Galasso, Goldar, Mazzeo han documentado y analizado exhaustivamente la vida de John William Cooke , este revolucionario considerado el ideólogo y el dirigente máximo de la Resistencia Peronista, y junto a Walsh, Hernandez Arregui, y otros son la expresión más elevada del nacionalismo popular revolucionario, que junto a los aportes de la teología de la liberación ,del movimiento social, con ó sin referencialidad partidaria ( A. Bignani) confluirá con el marxismo en sus distintos afluentes, entrecruzándose y complementándose. Que mejor entonces, para fundamentar este proyecto, que hacerlo con sus propias palabras, entresacadas de los documentos que han quedado registrados: "Esta Argentina donde los niños y los sueños mueren desnutridos, donde los explotadores dictan las condiciones de la convivencia, esta Argentina no la queremos.. Esta unidad patriotera, de obediencia al privilegio y sometimiento a la fuerza, no es la nuestra, y contra ella proclamamos la unidad de todas las fuerzas patrióticas antiimperialistas que no se doblegarán ante el statu quo y sus guardias de hierro…..Llamamos a la liberación en nombre de la conciencia nacional, que es conciencia de que somos un país sin autodeterminación………las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material, están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora: el fervor militante, el sentido de la patria como proyecto de liberación, la solidaridad entre los hombres para luchar por una sociedad sin verdugos ni explotados, todo lo que es cálido, generoso, amor por los seres humanos, lealtad a nuestro destino argentino y americano." (De Peronismo y Revolución. J.W. C.) Homenajear a un ciudadano con tan altos ideales es un deber que nosotros los parlamentarios debemos cumplir, y es por ese motivo que les solicito el apoyo a este proyecto para el rescate y la memoria de uno de los patriotas más destacados de nuestra provincia, injustamente olvidado en el presente. |
Hasta la conceptualización realizada
por Ernesto Laclau, el marxismo vulgar de corte economicista y políticamente
estaliniano propalado con sagrada furia por los Partidos Comunistas, impugnaba
fuertemente las interpelaciones ideológicas de los populismos.
En efecto, la vieja troica marxiana guardaba la certeza de que la característica central de la ideología y práctica populista resultaba la apelación al pueblo por encima de las divisiones de clase, por lo que , así conceptualizada, la categoría pueblo cuando no simple chascarrillo de la "burguesía" ,devenía en pura retórica capaz de sobrevolar sobre las contradicciones de clase, restándole a estas toda centralidad teórica y política.
Tributaria sin duda de las lecturas evolucionistas de los fenómenos populistas, cuya expresión de mayor envergadura intelectual en nuestro país la constituyó Gino Germani, la visión marxista tradicional, aunque teóricamente muy inferior a la del sociólogo italo- argentino, tampoco veía en los fenómenos populistas más que un estadio atrasado o en el mejor de los casos anterior en el desarrollo del discurso y organización de masas, perfectamente articulado con el estadio previo a la madurez capitalista de las relaciones sociales de producción.
Así las cosas, sujetos a la matriz conceptual del marxismo vulgar, sociedades atrasadas que transitaban el estadio de organización y discurso populista marchaban raudas e indefectiblemente a la madurez donde al fin dominará el formato clasista de organización y discurso de las prácticas de los sectores subalternos al tiempo que se impondrán las relaciones sociales de producción capitalista.
Ciertamente, aunque Cooke no era absolutamente ajeno al paradigma teórico evolucionista, como espléndido ejemplo de articulación entre práctica y teoría , fue su práctica política vinculada al peronismo la que sin duda lo impulsó a decretar los funerales teóricos de la dulce espera de la madurez capitalista(2).
En este sentido hay en Cooke una conceptualización del momento de organización y discurso populista como momento pleno y necesario - en las formaciones económico sociales periféricas.
El puente teórico que permite a Cooke salir por arriba del laberinto evolucionista fue la combinación de la Teoría de la Hegemonía gramsciana para el tratamiento del conflicto de clases junto a la formulación de la cuestión nacional - despojada del corsé "burgués" - mediante la aplicación de la después muy famosa Teoría de la Dependencia, desarrollada inicialmente por los marxistas norteamericanos Paul A. Baran y Paul Sweezy, de la que, cabe señalarlo , Cooke fue también un lector-introductor pionero.
Lamentablemente, tanto la influencia de los teóricos norteamericanos así como la notoria inspiración en Antonio Gramsci del pensamiento cookista no fue claramente explicitada y mas bien resultó escamoteada por la mirada arqueológica presente en algunos textos(3).
Sin embargo, para ponderar las deudas con Gramsci, a la por demás prolífica utilización en los análisis cookistas de la categoría no leninista de hegemonía (entendida como proceso por el cual una clase dominante se transforma en dirigente) que señalaremos brevemente, observe el lector una gambeta común en ambos: John William , al igual que Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel, hace funcionar sobre sus textos una curiosa práctica de ocultamiento.
En efecto, si el filósofo italiano en los Quaderni del carcere travestía bajo extravagantes palabras conceptos marxoleninistas evidentes para eludir el ojo de su carcelero, el Bebe entrecomillaba las citas de filiación marxista explícita pero, misterio de los misterios... jamás aclaraba a quién pertenecía la frase entrecomillada!. Eludía Cooke a su propio carcelero, que, claro está, era el ojo idiota de la burocracia partidaria, siempre dispuesta a cotejar cada susurro con las twenty truths.
Profundizando la influencia gramsciana en su costado más teórico, la notable utilización de la categoría de hegemonía también merece ser brevemente señalada .Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión monista típica del reduccionismo marxista tradicional dominante/dominado articulados en una relación antagónica , para la descripción de la clase dominante el Bebe sostenía - claramente inspirado en Gramsci- la existencia - al interior de las relaciones sociales de producción- de diversas facciones de clase con intereses divergentes aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituída en clase dirigente(4).
Con respecto a la influencia de Baran y Sweezy, cabe acotar que muy probablemente Cooke había leído Teoría del Desarrollo Capitalista de Paul Sweezy - cuya primera edición en castellano data de principios de los años cincuenta- junto a las reflexiones desarrolladas en artículos emblemáticos para los años sesenta, en particular Sobre la Economía Política del Atraso , donde Paul A. Baran describe las tesis del desarrollo desigual centro-periferia como proceso complementario y ciertamente necesario del capitalismo monopolista, reflexión que posteriormente ampliará en su texto La Economía Política Del Crecimiento y, ya mediados de los sesenta, en su obra central El Capital Monopolista cuya edición primera es de 1966, dos años antes de la muerte de John William (5).
Al respecto, es en el magnífico Peronismo y Revolución donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, suculento cuerpo conceptual donde a la postre nuestro autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto necesario e inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales , cuya modalidad de mayor prosapia política y teórica era el inefable Partido de clase.
Así las cosas, aún sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas ,ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo " la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir"(6), esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta.
En igual dirección Ernesto Laclau planteaba una década después que "Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta (7)".
Al avanzar en el señalamiento del tipo de contradicción característica del populismo, Laclau señalaba: "El populismo comienza en el punto en que los elementos popular-democráticos se presentan como opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante. Nótese que esto no significa que un populismo sea siempre revolucionario. Baste que una clase o fracción de clase requiera para asegurar su hegemonía de una transformación sustancial del bloque en el poder para que una experiencia populista sea posible. Podemos señalar en este sentido un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas (8)".
Lo específico del populismo entonces resulta el antagonismo con el bloque dominante, situación esta que define el comienzo de la experiencia populista, mas allá de la presencia de elementos popular- democráticos en el discurso y organización.
Por otra parte, Laclau advierte (fresco aún el fracaso de la experiencia peronista del período 1973-1976), que el final abierto también forma parte constitutiva de una experiencia populista.
Al respecto, Cooke plantea también esta doble determinación del populismo peroniano de enfrentamiento al bloque y final abierto como constitutivo de la experiencia populista, una década antes que la moderna interpretación pos-derrota de Laclau: " Este estilo, esta calidad especial corresponde a nuestra contradicción intrínseca de movimiento revolucionario por nuestra composición y nuestra lucha antiimperialista y antipatronal - que objetivamente hace de nosotros el término de un antagonismo irreconciliable con el régimen - mientras que organizativamente y como estructura estamos muy por debajo de nuestros requerimientos (9)".
Aún más, toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas.
En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués y la muy avanzada teoría de la burocracia como estilo, donde John William señala - con una rigurosidad sólo comparable a su originalidad - los núcleos teóricos principales para pensar aún hoy la problemática de la burocratización de las experiencias de organización social y políticas, particularmente las populistas.
Al respecto Cooke plantea que "Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone por lo pronto operar con los valores del adversario... pero no es una determinante exclusivamente ideológica, puesto que hay burócratas de buena capacidad teórica pero que la disocian de su práctica..."(10).
La primacía del estilo, las formas y funciones (la enigmática influencia en el análisis de Cooke) sobre los contenidos expresados bajo la modalidad de las determinaciones ideológicas, está también fuertemente vinculada a concepciones de avanzada en su época, de origen teórico marxista pero bien apartadas de las lecturas vulgares que dominaban los aparatos de difusión vinculados a los Partidos Comunistas urbi et orbis en aquellos años.
En efecto, los señalamientos teóricos inaugurados por Cooke se inscriben en este punto de la burocracia- estilo- función, en la novedosa línea de reflexión teórica abierta contemporáneamente - y aún con posterioridad a los señalamientos de Cooke - por Louis Althusser con sus reflexiones acerca de la ideología y los aparatos ideológicos de estado (11).
No abundaremos aquí en analogías pero baste considerar la primacía del "estilo" formal en Cooke en simetría con la centralidad de los aparatos por sobre la ideología (e incluso en circunstancias frecuentes por sobre el conflicto de clases) para la reproducción de una formación social(12).
La original teoría de la burocracia- estilo en Cooke, admite también como propia la sentencia pascaliana con la que, Louis Althusser intenta mostrar la eficacia de los aparatos sobre los discursos y prácticas, la primacía y materialidad del estilo por sobre los "contenidos" y las determinaciones ideológicas : Arrodillaos, moved los labios en oración y creeréis..
Final con polillas
En un mismo movimiento Cooke estuvo: Enfrentado a la izquierda tradicional tributaria del Partido Comunista Argentino ("centristas de la noche a la mañana"), descreído de las versiones trotskystas de acercamiento al peronismo encarnadas en Nahuel Moreno (" son más papistas que el papa").
A su tiempo desconfió también de Arturo Jauretche, (coqueteaba con Onganía tras la Argentina Potencia), fue distante con Raúl Scalabrini y receloso de todo FORJA ("la línea blanda").
Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista Qué (" los Y.P.F": Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez ("un ególatra").
En fin, como puede imaginar el lector, Cooke fue política pero también - y de modo fundamental - teóricamente un hombre solo en medio de un movimiento multitudinario.
Quizá por eso, en perspectiva John William representó el punto más alto de reflexión teórica al interior del universo cultural del peronismo transformándose en un fuerte disparador conceptual en dirección al desarrollo aún hoy necesario de una teoría regional del populismo.
Paradojalmente, Cooke, quizá como tributo a la acción política que siempre lo desbordó, no produjo textos teóricos tradicionales, y sus compactas reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sin embargo, en sus breves Informe a las Bases, Apuntes para la militancia ,La lucha por la liberación nacional, Perspectivas de una economía nacional y muy particularmente Peronismo y Revolución, hay mas teoría política, original y refinada, que en los kilométricos ensayos de autores que, en su momento, merecieron (incluso con justicia) gran reconocimiento intelectual.
Pagando el precio de ser quién fue(13), enfermó gravemente joven, donó parte de sus órganos a los estudiantes de medicina, decidió cremar el resto de sus restos, apartó a los curas ("incluso a los amigos") antes de la partida inminente y en el fin del otoño de 1968 susurrando discreto, murió :"Véase la lista de los funcionarios del gobierno, repúblicos deteriorados por la polilla, una lista de los figurones políticos de los años 30 o sus hijos, que no han abandonado su conservadorismo reaccionario. Todos se parecen a ese personaje de una obra de Colette, que 'tenía 74 años pero representaba más". Murió?
Artemio López
Citas:
(1)Es probable que ambos resultados (ay!) vistos desde este incierto fin de siglo pueden resultar algo estrafalarios, y no sólo por lo que le toca a Cooke, pero tenga el lector piedad que, visto desde mañana, ya podemos imaginar qué resultará de aquello que hoy pensamos.
(2) Nótese que las críticas de John William al liberalismo criollo llevan la impronta del paradigma positivista. Así, refiriéndose a la ideología de la burguesía madura en países centrales Cooke sostiene que " sería un desastre para países como el nuestro en estadios inferiores de evolución económica", Peronismo y Revolución, pág.59 y ss., Ediciones El Parlamento. BS.AS.1985.
(3)Particularmente el texto de Richard Gillespie, El peronismo alternativo, (Cántaro 1989) no establece conexiones fuertes entre el pensamiento de Cooke y las reflexiones de Antonio Gramsci, Paul A. Baran y Paul Sweezy, sobreestimando por el contrario la influencia Leninista.
(4)Para más información sobre el concepto de núcleo hegemónico, ver John William Cooke op.cit., pág. 179 .
(5)Todos estos artículos se anticipaban en el mensuario americano Monthly Review de gran prestigio y profusa difusión en los años sesenta en el país y del cual posteriormente hubo ediciones en castellano.
Un dato accesorio abona la tesis de la lectura de estos artículos por parte del Bebe:Cooke leía y hablaba perfectamente inglés.
(6)Cooke, John William: op.cit., pág. 107.
(7)Laclau , Ernesto: Política e Ideología en la Teoría Marxista, pág. 193. Bs.As. 1978, Siglo XXI editores
(8) Laclau Ernesto, op.cit., pág. 202.
(9) Cooke, John William, op.cit., pág. 21
(10) Cooke, John William, op.cit., pág. 20
(11) Althusser publica en Abril de 1970 su notable ensayo Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado , la teoría de la burocracia- estilo de Cooke, data de 1966.
(12)Para Althusser, no hay ideología sino realizándose ( siempre-ya) en y por aparatos ideológicos
(13) Ser quién fue en Cooke no resultó precisamente sencillo. Organizador de la Resistencia peronista temprana, combatiente contra la invasión Yanqui en Bahía de Los Cochinos , el Bebe supo ser también delegado personalísimo de un Perón en aquél entonces tan metafísico como pícaro: Su decisión será mi decisión, su palabra, mi palabra, le sanateaba el león herbívoro desde Caracas, allá por 1956.
En efecto, la vieja troica marxiana guardaba la certeza de que la característica central de la ideología y práctica populista resultaba la apelación al pueblo por encima de las divisiones de clase, por lo que , así conceptualizada, la categoría pueblo cuando no simple chascarrillo de la "burguesía" ,devenía en pura retórica capaz de sobrevolar sobre las contradicciones de clase, restándole a estas toda centralidad teórica y política.
Tributaria sin duda de las lecturas evolucionistas de los fenómenos populistas, cuya expresión de mayor envergadura intelectual en nuestro país la constituyó Gino Germani, la visión marxista tradicional, aunque teóricamente muy inferior a la del sociólogo italo- argentino, tampoco veía en los fenómenos populistas más que un estadio atrasado o en el mejor de los casos anterior en el desarrollo del discurso y organización de masas, perfectamente articulado con el estadio previo a la madurez capitalista de las relaciones sociales de producción.
Así las cosas, sujetos a la matriz conceptual del marxismo vulgar, sociedades atrasadas que transitaban el estadio de organización y discurso populista marchaban raudas e indefectiblemente a la madurez donde al fin dominará el formato clasista de organización y discurso de las prácticas de los sectores subalternos al tiempo que se impondrán las relaciones sociales de producción capitalista.
Ciertamente, aunque Cooke no era absolutamente ajeno al paradigma teórico evolucionista, como espléndido ejemplo de articulación entre práctica y teoría , fue su práctica política vinculada al peronismo la que sin duda lo impulsó a decretar los funerales teóricos de la dulce espera de la madurez capitalista(2).
En este sentido hay en Cooke una conceptualización del momento de organización y discurso populista como momento pleno y necesario - en las formaciones económico sociales periféricas.
El puente teórico que permite a Cooke salir por arriba del laberinto evolucionista fue la combinación de la Teoría de la Hegemonía gramsciana para el tratamiento del conflicto de clases junto a la formulación de la cuestión nacional - despojada del corsé "burgués" - mediante la aplicación de la después muy famosa Teoría de la Dependencia, desarrollada inicialmente por los marxistas norteamericanos Paul A. Baran y Paul Sweezy, de la que, cabe señalarlo , Cooke fue también un lector-introductor pionero.
Lamentablemente, tanto la influencia de los teóricos norteamericanos así como la notoria inspiración en Antonio Gramsci del pensamiento cookista no fue claramente explicitada y mas bien resultó escamoteada por la mirada arqueológica presente en algunos textos(3).
Sin embargo, para ponderar las deudas con Gramsci, a la por demás prolífica utilización en los análisis cookistas de la categoría no leninista de hegemonía (entendida como proceso por el cual una clase dominante se transforma en dirigente) que señalaremos brevemente, observe el lector una gambeta común en ambos: John William , al igual que Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel, hace funcionar sobre sus textos una curiosa práctica de ocultamiento.
En efecto, si el filósofo italiano en los Quaderni del carcere travestía bajo extravagantes palabras conceptos marxoleninistas evidentes para eludir el ojo de su carcelero, el Bebe entrecomillaba las citas de filiación marxista explícita pero, misterio de los misterios... jamás aclaraba a quién pertenecía la frase entrecomillada!. Eludía Cooke a su propio carcelero, que, claro está, era el ojo idiota de la burocracia partidaria, siempre dispuesta a cotejar cada susurro con las twenty truths.
Profundizando la influencia gramsciana en su costado más teórico, la notable utilización de la categoría de hegemonía también merece ser brevemente señalada .Cooke desarrolló un sofisticado diseño argumental para caracterizar el concepto de clase social en general y clase dominante en particular. Lejos de adherir a la visión monista típica del reduccionismo marxista tradicional dominante/dominado articulados en una relación antagónica , para la descripción de la clase dominante el Bebe sostenía - claramente inspirado en Gramsci- la existencia - al interior de las relaciones sociales de producción- de diversas facciones de clase con intereses divergentes aunque no antagónicos, articulados sobre lo que denomina núcleo hegemónico que les confiere unidad política. Este proceso de construcción de hegemonía cuyo efecto central es la unidad política de las diversas facciones de clase supone la integración de los múltiples intereses particulares sujetos al interés general representado por la facción de clase dominante, ahora constituída en clase dirigente(4).
Con respecto a la influencia de Baran y Sweezy, cabe acotar que muy probablemente Cooke había leído Teoría del Desarrollo Capitalista de Paul Sweezy - cuya primera edición en castellano data de principios de los años cincuenta- junto a las reflexiones desarrolladas en artículos emblemáticos para los años sesenta, en particular Sobre la Economía Política del Atraso , donde Paul A. Baran describe las tesis del desarrollo desigual centro-periferia como proceso complementario y ciertamente necesario del capitalismo monopolista, reflexión que posteriormente ampliará en su texto La Economía Política Del Crecimiento y, ya mediados de los sesenta, en su obra central El Capital Monopolista cuya edición primera es de 1966, dos años antes de la muerte de John William (5).
Al respecto, es en el magnífico Peronismo y Revolución donde Cooke introduce explícitamente al lector en su visión de la Teoría de la dependencia, suculento cuerpo conceptual donde a la postre nuestro autor encontrará la legalidad teórica que requería su inquebrantable compromiso político con el peronismo: Si el estadio atrasado en el desarrollo del modo de producción es un efecto necesario e inexorable en la periferia del desarrollo desigual del capitalismo a escala planetaria, el populismo rápidamente asume status de modalidad de organización y discurso pleno. La organización y discurso populista resultan entonces característicos de esta etapa de las formaciones sociales dependientes cuyas burguesías no han podido realizar el modelo tradicional de desarrollo económico capitalista por lo que el proletariado no necesariamente deberá reproducir el formato de organización y discurso típico de los países centrales , cuya modalidad de mayor prosapia política y teórica era el inefable Partido de clase.
Así las cosas, aún sosteniendo teórica y políticamente la existencia de contradicciones de clase, en sus reflexiones teóricas desarrolladas ,ya a mediados de los años sesenta, Cooke plantea que el populismo en general y el peronismo como caso particular, expresa bajo la modalidad del antagonismo " la forma concreta en que se da la lucha de clases en este período de nuestro devenir"(6), esto es la forma de discurso y organización específica en un período histórico determinado de una formación económico-social periférica concreta.
En igual dirección Ernesto Laclau planteaba una década después que "Pueblo no es un mero concepto retórico, sino una determinación objetiva, uno de los polos de la contradicción dominante a nivel de una formación social concreta (7)".
Al avanzar en el señalamiento del tipo de contradicción característica del populismo, Laclau señalaba: "El populismo comienza en el punto en que los elementos popular-democráticos se presentan como opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante. Nótese que esto no significa que un populismo sea siempre revolucionario. Baste que una clase o fracción de clase requiera para asegurar su hegemonía de una transformación sustancial del bloque en el poder para que una experiencia populista sea posible. Podemos señalar en este sentido un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas (8)".
Lo específico del populismo entonces resulta el antagonismo con el bloque dominante, situación esta que define el comienzo de la experiencia populista, mas allá de la presencia de elementos popular- democráticos en el discurso y organización.
Por otra parte, Laclau advierte (fresco aún el fracaso de la experiencia peronista del período 1973-1976), que el final abierto también forma parte constitutiva de una experiencia populista.
Al respecto, Cooke plantea también esta doble determinación del populismo peroniano de enfrentamiento al bloque y final abierto como constitutivo de la experiencia populista, una década antes que la moderna interpretación pos-derrota de Laclau: " Este estilo, esta calidad especial corresponde a nuestra contradicción intrínseca de movimiento revolucionario por nuestra composición y nuestra lucha antiimperialista y antipatronal - que objetivamente hace de nosotros el término de un antagonismo irreconciliable con el régimen - mientras que organizativamente y como estructura estamos muy por debajo de nuestros requerimientos (9)".
Aún más, toda la teoría de Cooke respecto al peronismo gira en torno tanto de la potencialidad revolucionaria del populismo como a su contrario, materializado en la burocratización de las estructuras organizativas.
En esa tensión generada por la fuerte percepción de final abierto, se sitúa la metáfora de la experiencia peronista como hecho maldito del país burgués y la muy avanzada teoría de la burocracia como estilo, donde John William señala - con una rigurosidad sólo comparable a su originalidad - los núcleos teóricos principales para pensar aún hoy la problemática de la burocratización de las experiencias de organización social y políticas, particularmente las populistas.
Al respecto Cooke plantea que "Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone por lo pronto operar con los valores del adversario... pero no es una determinante exclusivamente ideológica, puesto que hay burócratas de buena capacidad teórica pero que la disocian de su práctica..."(10).
La primacía del estilo, las formas y funciones (la enigmática influencia en el análisis de Cooke) sobre los contenidos expresados bajo la modalidad de las determinaciones ideológicas, está también fuertemente vinculada a concepciones de avanzada en su época, de origen teórico marxista pero bien apartadas de las lecturas vulgares que dominaban los aparatos de difusión vinculados a los Partidos Comunistas urbi et orbis en aquellos años.
En efecto, los señalamientos teóricos inaugurados por Cooke se inscriben en este punto de la burocracia- estilo- función, en la novedosa línea de reflexión teórica abierta contemporáneamente - y aún con posterioridad a los señalamientos de Cooke - por Louis Althusser con sus reflexiones acerca de la ideología y los aparatos ideológicos de estado (11).
No abundaremos aquí en analogías pero baste considerar la primacía del "estilo" formal en Cooke en simetría con la centralidad de los aparatos por sobre la ideología (e incluso en circunstancias frecuentes por sobre el conflicto de clases) para la reproducción de una formación social(12).
La original teoría de la burocracia- estilo en Cooke, admite también como propia la sentencia pascaliana con la que, Louis Althusser intenta mostrar la eficacia de los aparatos sobre los discursos y prácticas, la primacía y materialidad del estilo por sobre los "contenidos" y las determinaciones ideológicas : Arrodillaos, moved los labios en oración y creeréis..
Final con polillas
En un mismo movimiento Cooke estuvo: Enfrentado a la izquierda tradicional tributaria del Partido Comunista Argentino ("centristas de la noche a la mañana"), descreído de las versiones trotskystas de acercamiento al peronismo encarnadas en Nahuel Moreno (" son más papistas que el papa").
A su tiempo desconfió también de Arturo Jauretche, (coqueteaba con Onganía tras la Argentina Potencia), fue distante con Raúl Scalabrini y receloso de todo FORJA ("la línea blanda").
Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista Qué (" los Y.P.F": Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez ("un ególatra").
En fin, como puede imaginar el lector, Cooke fue política pero también - y de modo fundamental - teóricamente un hombre solo en medio de un movimiento multitudinario.
Quizá por eso, en perspectiva John William representó el punto más alto de reflexión teórica al interior del universo cultural del peronismo transformándose en un fuerte disparador conceptual en dirección al desarrollo aún hoy necesario de una teoría regional del populismo.
Paradojalmente, Cooke, quizá como tributo a la acción política que siempre lo desbordó, no produjo textos teóricos tradicionales, y sus compactas reflexiones mayormente se materializaron como informes o correspondencia, formatos heterodoxos al ensayo académico tradicional. Sin embargo, en sus breves Informe a las Bases, Apuntes para la militancia ,La lucha por la liberación nacional, Perspectivas de una economía nacional y muy particularmente Peronismo y Revolución, hay mas teoría política, original y refinada, que en los kilométricos ensayos de autores que, en su momento, merecieron (incluso con justicia) gran reconocimiento intelectual.
Pagando el precio de ser quién fue(13), enfermó gravemente joven, donó parte de sus órganos a los estudiantes de medicina, decidió cremar el resto de sus restos, apartó a los curas ("incluso a los amigos") antes de la partida inminente y en el fin del otoño de 1968 susurrando discreto, murió :"Véase la lista de los funcionarios del gobierno, repúblicos deteriorados por la polilla, una lista de los figurones políticos de los años 30 o sus hijos, que no han abandonado su conservadorismo reaccionario. Todos se parecen a ese personaje de una obra de Colette, que 'tenía 74 años pero representaba más". Murió?
Artemio López
Citas:
(1)Es probable que ambos resultados (ay!) vistos desde este incierto fin de siglo pueden resultar algo estrafalarios, y no sólo por lo que le toca a Cooke, pero tenga el lector piedad que, visto desde mañana, ya podemos imaginar qué resultará de aquello que hoy pensamos.
(2) Nótese que las críticas de John William al liberalismo criollo llevan la impronta del paradigma positivista. Así, refiriéndose a la ideología de la burguesía madura en países centrales Cooke sostiene que " sería un desastre para países como el nuestro en estadios inferiores de evolución económica", Peronismo y Revolución, pág.59 y ss., Ediciones El Parlamento. BS.AS.1985.
(3)Particularmente el texto de Richard Gillespie, El peronismo alternativo, (Cántaro 1989) no establece conexiones fuertes entre el pensamiento de Cooke y las reflexiones de Antonio Gramsci, Paul A. Baran y Paul Sweezy, sobreestimando por el contrario la influencia Leninista.
(4)Para más información sobre el concepto de núcleo hegemónico, ver John William Cooke op.cit., pág. 179 .
(5)Todos estos artículos se anticipaban en el mensuario americano Monthly Review de gran prestigio y profusa difusión en los años sesenta en el país y del cual posteriormente hubo ediciones en castellano.
Un dato accesorio abona la tesis de la lectura de estos artículos por parte del Bebe:Cooke leía y hablaba perfectamente inglés.
(6)Cooke, John William: op.cit., pág. 107.
(7)Laclau , Ernesto: Política e Ideología en la Teoría Marxista, pág. 193. Bs.As. 1978, Siglo XXI editores
(8) Laclau Ernesto, op.cit., pág. 202.
(9) Cooke, John William, op.cit., pág. 21
(10) Cooke, John William, op.cit., pág. 20
(11) Althusser publica en Abril de 1970 su notable ensayo Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado , la teoría de la burocracia- estilo de Cooke, data de 1966.
(12)Para Althusser, no hay ideología sino realizándose ( siempre-ya) en y por aparatos ideológicos
(13) Ser quién fue en Cooke no resultó precisamente sencillo. Organizador de la Resistencia peronista temprana, combatiente contra la invasión Yanqui en Bahía de Los Cochinos , el Bebe supo ser también delegado personalísimo de un Perón en aquél entonces tan metafísico como pícaro: Su decisión será mi decisión, su palabra, mi palabra, le sanateaba el león herbívoro desde Caracas, allá por 1956.
* "EL LEGADO DE JOHN WILLIAM COOKE", POR NORBERTO GALASSO
El legado de coraje de John William Cooke
Fue el único a quien el General Perón designó no sólo delegado personal sino su sucesor para el caso de muerte.
Por Norberto Galasso
Se llamaba John William, pero debió llamarse Juan Guillermo. Vivió su infancia en una familia irlandesa, pero fue, por sobre todo, un argentino latinoamericano. Estudió las instituciones jurídicas del país, pero finalmente se parapetó detrás de una estatua y apeló a su revólver para vaciar los cargadores de balas enfrentando a quienes masacraban al pueblo un 16 de junio. Fue el único a quien el General Perón designó no sólo delegado personal sino su sucesor para el caso de muerte y sin embargo, fue el único que se atrevió a discutirle al líder de igual a igual. Comprendió que el peronismo era “el hecho maldito del país burgués” pero también –por su inorganicidad– lo calificó como “gigante invertebrado y miope”. Se formó en el radicalismo, pero al calor del 17 de Octubre se convirtió al peronismo y supo luego enfrentar al imperialismo yanqui, con las armas en la mano, en defensa de la Revolución Cubana. Murió joven, a los 47 años, pero vivió una vida de lucha incesante, consustanciado plenamente con las vicisitudes por las que transitaba su pueblo.
Nace a la política cuando los trabajadores irrumpen en el escenario de nuestra historia en el glorioso 17 de Octubre y los representa como diputado, el más joven del bloque, lo que le vale el apodo de “el Bebe”. Allí en la Cámara de Diputados se convierte en la principal figura de la bancada peronista acompañando el proceso de Liberación Nacional que lidera el General Perón, pero su voz vibrante se levanta en 1947 rechazando el proyecto del Poder Ejecutivo de convalidación de las Actas de Chapultepec que impulsa Estados Unidos, él –un muchachito de 27 años que ya sabía que la lealtad a la Revolución se nutre, a veces, en la disidencia coyuntural con las normas dadas por el líder del movimiento y no en obsecuencia ni en el aplauso ciego de quienes se escondieron debajo de la cama cuando el enemigo intentó la contrarrevolución, a la cual él respondió con “meta bala, meta bala”– siempre en la vereda del pueblo trabajador.
Después fue interventor del Partido Justicialista de la Capital Federal (1955) e intentó depurar el movimiento de la burocracia, empezando por eliminar la estupidez de la afiliación obligatoria a los empleados públicos e incitando a tomar las calles, el lugar donde la fuerza popular se redobla y se afirma. El golpe de septiembre del 55 no le dió tiempo para esa depuración, en la que coincidía con el presidente y producida la derrota, pasó a la clandestinidad para constituir el Comando Nacional de la Resistencia. Lo detuvieron y lo pasearon por varias cárceles, aunque igualmente fue el primero en contactarse con el líder desterrado, sufriendo entonces desde simulacros de fusilamiento hasta el frío letal de la prisión de Ushuaia y los vientos de Río Gallegos. De allí logró escapar a Chile, es cierto que merced al poder económico de Jorge Antonio que sobornó a un carcelero pero no por ello él le tomó afecto. El General le aconsejó: “Pero, Bebe, Jorge es millonario pero es peronista”. Y Cooke fue tajante: “Para mí, los millonarios no son gente como la otra. Para mí, no hay millonarios peronistas y millonarios antiperonistas, hay millonarios.”
Vuelto a la Argentina, aunque clandestino, intentó convertir el conflicto por la primera privatización impuesta por el FMI en tiempos de Frondizi (del Frigorífico Municipal Lisandro de la Torre) en huelga general y falló en su intento, lo que fue aprovechado por los dirigentes peronistas “sensatos y perfumados” para desplazarlo de la función de delegado. Entonces se fue a Cuba, se hizo amigo del Che y peleó en Bahía de los Cochinos contra los servidores del imperialismo. Después, hacia 1962 inició su intercambio epistolar con Perón. Sin cortapisas, sin guardarse nada, marcando lo que a su juicio eran errores e impedían retomar el poder: “Usted eligió las direcciones que actúan en la Argentina, pero como peronista que vive angustiosamente esta hora histórica, le insisto en mi pedido: si eligió ciegos, sus razones habrá tenido que no puedo adivinar, pero, por favor, deles un bastón blanco a cada uno para que no se los lleve por delante el tráfico de la historia, porque seremos todos los que quedaremos con los huesos rotos. Defina al movimiento como lo que es, como lo único que puede ser, un movimiento de liberación nacional, de extrema izquierda en cuanto se propone sustituir el régimen capitalista por formas sociales, de acuerdo a las características de nuestro país.” Rica correspondencia donde Cooke le aconseja sacar del movimiento a los obispos, los empresarios, los burócratas, los generales.
Y el General le contesta: “Pero, Bebe, entonces se van a ir con nuestros enemigos.” Cooke le insiste: “Vaya a residir a Cuba”. Y el General le dice: “Fidel triunfó llevando un escapulario colgado en su pecho y después hizo lo que hizo. Yo todavía tengo que andar con el escapulario.” Cooke fundó entonces Acción Revolucionaria Peronista, dentro del movimiento, para organizar, para fortalecer, no para aplaudir ciegamente. Pero eso era muy difícil y en ese momento le tomó el cáncer, que lo arrastró a la muerte poco después.
Pero en su último mensaje a su compañera Alicia Eguren, pedido insólito para 1968: “donación de mis ojos, de mi piel y restantes órganos y si es posible todo el resto de mi cuerpo. Yo viviré, como recuerdo, durante el tiempo que me tengan en su memoria las personas que de veras me han querido y en la medida en que he dedicado mi vida a los ideales revolucionarios de la libertad humana, me perpetuaré en la obra de los que continúen con la militancia –así que no quiero que queden ni vestigios de lo que fue, por breve intervalo de tiempo, un complejo fisiológicamente organizado como ser viviente”. Este era John William Cooke, fallecido aquel nefasto 19 de setiembre de 1968. Mañana se cumplirán 45 años.
Fue el único a quien el General Perón designó no sólo delegado personal sino su sucesor para el caso de muerte.
Por Norberto Galasso
Se llamaba John William, pero debió llamarse Juan Guillermo. Vivió su infancia en una familia irlandesa, pero fue, por sobre todo, un argentino latinoamericano. Estudió las instituciones jurídicas del país, pero finalmente se parapetó detrás de una estatua y apeló a su revólver para vaciar los cargadores de balas enfrentando a quienes masacraban al pueblo un 16 de junio. Fue el único a quien el General Perón designó no sólo delegado personal sino su sucesor para el caso de muerte y sin embargo, fue el único que se atrevió a discutirle al líder de igual a igual. Comprendió que el peronismo era “el hecho maldito del país burgués” pero también –por su inorganicidad– lo calificó como “gigante invertebrado y miope”. Se formó en el radicalismo, pero al calor del 17 de Octubre se convirtió al peronismo y supo luego enfrentar al imperialismo yanqui, con las armas en la mano, en defensa de la Revolución Cubana. Murió joven, a los 47 años, pero vivió una vida de lucha incesante, consustanciado plenamente con las vicisitudes por las que transitaba su pueblo.
Nace a la política cuando los trabajadores irrumpen en el escenario de nuestra historia en el glorioso 17 de Octubre y los representa como diputado, el más joven del bloque, lo que le vale el apodo de “el Bebe”. Allí en la Cámara de Diputados se convierte en la principal figura de la bancada peronista acompañando el proceso de Liberación Nacional que lidera el General Perón, pero su voz vibrante se levanta en 1947 rechazando el proyecto del Poder Ejecutivo de convalidación de las Actas de Chapultepec que impulsa Estados Unidos, él –un muchachito de 27 años que ya sabía que la lealtad a la Revolución se nutre, a veces, en la disidencia coyuntural con las normas dadas por el líder del movimiento y no en obsecuencia ni en el aplauso ciego de quienes se escondieron debajo de la cama cuando el enemigo intentó la contrarrevolución, a la cual él respondió con “meta bala, meta bala”– siempre en la vereda del pueblo trabajador.
Después fue interventor del Partido Justicialista de la Capital Federal (1955) e intentó depurar el movimiento de la burocracia, empezando por eliminar la estupidez de la afiliación obligatoria a los empleados públicos e incitando a tomar las calles, el lugar donde la fuerza popular se redobla y se afirma. El golpe de septiembre del 55 no le dió tiempo para esa depuración, en la que coincidía con el presidente y producida la derrota, pasó a la clandestinidad para constituir el Comando Nacional de la Resistencia. Lo detuvieron y lo pasearon por varias cárceles, aunque igualmente fue el primero en contactarse con el líder desterrado, sufriendo entonces desde simulacros de fusilamiento hasta el frío letal de la prisión de Ushuaia y los vientos de Río Gallegos. De allí logró escapar a Chile, es cierto que merced al poder económico de Jorge Antonio que sobornó a un carcelero pero no por ello él le tomó afecto. El General le aconsejó: “Pero, Bebe, Jorge es millonario pero es peronista”. Y Cooke fue tajante: “Para mí, los millonarios no son gente como la otra. Para mí, no hay millonarios peronistas y millonarios antiperonistas, hay millonarios.”
Vuelto a la Argentina, aunque clandestino, intentó convertir el conflicto por la primera privatización impuesta por el FMI en tiempos de Frondizi (del Frigorífico Municipal Lisandro de la Torre) en huelga general y falló en su intento, lo que fue aprovechado por los dirigentes peronistas “sensatos y perfumados” para desplazarlo de la función de delegado. Entonces se fue a Cuba, se hizo amigo del Che y peleó en Bahía de los Cochinos contra los servidores del imperialismo. Después, hacia 1962 inició su intercambio epistolar con Perón. Sin cortapisas, sin guardarse nada, marcando lo que a su juicio eran errores e impedían retomar el poder: “Usted eligió las direcciones que actúan en la Argentina, pero como peronista que vive angustiosamente esta hora histórica, le insisto en mi pedido: si eligió ciegos, sus razones habrá tenido que no puedo adivinar, pero, por favor, deles un bastón blanco a cada uno para que no se los lleve por delante el tráfico de la historia, porque seremos todos los que quedaremos con los huesos rotos. Defina al movimiento como lo que es, como lo único que puede ser, un movimiento de liberación nacional, de extrema izquierda en cuanto se propone sustituir el régimen capitalista por formas sociales, de acuerdo a las características de nuestro país.” Rica correspondencia donde Cooke le aconseja sacar del movimiento a los obispos, los empresarios, los burócratas, los generales.
Y el General le contesta: “Pero, Bebe, entonces se van a ir con nuestros enemigos.” Cooke le insiste: “Vaya a residir a Cuba”. Y el General le dice: “Fidel triunfó llevando un escapulario colgado en su pecho y después hizo lo que hizo. Yo todavía tengo que andar con el escapulario.” Cooke fundó entonces Acción Revolucionaria Peronista, dentro del movimiento, para organizar, para fortalecer, no para aplaudir ciegamente. Pero eso era muy difícil y en ese momento le tomó el cáncer, que lo arrastró a la muerte poco después.
Pero en su último mensaje a su compañera Alicia Eguren, pedido insólito para 1968: “donación de mis ojos, de mi piel y restantes órganos y si es posible todo el resto de mi cuerpo. Yo viviré, como recuerdo, durante el tiempo que me tengan en su memoria las personas que de veras me han querido y en la medida en que he dedicado mi vida a los ideales revolucionarios de la libertad humana, me perpetuaré en la obra de los que continúen con la militancia –así que no quiero que queden ni vestigios de lo que fue, por breve intervalo de tiempo, un complejo fisiológicamente organizado como ser viviente”. Este era John William Cooke, fallecido aquel nefasto 19 de setiembre de 1968. Mañana se cumplirán 45 años.
* Enlace de descarga del PDF "LA REVOLUCIÓN EN TINTA LIMÓN. RECORDANDO A COOKE", POR HORACIO GONZÁLEZ: http://www.elortiba.org/pdf/Horacio_Gonzalez-La_revolucion_en_tinta_limon.pdf
* "NOTAS PARA UNA BIOGRAFÍA DE ALICIA EGUREN", POR MIGUEL MAZZEO
"Porque lo del hombre nuevo no es una imagen en los altares, es una vivisección permanente" ALICIA EGUREN. De «Pulgarcito (selección de sus papeles)» en Nuevo hombre, 1971
Alicia Eguren jamás pasó inadvertida. Ese fue su signo distintivo, junto con el inconformismo y la vocación de caminar por grandes realidades. Inteligente y apasionada, plena de seducción, era alta, muy alta, de ojos negros, inmensos e indiscretos. Como precursora de lo que para muchos constituye un oxímoron (la izquierda peronista), como casi profeta de una generación que se planteó en concreto el problema del poder, y como mujer (en ese, su tiempo), se vio obligada a romper con un conjunto de convenciones, y a radicalizar el giro inquisitivo en diferentes planos. Alicia Eguren se entregó de cuerpo entero a la desobediencia. Nunca se le perdonaría tanta transgresión.
A partir de 1955 fue la compañera de John William Cooke, incluso se casaron en 1957, en Montevideo, Uruguay. Por eso le decían, despectivamente, con mucho de macartismo y muy poco de ironía, «la Cookskaya», en alusión a la compañera de V. I. Lenin, Nadiesha Krupskaia.
Alicia y John no respetaron los modos maritales de la época. ¿Simone y Jean-Paul? La analogía corresponde. Y nos complace. Mabel Bellucci señaló que Eguren-Cooke prefiguran «un modelo de pareja activista, propio del consenso de la década del 70, momento en el cual se fue diluyendo la impronta machista del varón luchador y la mujer ajena al mundo público de su compañero». Sin duda,ese había sido modelo disruptivo en las décadas del 50 y 60. Pero todavía en los 70, los catálogos de moral de la izquierda seguían siendo lapidarios en ciertos aspectos. Y si bien Alicia prefiguró el perfil revolucionario femenino de esos años, su personalidad fue mucho menos ascética y más «sensual». Por lo tanto, seguía siendo intolerable. Por ello debió asumir costos muy altos y vivir expuesta a la imputación de «libertina». Aún carga con ese estigma.
Alicia contrastaba política, cultural y estéticamente, con las mujeres militantes de la política burguesa del peronismo, por lo común convencionales y condenadas al segundo plano. También era distinta de las militantes de izquierda de los 70, quienes, en muchos casos, ganaron espacios «performando» una estética masculina. Veo a Alicia más como profeta (o anticipadora de hechos políticos) que como sacerdotisa, y creo que aquella cualidad, inconcebible aún hoy para una mujer, le exigía una gestualidad severa y arrebatada y un carácter inflexible, que suelen estar asociados a lo masculino.
En lo político e ideológico, es imposible separar a Alicia de John, por su trayecto compartido en una relación jamás subalterna. Se conocieron en una conferencia que él dictó en el 46, en el Centro de Estudios Argentinos. El naciente peronismo los convocaba. Volvieron a coincidir en casa del historiador nacionalista Ernesto Palacio, citados por la corriente del revisionismo histórico. Pero su proyecto en común comienza en 1955, y termina con la muerte de Cooke en 1968. Significativa transición que va de un nacionalismo populista, cada vez menos productivo, al socialismo revolucionario. De Juan Domingo Perón a Ernesto Che Guevara. Ello es inmanente a esta relación.
Nació Alicia Graciana Eguren Vivas en una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en 1924, en el seno de una familia que cultivaba un nacionalismo de raigambre rosista y católico. Lo cierto es que Alicia, hacia los años 40 y 50, comulgaba con este tipo de nacionalismo, y sus intereses giraban en torno a lo estrictamente literario. Se sostiene que se adhirió al yrigoyenismo, pero esto es, por lo menos, dudoso. El peronismo favoreció la identificación retrospectiva. Si muchos recorrieron el trayecto que iba de Hipólito Yrigoyen a Juan Domingo Perón, otros optaron por el camino inverso, incurriendo en la tergiversación de la propia historia militante.
"Porque lo del hombre nuevo no es una imagen en los altares, es una vivisección permanente" ALICIA EGUREN. De «Pulgarcito (selección de sus papeles)» en Nuevo hombre, 1971
Alicia Eguren jamás pasó inadvertida. Ese fue su signo distintivo, junto con el inconformismo y la vocación de caminar por grandes realidades. Inteligente y apasionada, plena de seducción, era alta, muy alta, de ojos negros, inmensos e indiscretos. Como precursora de lo que para muchos constituye un oxímoron (la izquierda peronista), como casi profeta de una generación que se planteó en concreto el problema del poder, y como mujer (en ese, su tiempo), se vio obligada a romper con un conjunto de convenciones, y a radicalizar el giro inquisitivo en diferentes planos. Alicia Eguren se entregó de cuerpo entero a la desobediencia. Nunca se le perdonaría tanta transgresión.
A partir de 1955 fue la compañera de John William Cooke, incluso se casaron en 1957, en Montevideo, Uruguay. Por eso le decían, despectivamente, con mucho de macartismo y muy poco de ironía, «la Cookskaya», en alusión a la compañera de V. I. Lenin, Nadiesha Krupskaia.
Alicia y John no respetaron los modos maritales de la época. ¿Simone y Jean-Paul? La analogía corresponde. Y nos complace. Mabel Bellucci señaló que Eguren-Cooke prefiguran «un modelo de pareja activista, propio del consenso de la década del 70, momento en el cual se fue diluyendo la impronta machista del varón luchador y la mujer ajena al mundo público de su compañero». Sin duda,ese había sido modelo disruptivo en las décadas del 50 y 60. Pero todavía en los 70, los catálogos de moral de la izquierda seguían siendo lapidarios en ciertos aspectos. Y si bien Alicia prefiguró el perfil revolucionario femenino de esos años, su personalidad fue mucho menos ascética y más «sensual». Por lo tanto, seguía siendo intolerable. Por ello debió asumir costos muy altos y vivir expuesta a la imputación de «libertina». Aún carga con ese estigma.
Alicia contrastaba política, cultural y estéticamente, con las mujeres militantes de la política burguesa del peronismo, por lo común convencionales y condenadas al segundo plano. También era distinta de las militantes de izquierda de los 70, quienes, en muchos casos, ganaron espacios «performando» una estética masculina. Veo a Alicia más como profeta (o anticipadora de hechos políticos) que como sacerdotisa, y creo que aquella cualidad, inconcebible aún hoy para una mujer, le exigía una gestualidad severa y arrebatada y un carácter inflexible, que suelen estar asociados a lo masculino.
En lo político e ideológico, es imposible separar a Alicia de John, por su trayecto compartido en una relación jamás subalterna. Se conocieron en una conferencia que él dictó en el 46, en el Centro de Estudios Argentinos. El naciente peronismo los convocaba. Volvieron a coincidir en casa del historiador nacionalista Ernesto Palacio, citados por la corriente del revisionismo histórico. Pero su proyecto en común comienza en 1955, y termina con la muerte de Cooke en 1968. Significativa transición que va de un nacionalismo populista, cada vez menos productivo, al socialismo revolucionario. De Juan Domingo Perón a Ernesto Che Guevara. Ello es inmanente a esta relación.
Nació Alicia Graciana Eguren Vivas en una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en 1924, en el seno de una familia que cultivaba un nacionalismo de raigambre rosista y católico. Lo cierto es que Alicia, hacia los años 40 y 50, comulgaba con este tipo de nacionalismo, y sus intereses giraban en torno a lo estrictamente literario. Se sostiene que se adhirió al yrigoyenismo, pero esto es, por lo menos, dudoso. El peronismo favoreció la identificación retrospectiva. Si muchos recorrieron el trayecto que iba de Hipólito Yrigoyen a Juan Domingo Perón, otros optaron por el camino inverso, incurriendo en la tergiversación de la propia historia militante.
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En 1953 ingresa en el Ministerio de Relaciones Exteriores y se casa con el diplomático Pedro Catella, a quien acompañará a Londres. Poco tiempo después del nacimiento del único hijo se separan.
El rencuentro con Cooke se produce en 1955, en un escenario de derrumbe. Poco antes del golpe de septiembre y del derrocamiento del gobierno de Perón, Cooke es designado interventor del Partido Justicialista de la Capital Federal. En un momento político que no habilitaba ninguna forma de oportunismo, Alicia establece contacto con Cooke y «se pone a su disposición». Cooke, talentoso y desmedido, contrastaba con el resto de la dirigencia política y sindical peronista, conformada por burócratas y por los que medran con el Estado: melindrosos, acomodaticios, eremoniosos, estrechadores de manos. Perón, que había relegado a Cooke por autónomo y perturbador, lo convoca en el momento infausto.
La relación entre Alicia y Cooke, una relación de herejes, de «excéntricos», se consolida en la clandestinidad. Cooke es detenido en octubre de 1955. Hasta fines de 1957 deambulará por distintas cárceles del país, cuando se produce la espectacular fuga a Chile desde Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. En aquel tiempo también Alicia conoció la cárcel. En noviembre de 1956, Perón designó a Cooke como su delegado y «heredero». Alicia y John William comparten la resistencia y todos los avatares vinculados a la firma del pacto entre Perón y Arturo Frondizi, para pasar, poco después, a organizar la «insurrección» que hiciera posible el retorno del primero, y para dirigir la oposición «dura» al gobierno del segundo. Alicia participa activamente en la coordinación estratégica de la resistencia peronista.
Padece, junto con John, la imposibilidad de ejercer la delegación y de ser la palabra de Perón.
El año 1959 es un punto de inflexión para Eguren, Cooke y muchos más. Después de la toma del frigorífico Lisandro de La Torre, a principios de año, Cooke pierde gravitación en el peronismo. Es desplazado definitivamente. Poco antes de la toma del frigorífico municipal, Perón había creado el organismo destinado a desautorizar a Cooke: el Consejo Superior (coordinador y supervisor). Después de la heroica huelga de los trabajadores, el Consejo Superior tilda a Cooke de loquito, terrorista y «comunista». En paralelo, en Cuba triunfa la Revolución.
Cuba revolucionaria, más que un descubrimiento, es una confirmación: la revolución como uno de los destinos posibles para el peronismo. En efecto, eran tiempos en que se podía pensar una dimensión trascendente para el peronismo y sus capacidades de recreación. La época dorada de la ontología de lo posible y del «poder ser» del peronismo. Aunque en el «movimiento», predominaba la mueca servil y conciliatoria, por abajo corría, purificador, el Jordán de las bases. El peronismo todavía aparecía como un universo lleno de desiertos y zonas inexploradas.
El impacto de la Revolución Cubana es descomunal, pero pesa más, mucho más, el lugar hermenéutico de Alicia y Cooke. Cuba se decodifica desde la reciprocidad dialéctica y no desde el determinismo unilateral. Entonces, gravitan en nuestro país la condición de revancha clasista sobre la Revolución Fusiladora (autodenominada «Libertadora» en 1955), la heroica resistencia peronista, los cambios en el modelo de acumulación de capital, la imposibilidad de remozar el frente de clases de 1945 y la inviabilidad de las tácticas puestas en práctica por el peronismo para recuperar el poder. Afloran prístinas las contradicciones insalvables al interior del peronismo: la clase obrera peronista se presenta como espacio de construcción de una universalidad emancipadora, pero también como lugar donde encuentra arraigo un particularismo burgués y reaccionario.
La confrontación, la lucha: he aquí el marco de la radicalización política de Alicia, Cooke y de toda una generación de militantes y activistas, entre los que cabe mencionar a Raimundo Villaflor, Gustavo Rearte, Bernardo Alberte y otros. No se trató de imitación de un modelo, o de un simple estado de espíritu desproporcionado. «Antes de la Revolución Cubana nosotros ya estábamos radicalizados», me dijo una vez Gerardo Bavio, viejo militante y compañero de Alicia. Unos años después del asesinato del Che, Alicia sostuvo que lo había conocido a último momento, pero que en realidad lo conocía de memoria porque lo tenía asimilado antes de cruzarse con él, «yo comprendía su pedagogía en carne viva», dijo ella.
Nuevos horizontes e interlocutores se imponen. Alicia participa en el congreso de Palabra Obrera, de filiación trotskista. Se vincula al Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de Ismael Viñas, al Partido Comunista (PC) y al Partido Socialista Argentino de Vanguardia (PSAV). El marxismo comienza a valorizarse como herramienta, e impregna sus ideas. Un marxismo praxeocéntrico, no concebido como determinismo limitado. Abraham Guillén, veterano de la Guerra Civil Española, les habla de alienación, del Marx de los Manuscritos económicos y filósoficos de 1844 y de la guerra popular. La opción por la lucha armada comienza a dividir aguas. Alicia reparte su militancia en tareas de difusión, de organización y apoyo logístico a distintas experiencias. Colabora con la temprana guerrilla de los Uturuncos en el noroeste del país, reúne a militantes de pequeñas organizaciones y núcleos de izquierda (por lo general, escindidos de partidos que adoptaron una línea reformista, que Alicia no ha vacilado en criticar), y organiza grupos para su entrenamiento en Cuba. Inicialmente, tiene menos éxito a la hora de convocar peronistas. En paralelo, apoya el intento del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), en Salta, en 1963-1964. En este último año es cofundadora de Acción Revolucionaria Peronista (ARP), concebida como grupo de acción y concientización en el marco del movimiento peronista, pero independiente de sus estructuras «oficiales».
Cooke muere el 19 de septiembre de 1968, a los cuarenta y ocho años. Alicia no jugará el papel de viuda de una celebridad, ni de su albacea político-literario. Es cierto que, entre 1971 y 1972, publica los trabajos de su compañero, incluyendo la Correspondencia Perón-Cooke (principalmente, porque adquieren una vigencia inaudita), pero ella continúa trabajando en delinear la Tendencia Revolucionaria.
En 1969 participa de su Congreso Fundacional, realizado en Córdoba y colabora en la elaboración del documento Estrategia y táctica revolucionaria . Se identificará con las Fuerzas Armadas Peronistas el Peronismo de Base (P.B.), con el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR17) y el Frente Revolucionario Peronista (FRP), grupos que, a diferencia de Montoneros, estaban asumiendo definiciones marxistas.
El 4 de octubre de 1971 publica su «Carta Abierta a Perón», e inicia su participación en el semanario Nuevo Hombre, publicación dirigida por Enrique Walker y en la que escribían Pablo Damiani, Antonio Caparrós, Nicolás Casullo, Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Ortega Peña, Vicente Zito Lema y varios militantes presos en la cárcel de Villa Devoto, Armando Jaime y Mario Franco, por ejemplo. En Nuevo Hombre Alicia publica, entre otros trabajos: las «Notas para una biografía de John» y «Pulgarcito (selección de sus papeles)». La publicación se identificará en 1973 con el Frente Antimperialista por el Socialismo (FAS), impulsado por el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). En noviembre de 1973, la revista reprodujo el discurso que Alicia pronunció en el Primer Congreso del FAS. Su adhesión a la lucha armada no debe confundirnos. Para ella, la base de una revolución se forjaba en la lucha de masas. Fue una crítica implacable de toda forma de elitismo.
Propició, además, formas frentistas.
Alicia, con lucidez preclara, tomó conciencia de una situación complicada: la mayor parte de la izquierda peronista revolucionaria estaba compuesta por jóvenes, y su pertenencia al peronismo era muy nueva. Consideraba que si el choque con la realidad del peronismo posterior a Ezeiza (que apestaba a razzia) resultaba duro para los viejos militantes, para los jóvenes la contradicción era indigerible, se prestaba a la confusión y sembraba dudas en cuanto al futuro. Alicia alertó a los jóvenes respecto de Perón. Ella sabía bien que el peronismo era un «río difícil» y muchas veces «descorazonante» y que la idealización de Perón conducía al abismo. La brecha generacional no suturó. Las precauciones de «los viejos» no se tuvieron en cuenta. En 1973 formó parte del Consejo editorial del diario El Mundo, orientado por el PRT-ERP, clausurado en 1974, al igual que Nuevo Hombre. Aunque estrechó sólidos vínculos con el PRT-ERP, en 1975 apoyó la iniciativa que dio forma al Partido Auténtico. Con la intención de alimentar esa nueva experiencia participó, junto con Alberte y Mabel di Leo, en la fundación de la Agrupación 26 de Julio.
Como decíamos al comienzo, Alicia nunca logró pasar inadvertida. Fiel a su rebeldía ante las llamadas «condiciones femeninas»: pragmatismo, cautela e «instinto» de conservación, es recordada por sus compañeros siempre muy «expuesta», sobre todo después del golpe de marzo de 1976. En abril de 1977 [NE: la fecha correcta es 26 de enero], la secuestró un «grupo de tareas» de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Fue torturada y arrojada al Río de la Plata en uno de los vuelos de la muerte.
Sería injusto decir que Alicia ha sido derrotada. El triunfo es el criterio de verdad de los burócratas.
Por otra parte, estas no son notas para un epitafio póstumo. Reivindicar el itinerario de Alicia Eguren, recuperar y revalorizar sus huellas, puede servirnos para conjurar su desaparición. Pero, ante todo, para rehabilitar un país y un tiempo con posibilidades vitales.
* "ALICIA EGUREN DE COOKE: LA VOZ CONTESTATARIA DEL PERONISMO", POR MABEL BELLUCCI.
Escritora, poeta y dirigente peronista de larga trayectoria, Alicia fue desaparecida el 26 de enero de 1977 en la vía pública en la Capital Federal. Fue conducida a la ESMA donde se la sometió a condiciones inhumanas de vida. Se la atormentó para obligarla a proporcionar información. Fue tirada de un helicóptero al Río de La Plata. Tenía 52 años.
El recuerdo de Alicia Eguren, que fue la compañera de John William Cooke, significa memorar a una revolucionaria consecuente. Fue asesinada por la dictadura militar. Mabel Bellucci es asambleísta y feminista autónoma.
Posiblemente a Alicia Eguren se la podría imaginar como una mujer transgresora, osada, impulsiva en su accionar, sumamente locuaz con sus propias 'cosas' y también con las ajenas.
Disponía de una seducción especial, que si bien no se sostenía por su belleza sino por la fuerza de su impronta política y su vocación de liderazgo; igualmente provocaba una atracción singular hasta el grado de que muchos peronistas perdiesen el sueño y también de que muchas peronistas la mirasen de reojo. Jugó amorosa y políticamente hacia una misma dirección. Difícilmente pudo correrse del sitial de cortesana, tan frecuente en la vida parisina hacia finales del siglo XIX, donde el placer sexual se combinaba graciosamente con el placer pensante y racional. Por cierto, Lou Andrea Salomé, Anais Nin, Simone de Beauvoir y otras tantas 'preciosistas' gastaron hojas de papel confesando los secretos de alcoba de la intelligentzia de la belle époque vanguardista y, no por ello, muchas perdieron el rubor de sus mejillas.
Alicia representaba una fotografía de su época: lucía una estética masculinizada, guerrera, dura con las mujeres que no entendían el sentido de la acción directa, pero camarada con los compañeros a quienes consideraba sus interlocutores 'naturales'. Y, por cierto, intolerante frente a las debilidades. Por ello, fue complejo comprender la literalidad de su mensaje y quizá su glamour, nada ortodoxo, pesaba mucho más que su protagonismo para la rama femenina peronista.
Emilio Corbiére la definió como "...una anarquista virulenta de excelente oratoria. Hablaba y echaba fuego. Sin quererlo o sin saberlo ella recogía y actuaba los aspectos más contestatarios del peronismo. Yo la ví por primera vez en un acto en el sindicato de alimentación, posiblemente en el '68. Desde arriba del escenario lanzaba rayos. No se sabía si estaba diciendo un discurso o maldiciendo a Satanás..."
En realidad, poco se conoce de su vida anterior a su vínculo amoroso con John W. Cooke. Lamentablemente fue imposible rastrear testimonios de parientes o amigos íntimos que brindasen pistas para el armado del rompecabezas. Se sabe por declaraciones suyas en la revista 'Panorama', 8 de Julio de 1971, que provenía de una antigua familia federal. Más tarde, desembarcó en el radicalismo y en el peronismo después.
En tanto que Fermín Chavéz detalló ciertos tramos de su trayectoria político- intelectual. Al respecto, este historiador recordó: "...Sé que nació en 1924. Había egresado de la Facultad de Filosofía y Letras. Trabajaba como profesora de literatura en Buenos Aires y en Rosario. Aproximadamente hasta l952, ella estaba ligada al movimiento literario y cultural de la época con una orientación nacionalista católica independiente. Al año siguiente, mientras trabajaba en Cancillería se casó con un diplomático de carrera, Pedro Catella, y se fueron a vivir a Inglaterra. Poco tiempo después tuvieron un hijo, quien aún reside en México..."
Su producción literaria comenzó con su libro de poesía 'Dios y el Mundo', en 1946. Tres años más tarde, saldría 'El canto de la tierra inicial'; la obra de teatro 'La pregunta'; 'Poemas del siglo XX'; 'Aquí, entre magias y espigas' y 'El talud descuajado'. A la vez, incursionó en el mundo académico con un ensayo en torno a la obra de Juan B. Alberdi, publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Mientras tanto editaba un periódico llamado 'Nombre'. Pero su musa más comprometida se jugó con la revista cultural 'Sexto Continente', un espacio de recepción de las expresiones más variadas del arco nacionalista de América Latina.
En 1946, conoció a John W. Cooke en un Centro de Estudios que dirigía Ricardo Guardo. Después de ese fugaz cruce no se volvieron a ver hasta 1955.
De esta manera, Alicia Eguren rememoró un posible encuentro: "... El l6 de junio, a partir de la masacre en la Plaza de Mayo, lo busqué para ponerme a su disposición. Estaba seguro de que él era hombre de pelea. Lo encontré gracias a José María Rosa. El estaba prófugo ya que se había pedido su captura porque era delegado de Juan D. Perón hasta que lo descubren y lo llevan a Ushuaia..."
De inmediato, ella cayó presa y fue enviada a la cárcel de mujeres de Olmos. En las sombrías rejas se encontró con un grupo numeroso de ex- funcionarias peronistas y mantuvieron vínculos de cierta tirantez y desconfianza mutua.
Al salir en libertad se trasladó hasta Chile para unirse a Cooke que se había fugado del penal de Río de Gallegos junto con Héctor Cámpora, Patricio Kelly y Jorge Antonio. Sin más, decidieron casarse en Montevideo.
Presumiblemente, Alicia Eguren descubrió en Cooke su espéculo, su otro complementario, quien le permitiría dinamizar esa potencialidad aún no desplegada de liderazgo y estratega que disponía. De tal manera, se convirtieron en piezas claves y necesarias para organizar el proceso de la Resistencia Peronista, en la clandestinidad.
Desde el principio fueron una pareja poco 'convencional'. Sus vidas afectivas estuvieron cruzadas por la cárcel, las fugas y la ausencia de refugio en la cotidianeidad. Asimismo, se presumía de ciertos ideales de igualitarismo entre mujeres y varones. 'Lo haremos tú y yo' de Juan Carlos Viglietti, encerraba ese compromiso básico necesario para la revolución.
Con el clima de las insurrecciones estudiantiles de esa época, aparecieron intentos por generar otros privilegios, otros estilos vinculares poniendo en discusión la virginidad femenina y el casamiento. Los nuevos comportamientos sexuales se reservaron para los cenáculos universitarios y el activismo político. De este modo, las relaciones prematrimoniales se convirtieron en un deber ser.
Llegados los setenta, el peso simbólico que representó la familia burguesa y patriarcal - estableciendo y articulando las pautas reguladoras de la reproducción biológica, económica y afectiva de las personas- sufrió sucesivos corrimientos de su lugar protagónico, en favor de la pareja. A consecuencia de una infinidad de cambios y reacomodamientos de los sectores medios, se abrieron compuertas experimentando nuevos modos relacionales.
La idea rectora de esos tiempos fue también- desde una concepción voluntarista- lograr rompimientos, ya que el accionar es un mecanismo generador de cambios. La pareja pasó a ser un estatuto de compromiso por excelencia tanto afectivo como político e intelectual. Y surgieron íconos de envergadura que se convirtieron en paradigmas de esta experiencia.
Básicamente primaba el vínculo heterosexual, abierto o cerrado, con implicancias políticas y rupturista de las costumbres tradicionales.
A su modo, Alicia logró fisurar ese mandato patriarcal del deber ser femenino; permitiéndose explorar, cruzando las fronteras de su herencia católica, tanto en el campo privado como político. De allí, que aún ronden fantasmas en torno a su figura: fría, calculadora, amante pasional, rotativa y díscola.
Presumiblemente sin saberlo, esta dupla de J.W. Cooke-Alicia Eguren anticipó en la Argentina un modelo de pareja activista, propio del consenso epocal de los setentas, momento en los cuales se fue diluyendo la impronta machista del varón luchador y la mujer ajena al mundo público de su compañero.
Un hecho que no podría soslayarse y permitiría entender el clima interno entre ambos: vivir tan accidentadamente, con breves pausas de legalidad entre la prisión y la clandestinidad, se expusieron a las lógicas políticas que impidieron descubrirse en sus historias anteriores.
Comenzaron entonces un accionar de significativa trascendencia política, acelerada en los tiempos, que resulta difícil de sintetizar. En l957, partieron juntos a Caracas para encontrarse con Perón en el exilio. Alicia fue testigo del cuestionado Pacto Perón-Frondizi, cerrado en Venezuela por mediación de Rogelio Frigerio y J.W. Cooke. Dos años más tarde, retomaron la clandestinidad. Por esa misma época, supuestamente, ella colaboraría en la organización de la Toma de Alto Verde dirigida por el comandante Uturunco, en Tucumán. Fue el primer intento de acción alternativa, el de la guerrilla rural peronista.
A la vez, Alicia suplantó a Cooke en la coordinación estratégica del peronismo en la resistencia.
En 1960, viajaron juntos a Cuba. A partir de ese momento, fueron idas y vueltas a la isla. Ella mantuvo una estrecha vinculación con el Che Guevara.
La experiencia de la Revolución Cubana impactó en los cenáculos intelectuales así como en el espacio de las izquierdas no peronistas. En esa dirección, el nacionalismo comenzó a configurarse como una variable significativa en el interior de la 'nueva izquierda', que intentó distanciarse de los tensos debates que provocó la confrontación entre la Unión Soviética y China.
En 1962, retomó la lucha armada al intervenir en el 'Ejército Guerrillero del Pueblo', al norte de Salta. Es sabido que todos fueron apresados y, en especial, Jorge Masetti, la figura visible de la aplicación táctica del foquismo, fue desaparecido.
Poco después, Eguren-Cooke fundó la 'Acción Revolucionaria Peronista'.
Ya en el '68, ambos abrieron un espacio en formación: la 'Tendencia Revolucionaria'. Pronto aparecería el periódico 'Con Todo', bajo la dirección de Bernardo Alberte y Mabel Di Leo. De inmediato, elaboraron el documento conocido como 'Estrategias y Tácticas Revolucionarias'.
Se la recuerda también por su famosa Carta Abierta a Perón -4 de Octubre de 1971- que se convirtió en un incunable para el activismo del momento.
Posteriormente, vinieron años complicados entre la caída del gobierno camporista; la persecución fascista del lopezreguismo; la muerte de J.D. Perón; el gobierno caricaturesco de Isabel Perón y el inicio de la avanzada militar hacia el poder mediante una estrategia de religitimación a través de la lucha contra la subversión.
No obstante, acompañó a Héctor Cámpora y dirigió la revista 'Nuevo Hombre', que con anterioridad estuvo bajo la coordinación del profesor Silvio Frondizi y Manuel Gaggero.
A lo largo de este proceso, sus lugares de inserción en el movimiento peronista no quedan aún muy esclarecidos. Tan es así que se evoca una multiplicidad de espacios de pertenencia política a la vez: Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas, Peronismo de Base y Partido Revolucionario de los Trabajadores.
De lo que no cabe duda es sobre su final trágico: el 26 de enero de l977, con 52 años, fue detenida-desaparecida. Estuvo en la ESMA y, después fue lanzada desde un helicóptero al Río de la Plata.
La memoria es objeto de controvertidos debates, generándose así una variedad de definiciones sobre ella. Cabría decir entonces que no existen conclusiones únicas y últimas. No obstante, lo significativo es invitar a pensar el problema entre la memoria y la política, o mejor, la política en toda memoria, en todo proceso de construcción de una memoria colectiva.
Recorrer ciertas etapas del peronismo constituye toda una aventura, pero si a ello, se le suma recuperar la historia de vida de una mujer peronista que pasó del nacionalismo católico a la lucha armada de izquierda, la cuestión se complica más aún. Aunque no se puede soslayar la amplia y masiva participación de mujeres en el peronismo a lo largo de su trayectoria. No obstante, reseñar la vida personal, política y cultural de Alicia Eguren representa todo un desafío, por más limitaciones que surjan de la realidad un tanto hosca para los recuerdos.
De allí que esta simple crónica constituye un primer abordaje sin un final cerrado ya que de ella aparecen fragmentos acotados por tiempos y escenarios definidos; sin demasiadas alusiones ni referencias en el interior de su propia fuerza política. Por esta razón, al intentar reconstruir su recorrido se logra visibilizar su protagonismo en el campo de las luchas políticas y en las prácticas de resistencia social. Cabría entonces completar con mayores precisiones- a través de testimonios orales que se transforman en una fuente riquísima de hallazgos- los laberínticos últimos años de su vida. Procesar su activismo como sus discursos, es volverla capaz de hablar, de transformarla en relato visible.
Se comenzó diciendo un desafío y no es errado este presupuesto ya que Alicia Eguren dividió imaginariamente al peronismo en dos: los que la querían y los que la rechazaban sin tapujos. Casi se podría hacer un paralelo con la figura de Eva Perón. Tanto una como otra provocaron pasiones encontradas por razones muy similares, a saber: la intuición compulsiva, la impulsividad que era un estilo propio de entrega y la 'imprudencia' en el escenario político público como en el personal.
En lo que respecta a la figura de Eva Perón de acuerdo a las posiciones en que se ubicaban los proapasionados y los contrapasionados, aparecía elevada hasta la condición mítica o la dejaban caer del pedestal como una hereje. Para unos, ella representaba un fallido de la historia y para otros la historia dejaba de ser un fallido a partir de su protagonismo.
Alicia Eguren -sin quererlo- vino a ocupar un lugar similar: un sitio confuso de emociones, del cual poco se sabe en torno a su origen y a su pasado hasta que el encuentro amoroso con el 'hombre' le significó contenido y contención política a su persona. Aunque también existen secretos en voz baja sobre su vida privada que la condenaron sin contemplación.
No obstante, en otros puntos se abren: intervinieron en contextos históricos diferentes; una extracción de clase opuesta. En una la historia ya dio su palabra y en la otra todavía se mantiene callada. Asimismo, a Eva las peronistas la idolatran sin contemplación y con Alicia muchas mujeres de los años '40 se crispan hasta los nervios tan sólo de nombrarla. También sus finales fueron distintos: Eva muere por un cáncer y Alicia le provocan la muerte las manos sangrientas de la última dictadura militar.
Estos intentos de marcar cruces entre ambas figuras tan recortadas por las emociones, presumiblemente, jamás se podrá contemporizar a todos los intereses en juego.
Agradezco la colaboración que me prestaron -sea con bibliografía y testimonios- Emilio J. Corbière; Fermín Chavéz y Mabel Di Leo. A todos mi profundo recuerdo.
(Fuente: http://www.elortiba.org/cooke.html)
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