jueves, 2 de junio de 2016

NELLY OMAR


* Programa dedicado a Nelly Omar de Volver Tango.



* "Farol de los gauchos", álbum de Nelly Omar y Roberto Grela


* BIOGRAFÍA


INFANCIA
   Nelly Omar nació en Guaminí, en la provincia de Buenos Aires, y más precisamente en la estancia "La atrevida". Sus padres fueron Marcos Vattuone, que trabajaba como capataz de ese establecimiento, y Salustiana Pesoa. (otro apellido relacionado con la música y la cultura regional). Nilda Elvira tuvo una feliz infancia, aunque la familia era numerosa: cinco mujeres e igual número de varones.
GARDEL
   Se dice que en 1918, cuando Gardel, junto a Razzano, llega a Guaminí para actuar en el Teatro del Prado, el padre y otros vecinos se dedicaron a organizar la presentación del dúo y vender entradas. Se logró colmar de gente el teatro y don Marcos, que además de admirador ejecutaba la guitarra, invitó a ambos cantores a su casa.
   Ahí se produjo el primer encuentro entre el Zorzal y la que años más tarde sería "Gardel con polleras". Nelly Omar lo recordaría así: "Desde ese día sigo y seguiré transitando por la huella que nos dejó nuestro querido y admirado Zorzal".
"YO CANTO PORQUE ME GUSTA…"
   La vieja guitarra de su padre, que era el acompañamiento de toda la familia, ya que todos cantaban, fue la que le puso marco a los primeros balbuceos de Nelly Omar. Todo la inspiraba, desde el trinar de los pájaros hasta el susurrar del viento, cuando transitaba por los caminos del campo con sueños de golondrina. "Yo canto porque me gusta. Nunca pensé en ventajas lucrativas", concluiría Nelly.
BUENOS AIRES
   Todo se precipita en 1924, cuando fallece su padre y deciden trasladarse a Buenos Aires. El monstruo de la gran ciudad, y la debacle económica, complican la vida de la familia que trata de reacomodarse.
APARECE LA CANTORA
  Nelly comienza a cantar en los actos escolares y también en algunas apariciones públicas, en el cine "Argos" de Federico Lacroze y Conde. Es invitada a un festival para recaudar fondos para el Club Colegiales. Fue tal sensación, que causó que el dueño del cine la contratara. No era para menos: había recibido las felicitaciones de Ignacio Corsini, a tal punto que éste le había ofrecido sus guitarristas por si llegaba a necesitarlos alguna vez. Su intervención en el cine duró pocos días, en los que cobró diez pesos por actuación. ¿El motivo? Comienza a cantar en Radio Rivadavia, y sucesivamente en Splendid y en Mayo, radios que correspondían a la misma empresa. La prueba selectiva le fue tomada por Miguel Deledicque, violonchelista, que al escucharla cantar el estilo "A Mi Madre" le sugirió unas pequeñas adecuaciones.Debutó en la audición "Cenizas del Fogón", bajo la dirección de Don Montiel (José Luis Suilas).
INICIOS EN LA RADIO
   En los años 1932 y 1933, en la misma emisora se presenta junto a su hermana Nélida para cantar a dúo. "Hacíamos temas camperos, ritmos de la provincia de Buenos Aires: milongas, estilos, canciones. Los tangos los hacía yo sola."
   Se presentan en el conjunto "Cuadros Argentinos" de Julio y Alfredo Navarrine y Antonio Molina, que sería por diez años el marido de Nelly Omar.
"GARDEL CON POLLERAS"
   En 1937 gana el "Gran Plesbicito Radiotelefónico" de la revista "Caras y Caretas", y un año después, luego de su actuación en el cine "Gardel" de Valentín Alsina, es llevada en andas por el entusiasta público. Se dice que en esa actuación un presentador la nombró por primera vez "Gardel con polleras"; otras versiones indican que fue Cátulo Castillo, quien así la bautizó. Hay quien está de acuerdo como ese mote, y también los que lo consideran una denominación poco feliz.
LOS HORARIOS ESTELARES DE LA RADIO
   Radio Belgrano la contrata para su horarios centrales, y le organiza giras por el interior del país. Luego pasa por las principales radios de Buenos Aires. De esas actuaciones surgió el eslogan "La voz diferente", y después otro menos conocido: "La voz dramática del tango".
HOMERO MANZI
   Homero Manzi estuvo vinculado a Nelly Omar en los últimos años de su vida. Dijo de Nelly que "tenía la adivinada voz de la muchacha aquella que él sospechó en su noches de gordo adolescente por un barrio de coplas zigzagueantes que esperaba, para soltar sus sapos y el canto milenario de los grillos, la llegada del Angelus.".
   Se dice que el tango "Ninguna" tiene su letra inspirada en ella. Posiblemente Manzi le haya dedicado algún otro, pero de ninguna manera "Malena", que lo escribió inspirado en Malena de Toledo, una cantante argentina que conoció en San Pablo, Brasil, cuando regresaba a Buenos Aires de un viaje a México.
EL CINE
   El cine tuvo su imagen y sus canciones. La primera fue "Canto de amor", con Carlos Viván y la orquesta de Julio de Caro. Realiza con Viván trece temas. Desgraciadamente no quedan copias de esta película.
  En el año 1942, con la dirección de Eduardo Morera, Nelly Omar canta "El aguacero", en la película "Melodías de América".
En 1951, en el filme "Mi vida por la tuya", dobla la actuación de Mecha Ortiz, quien aparece cantando un tango y una milonga de Enrique Santos Discepolo. El audio es la voz de Nelly Omar.
GRABACIONES Y PROSCRIPCIÓN
   Sus primeras grabaciones con Francisco Canaro comienzan en el año 1946. En 1951, en el sello RCA Víctor, graba con la orquesta de Domingo Marafioti un disco de 78 rpm con "La descamisada" y "Es el pueblo", acompañada por el coro de Fanny Day. A partir de ese momento la dictadura que derrocó a Perón en 1955 la incluye en una lista de proscriptos, en la que aparecen varias de las principales figuras de nuestra música. Sus actuaciones son espaciadas; apenas una en la Avenida de Mayo al 800 y alguna en Montevideo. Decide viajar Venezuela, donde permanece casi un año.
SU RETIRO
   A su vuelta realiza una gira por la provincia de Buenos Aires y decide retirarse de la actividad, cansada de las puertas que se cierran a su paso.
Y RETORNO
   En 1969, a instancias de Reynaldo Yiso, graba un disco con las guitarras de Roberto Grela, y recién en 1972 vuelve a sus actuaciones públicas, ahora con las guitarras de José Canet. Demuestra no haber decrecido en sus atributos vocales. Es la misma de siempre, admirable.
COMPOSITORA
   Pero Nelly Omar no sólo es cantante, es inspiradísima compositora, desde el primer vals que escribió: "Sólo para ti", con el guitarrista Francini. También un bolero que grabó Leo Marini: "Montoncitos de arena"; una milonga: "Pa' Dumesnil", con Aníbal Cufré; un vals dedicado "A Guaminí", y algunos valses más junto a José Canet: "Misterio y canción", "Las cuatro respuestas", "Callecita mía", "Día de la verdad", "Intriga y pasión" y "Latido tras latido"; las canciones "Buena" y "Catedral del Sur", la milonga "Como el clavel y la rosa" y los tangos "Casualidad y amor" y "Amar y callar".
   En diciembre de 1997, con 86 años de edad y una voz diáfana e increíblemente joven, con la dignidad de los grandes graba un compacto incluyendo algunos estrenos donde se destacan "Comme il faut", de Arolas, con letra de Gabriel Clausi, y otros dos con letras de quien fue su último compañero en la vida, Héctor Oviedo: "La piel de vivir" y "Por la luz que me alumbra"; la acompañan las guitarras de Bartolomé Palermo y Paco Peñalba.
ACTUALMENTE
   Cerca del centenario, su voz fresca sigue recorriendo escenarios entre la admiración y el aplauso de sus muchos seguidores.
En 2005 realizó un show en el Luna Park, con imágenes y aspectos de su trayectoria. Previamente decía: "¿Cómo va a ser? Ni yo lo sé. Solamente me plantaré sobre el escenario y cantaré. Agradeceré al público infinitamente por molestarse para ir a ver todavía a Nelly Omar. Porque muchos hace rato que no la ven. Tengo un susto bárbaro. Pero una vez que piso el escenario me olvido de todo. Espero que Dios nos acompañe. La alegría más grande sería ver el Luna Park lleno. De otro modo sería una gran desilusión. Y de desilusiones tuve bastante: estuve diecisiete años enmudecida (de algún modo proscripta, como el peronismo). Me dolió, pero eso es pasado; hablemos de futuro. Quisiera que las radios volvieran a ser como cuando yo cantaba ahí. Yo soy producto de la radio. Que todos estos chicos que están empezando puedan hacerlo. Sacando los boliches, que son perjudiciales porque no les pagan bien, no tienen otro lugar."
   "Fíjese que con "Parece mentira", con ese vals, voy a abrir el show. Porque me pinta un poco a mí. Yo soy como siempre, yo nunca cambié; mi ropa es la de antes, mi vida también. Vamos cambiando, pero interiormente soy la misma. Eso es lo que me lleva a seguir. Además, he encontrado gente maravillosa en mi camino. Yo soy artista del pueblo.".
AVIADORA
   "Cuando fueron los aviadores a Guaminí yo iba a hacer un vuelo de bautismo y mi padre no me dejó. Me frustró. Después empecé [a estudiar] en El Palomar, pero cuando me contrataron para cantar mi mamá me dijo: "Vos naciste para cantar, no para volar". Después estudié arte escénico, música y danzas españolas, que tuve que suspender por un problema de corazón. No habrá sido muy grave, porque todavía vivo.".
  EL PONCHO
   "Cuando tuve que liquidar todo lo mío, no tenía que ponerme, y mi hermana Nilda me acompañó a comprar el poncho. Fue en el '72. Pero no me puedo quejar. Sobre todo, tengo salud, que es lo que más quiero. Los artistas tenemos que agradecerle mucho a don Jaime Yankelevich; fue como si hubiera sido mi padre. Era otro tiempo.".
EL TANGO ACTUAL
   "Mire, se lo digo en dos palabras: todos quieren ser Astor Piazzolla. No podrán, porque Piazzolla hubo uno sólo, como Gardel, Magaldi o Corsini. Por eso esta decadencia. Porque si cada uno mostrara lo que sabe hacer volverían más las orquestas típicas. Algunos son engrupidos; tienen que escucharse a ellos mismos y a los demás. En este caso, que me oigan a mí, que les estoy diciendo la verdad. Yo no imitaba a Gardel. Cantaba el repertorio gardeliano hasta que un día comencé a armar uno propio.
LA ÚLTIMA GRABACIÓN
   "La criolla", el que grabé con [el sello de] Gustavo Santaolalla. Yo estaba contenta, pero se retrasaron demasiado. Les mandé una carta documento. Entonces me llamaron. Seguramente el disco se presentará para junio [2005]. Ya tengo ganas de verlo. (…) Puse dos cosas que ya había grabado, pero que no están trilladas: una milonga criolla y una canción litoraleña. Después grabé una cueca de Hilario Cuadros. El resto ni lo cantaba: cosas de Yupanqui, una de las últimas obras de Oscar Valles, un vals que sólo a Gardel se lo escuché, un estilo, una canción de Carlos Guastavino y León Benarós. Siempre me gustó el folklore. Si hubiera sido por mí, hubiera cantado en conjuntos de cuatro voces. Me encantan. Ya en el dúo con mi hermana nos llevábamos muy bien con apenas mirarnos.".
EL DÚO CON GARDEL
   "Mauri Rubinstein, el hermano de Luis, me hizo grabar un dúo con Gardel. Le había dicho a un amigo que Nelly cantaba con Gardel y había apostado tres mil pesos. Entonces me contó lo que había hecho y me preguntó si me animaba. Me llevó el disco a Radio El Mundo, me puse los auriculares y le hice la segunda voz en el tango "Angustias". Salió redondo. Como si toda la vida hubiera cantado con Gardel." Según algunos archivos, Gardel ya había grabado ese tema con una segunda voz hecha por él mismo.
"ME HUBIERA GUSTADO…"
   "Además del cine, me hubiera gustado grabar más... Con una orquesta más moderna, aunque yo muy moderna no creo que sea. Y me quiero enamorar de vuelta. Querer a alguien, compartir un paseo, una comida, un cine o un teatro, tomar un barco e irse a Colonia; es lo más lindo que hay.".


 (Fuente: http://www.terapiatanguera.com.ar/Notas%20y%20articulos/tino_nelly_omar.htm)


* Nota de Página 12, luego del fallecimiento de Nelly Omar:

Una voz y mucho más que una voz. Por Karina Micheletto

Referente de una época brillante del tango, en los últimos años había vivido una notable reaparición pública. Tangos, milongas y valses forjaron su repertorio, que le hizo ganar el mote de “la Gardel con polleras”. Fue amiga de Evita y pagó por eso.

Ayer, a los 102 años, falleció Nelly Omar, la última cantora nacional, “la Gardel con polleras”, según el mote que le colgaron cuando recién inició su carrera, la que años después se plantó y dijo: “Yo soy Malena”. En forma y activa hasta el final de sus días, Omar se dio el gusto de festejar su cumpleaños número cien cantando, en uno de los tantos Luna Park repletos que dio a lo largo de sus últimos años, cuando vivió una suerte de reaparición pública. Su figura fue la de la última sobreviviente de una época dorada de cancionistas como Tita Merello, Azucena Maizani o Libertad Lamarque. En comparación, su carrera tuvo al menos dos singularidades: la de haber pasado un largo período de ostracismo, prohibida y relegada por su adhesión al peronismo, y la de haber regresado con una voz sorprendentemente plena, como lo atestigua su disco La criolla, grabado en 2007, en el que rinde honor a la tradición del tango con guitarras.
Nelly Omar había nacido el 10 de septiembre de 1911 como Nilda Elvira Vattuone en la localidad bonaerense de Bonifacio, aunque fue inscripta y criada en Guaminí. Allí vivió hasta los 11 años, y allí, contó en una nota a Página/12, conoció a Gardel, o mejor dicho, lo espió: “Mi papá era muy amigo de Gardel –recordaba–. En 1918, él vino a mi casa de Guaminí, donde vivíamos. Mi papá, como buen gringo chapado a la antigua, no nos permitía a los chicos tratar con los hombres grandes, ¡y menos con los artistas! Pero yo, a través de la persiana, lo espié. Ahí lo vi, un hombre gordito, con el peinado al medio, con unas onditas, también estaba Razzano. Hasta que murió, mi padre tuvo una amistad con Gardel, le llevaba los discos a casa”. De esos discos que el mismo Gardel llevaba a su casa, contaba Omar que aprendió, siendo una niña, a cantar y a amar el tango, escuchándolos una y otra vez.
Tenía once años cuando murió su padre, y toda su familia –madre viuda, diez hermanos– se trasladó a Buenos Aires. Enseguida empezó a trabajar en una fábrica de medias, para aportar al hogar. Fue cuestión de pocos años para que aparecieran las primeras pequeñas presentaciones mostrando sus dotes como cantora, y a los 17 años tuvo su oportunidad en Radio Splendid. Durante algún tiempo mantuvo un dúo con su hermana Nélida, a quien le “robó” el sobrenombre. Pero enseguida apareció el brillo propio y los títulos como el de “Gardel con polleras”, que era lo que le gritaba el público en una de sus primeras presentaciones en un cine de Valentín Alsina. “La voz dramática del tango” se la llamó más tarde. “La voz diferente” la bautizó el guionista, actor y director Enrique De Rosas, cuando cantaba en Radio Belgrano. Hasta que, trabajando en esa radio, conoció a Homero Manzi, con quien inició un romance prohibido y extendido en el tiempo. Desde entonces, para siempre, fue Malena, la del tango.

Malena

“Yo estuve casada, pero mi matrimonio fue un fracaso, duró un suspiro, sólo convivimos un año”, contaba Omar sin vueltas sobre su historia amorosa, para enseguida pasar a nombrar, generalmente criticándolo con ironía, a Homero. Homero era Manzi y Nelly Omar no lo aceptó públicamente jamás, pero fue el gran amor de su vida. “Fue una cosa de parte de él, no mía”, dijo por ejemplo en una entrevista con este diario. “A mí me simpatizaba, era un hombre talentoso, valía la pena tener una charla con él. Pero yo no lo amaba, él me amaba a mí, estaba enamorado locamente. Tanto que lo conocí en el año ’37 y empezamos a estar juntos en el ’44. Me persiguió todos esos años. Me mandaba regalos, regalos, regalos. Una vez hasta se me apareció con una valija llena de oro, joyas, piedras, de todo. Me dio tanta bronca que le dije: ‘¿Te creés que me vas a comprar con eso? Lleváselo a tu mujer, que le aproveche, dejame en paz’.” Entre cientos de idas y venidas de la pareja, Homero Manzi nunca se separó de su esposa. De algún modo, siguió junto a Nelly Omar hasta el momento de su muerte, cuando, ya enfermo de cáncer, mandó a llamarla para que lo acompañara en sus últimos días en el hospital.
Aunque durante años fue sólo una suposición, “Malena”, una de las obras más célebres de Manzi, con música de Lucio Demare, fue escrita a partir de su recuerdo, y la misma Nelly Omar lo fue admitiendo públicamente con el paso de los años. Según reconstruye Horacio Salas en su biografía sobre Manzi, en realidad el poeta habría escuchado a una cancionista llamada Malena, en un lugar geográfico que no queda claro del todo, que le habría hecho acordar a Nelly Omar. “En los años que estuvimos juntos, debido a nuestra situación, tuvimos muchos desencuentros, no voy a negarlo, y cada vez que estábamos separados, él me escribía tangos, que era su manera de comunicarse, de decirme que me extrañaba”, contaba la cantante en una entrevista que le hizo Salas para ese libro. “Me escribió muchos: ‘Fuimos’, ‘Solamente ella’, ‘Después’, ‘Torrente’, y otros que ahora no recuerdo. Pero todos sus amigos sabían que era la destinataria de sus versos. Y tarde o temprano volvíamos a reunirnos...”

La descamisada

Para Nelly Omar, como para otros artistas, hubo un quiebre abrupto en su carrera con la prohibición y proscripción del peronismo. Como muchos de los que adherían públicamente a este movimiento, su caída marcó el ingreso de la cantante a las listas negras. No sonó más por radio ni tevé. No fue contratada nunca más. Pasó a estar prohibida. De la noche a la mañana perdió su única fuente de ingresos, que era su voz. “Yo no me arrepentí nunca de haberle grabado a Evita esas dos canciones por las que quedé marcada. Ni me arrepentiré”, se plantaba ella cuando se le preguntaba por aquella época. Se refería a “Ese pueblo” y sobre todo a “La descamisada”, que grabó para la campaña del ’45 y quedó fijada en su voz: “Soy la mujer argentina, la que nunca se doblega, y la que siempre se juega, por Evita y por Perón”. Aunque lo suficientemente “rebelde”, “difícil de encuadrar” o “espíritu libre” como para que su figura haya podido ser retomada públicamente por el actual gobierno peronista, Nelly Omar pudo cantar esos versos con la misma convicción hasta sus últimos días. En su bolsillo llevaba siempre una imagen de Evita, la Evita joven, sonriente, recortada a mano de una postal. “Para tenerla cerca”, decía.
Contaba que la llamada Revolución Libertadora hasta mandó a allanar su casa con una falsa denuncia de que allí se escondían armas. Lo único que encontraron como sospechoso, y se llevaron, fueron las imágenes y cuadros de Perón y de Evita. “Yo estuve 17 años sin trabajar porque me metieron en una lista negra impuesta por la revolución fusiladora, por ser peronista de Perón y amiga de Evita, una mujer con gran personalidad que se fue demasiado pronto cuando tenía mucho por hacer. Como desgraciadamente no tenía a nadie a quien darle de comer, porque no tengo hijos, me las fui arreglando sola. Pero, claro, tuve que vender el piano”, contaba.

La criolla

Tango, milonga, vals, música criolla con guitarras, fueron tomados por Omar para formar un repertorio; su voz quedó fijada en temas como “Sur” –ella aseguraba que lo había estrenado–, “Amar y callar”, “El adiós de Gabino Ezeiza”, “Del tiempo de la morocha”, “Manoblanca”, “Nobleza de arrabal”, la milonga “Tu vuelta” –su gran clásico–, entre muchos otros registros. Cuando volvió, fue como un milagro, toda ella: parecía haber firmado algún pacto secreto vaya uno a saber con quién. Realmente costaba creer que tenía más de cien años. No sólo al verla tan bella, con esa piel privilegiada, esas piernas envidiables, ese peinado con brillitos. Al escuchar la lucidez con la que hablaba, salpicando sus dichos con ese sarcasmo que era propio y que revelaba toda una personalidad –era brava la Omar–. En sus conciertos en el Luna Park recordaba todas las letras de memoria, pedía perdón por tener que usar un machete para seguir los temas de su último disco, La criolla. A ese machete, lo leía sin anteojos. Pero la sorpresa aparecía, sobre todo, al escucharla cantar, con una voz limpia y afinada, que podía ser dulce o agreste, con un fraseo que realzaba cada verso.
Cuando llegaba el momento de “La descamisada” levantaba dedos en ve, invitaba a la liturgia. “Y sí, yo soy peronista hasta la médula. Cuando venga alguno que sea mejor que Perón y Evita, bueno, hablamos”, arengaba. Y era conmovedor asistir a lo que despertaba entre el público, conformado por todas las edades, también por aquellos que seguramente cantaron con ella tantos años atrás. Como ese matrimonio que había sacado plateas en primera fila y había desplegado la bandera casera, con el escudo peronista estampado: “Gracias, compañera cantora. Andrea y Luis Solari”.
“Cantando me he de morir, cantando me han de enterrar... Dende el vientre de mi madre vine a este mundo a cantar” citaba al Martín Fierro Nelly Omar en sus espectáculos. Ese espíritu libre y rebelde, el de la última cantora nacional, parece haber sabido cumplir su voluntad.




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