* "UNOS POCOS BUENOS AMIGOS", documental sobre Andrés Caicedo, dirigido por Luis Ospina.
* ANDRÉS CAICEDO, documental
* BIOGRAFÍA:
Luis Andrés Caicedo Estela fue un escritor colombiano nacido en 1951 que logró dejar su huella en el mundo de las letras pese a que sólo vivió 25 años ya que, según consideraba, vivir más tiempo era una “insensatez”. Por ese motivo, el 4 de marzo de 1977 decidió ponerle fin a su vida a través de una sobredosis de pastillas. Por su mal comportamiento, Caicedo asistió, durante su infancia y juventud, a una gran cantidad de instituciones educativas, entre las que se encontraban el Colegio Pío XII, el Colegio del Pilar, el Calasanz, el Berchmans, el San Luis y el Colegio Camacho Perea, donde finalmente obtuvo su título de bachiller en 1968. “El silencio”, “Las curiosas conciencias”, “Infección”, “El fin de las vacaciones”, “Recibiendo al nuevo alumno”, “La piel del otro héroe”, “Por eso yo regreso a mi ciudad”, “De arriba debajo de izquiera a derecha”, “¡Que viva la música!”, “El tiempo de la ciénaga”, “En las garras del crimen”, “Los imbéciles también son testigos”, “Los dientes de Caperucita”, “Maternidad” y “Besacalles” son algunas de las obras escritas por este colombiano que, además de su afición por la literatura, también supo interesarse por el teatro y el cine. A lo largo de su vida, Andrés Caicedo ingresó como actor al Teatro Experimental de Cali, realizó críticas cinematográficas para diversas publicaciones y fundó, junto a Ramiro Arbeláez, Hernando Guerrero y Luis Ospina, el Cine Club de Cali. En materia de reconocimientos, cabe destacar que el autor ganó el I Concurso Literario de Cuento de Caracas, el Primer Festival de Teatro Estudiantil de Cali, el certamen organizado por la Universidad del Valle y el concurso nacional de cuento de la Universidad Externado de Colombia, entre otros. Además, gran parte de su obra literaria fue traducida a varios idiomas, tales como el francés, el italiano y el alemán.
(San Salvador, 1935 - cerca de Quezaltepeque, 1975) Poeta salvadoreño cuya obra, de estilo coloquial y socialmente comprometida, fue partícipe de la renovación de la lírica latinoamericana de la década de 1960. Nacido en la popular barriada de San José de la capital salvadoreña, el joven Roque Dalton cursó sus primeros estudios en los colegios religiosos Santa Teresita del Niño Jesús y Bautista, para ingresar posteriormente en el Externado de San José, donde en 1953 obtuvo el graduado como bachiller. Desde muy joven manifestó una acusada conciencia social que le llevó a militar en los movimientos revolucionarios que luchaban por las mejoras sociales en Centroamérica. En 1956, mientras estudiaba Leyes en la Universidad de El Salvador, fue en uno de los miembros fundadores del Círculo Literario Universitario, y en 1957 se desplazó hasta Moscú como delegado salvadoreño en el Sexto Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad. Previamente había estado en Chile para cursar estudios superiores de Jurisprudencia (1953), carrera que complementó en su país natal con la de Ciencias Sociales (1954-1959), y en la Universidad de México con la de Etnología (1961). Por aquel entonces ya era Roque Dalton una de las voces jóvenes más prometedoras de la poesía hispanoamericana contemporánea. Algunas de sus primeras composiciones habían sido galardonadas en varias ediciones del Premio Centroamericano de Poesía (1956, 1958 y 1959). En 1963, con la publicación de uno de sus mejores poemarios, El turno del ofendido, se consolidó como el poeta salvadoreño más relevante de su tiempo. La obra fue distinguida con una mención honorífica en el certamen Casa de las Américas, certamen que siete años después ganaría con el poemario Taberna y otros lugares (1969). Su actividad política corría pareja a su dedicación a la creación literaria. Miembro del Partido Comunista Salvadoreño desde 1958, Dalton ya había sido encarcelado en varias ocasiones en su país natal cuando, en 1961, se vio abocado a tomar el camino del exilio. Emprendió entonces un periplo que le llevó a residir y trabajar en Guatemala, México, Checoslovaquia y Cuba, estancias en el extranjero que solía interrumpir con esporádicas visitas a su país natal. Se ganaba la vida con los ensayos y artículos que iba publicando, lo que le permitió viajar también, unas veces por motivos periodísticos y otras por activismo político, a las Repúblicas de Vietnam y Corea, y a numerosos países europeos y sudamericanos. Por desavenencias con los dirigentes izquierdistas de su país, en 1967 abandonó el Partido Comunista y se mantuvo al margen de su militancia política hasta que, en 1973, regresó a El Salvador para alistarse en las filas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), donde tomó el pseudónimo guerrillero de Julio Delfos Marín. Tras colaborar activamente con esta organización clandestina partidaria del enfrentamiento directo y la lucha armada, por oscuras razones que nunca se han llegado a aclarar fue perseguido, juzgado y ejecutado por sus propios compañeros de armas, que abandonaron su cuerpo en un paraje agreste donde fue despedazado y devorado por las fieras. Esta ejecución desencadenó airadas protestas en los círculos intelectuales, especialmente entre los escritores hispanoamericanos, abanderados en su condena por el argentino Julio Cortázar. La poesía de Roque Dalton, aunque de rasgos coloquiales, se sustentó en la fuerza de las palabras y del ethos implicado en ellas, como en los siguientes versos: "La vida paga sus cuentas con tu sangre / y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor. / Cógele el cuello de una vez, desnúdala, / túmbala y haz de ella tu pelea de fuego, / rellénale la tripa majestuosa, préñala, / ponla a parir cien años por el corazón. / Pero con lindo modo, hermano, / con un gesto propicio a la melancolía". En sus versos subyace un espíritu rebelde que plantea temas de fuerte contenido social, tratados de una manera a veces tierna y a veces irónica y sarcástica, cuyo resultado es de un enorme lirismo. Sus influencias fueron el surrealismo y las vanguardias europeas en general, la poética conversacional latinoamericana (sobre todo voces como la del chileno Nicanor Parra, que habían traído nuevos aires irónicos a la lírica del continente), la poesía moderna de expresión inglesa, los clásicos en lengua española y algunos poetas contemporáneos, como el guatemalteco Otto René Castillo, el cubano R. Fernández Retamar, el nicaragüense Ernesto Cardenal o el argentino Juan Gelman. Una parte de su obra ahonda en las aproximaciones entre el relato breve y el poema en prosa, tentativa en la que alcanzó buenos resultados. Un equilibrio entre calidad del lenguaje, ingenio, intelecto, amor humanista y visión política confluyen en sus mejores títulos, como en su célebre Taberna y otros lugares (1969), merecedor del premio Casa de las Américas, tal vez su libro más importante. Antes había publicado La ventana en el rostro (1961), El turno del ofendido (1963), El Mar (1964) y Poemas (1968). Luego publicó los libros Las historias prohibidas de pulgarcito (1975, poesía); y Pobrecito poeta que era yo (1976, novela). Póstumamente aparecieron algunos títulos inéditos y varias recopilaciones antológicas de sus versos, como Poemas clandestinos (1980), Un libro rojo para Lenin (1986), Un libro levemente odioso (1988), En la humedad del secreto (antología compilada por Rafael Lara Martínez, San Salvador, 1994) y Antología mínima (a cargo de Luis Melgar Brizuela, San José de Costa Rica, 1998). En el campo del ensayo, publicó una monografía titulada El Salvador (1963), un ensayo sobre César Vallejo (1963) y un volumen de testimonios aparecido bajo el epígrafe de Miguel Mármol (1972). Compuso además algunas piezas teatrales, como Caminando y cantando (publicada en 1976) y Los helicópteros (escrita en colaboración con José Napoleón Rodríguez, e impresa en 1980).
* RODOLFO WALSH, EL VIOLENTO OFICIO DE ESCRIBIR. Documental de canal (á)
* FILOSOFÍA AQUÍ Y AHORA: RODOLFO WALSH
* RODOLFO WALSH. Ciclo del periodista Román Lejtman.
* LOS NUESTROS: RODOLFO WALSH. Documental emitido por Telesur.
* "OPERACIÓN MASACRE" (1973), película basada en el libro homónimo de R.Walsh, dirigida por Jorge Cedrón.
* RODOLFO WALSH Y LA PRENSA CLANDESTINA, conferencia de Verbitsky.
* LO PASADO PENSADO: RODOLFO WALSH. Programa de Felipe Pigna dedicado a Walsh.
* RODOLFO WALSH, RECONSTRUCCIÓN DE UN HOMBRE. Documental.
* CARAS Y CARETAS: RODOLFO WALSH
* Biografía:
(Choele-Choel, 1927 - Buenos Aires, 1977) Narrador y periodista argentino que destacó como singular cultivador del género policiaco. El caso de Walsh es uno de los más dramáticos de la Argentina de los últimos años: después de editar varias novelas con mucho éxito y algunos escritos con no menor impacto (entre ellos el cuento "Esa mujer"), comenzó a sentir la presión del peso de las responsabilidades, en el orden personal, que le llevaron a adquirir un compromiso con la realidad social de su país y con la devastación de los criterios de convivencia y de solidaridad más elementales. Criado en un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, la infancia de Walsh dejó huellas en su escritura. Ya en Buenos Aires, y luego de trabajar como corrector de pruebas y traductor, publicó Diez cuentos policiales argentinos, Variaciones en rojo (ambas de 1953, la última Premio Municipal de Literatura) y preparó las antologías Diez cuentos policiales argentinos (1953), la primera recopilación de autores nacionales del género, y Antología del cuento extraño (1954). Escribió además celebradas obras de investigación periodística: Operación Masacre (1957), Quién mató a Rosendo (1969) y El caso Satanowsky (1973). Fue uno de los fundadores de la agencia cubana de noticias Prensa Latina. A su regreso escribió los cuentos de Los oficios terrestres (1965) y Un kilo de oro (1967) y las obras de teatro La granada y La batalla (ambas de 1965). Vinculado al sindicalismo de izquierda, tras el golpe de estado de 1976 hizo pública la "Carta abierta a la Junta Militar". En 1977 fue secuestrado y presumiblemente asesinado, aunque nunca se encontró su cadáver. En 1981 se publicó en México su Obra literaria completa.
La narrativa de Walsh
La obra de Rodolfo Walsh se inició con la publicación de Variaciones en rojo (1953), compuesta por tres relatos de clásico corte policial al estilo anglosajón: enigmas que un detective, en este caso un corrector editorial de pruebas, logra dilucidar a través de inferencias inteligentes, y de datos y detalles desapercibidos para el lector pero reveladores para el detective. En esa línea, ese mismo año compila la antología Diez cuentos policiales argentinos, donde incluye su propio "Cuento para tahúres". Los acontecimientos que tuvieron lugar entre la caída de Perón y la consolidación del nuevo gobierno modificaron la inicial indiferencia política de Walsh. En efecto, para denunciar el fusilamiento sumario, en 1956, de un grupo de opositores al nuevo régimen en la localidad bonaerense de José León Suárez, escribió en un periódico lo que más tarde, bajo la forma de libro, se publicó con el título de Operación Masacre (1957). Aquí el detective deviene periodista, y el periodista pasa de la investigación del delito individual, del caso policial, a la investigación del crimen social y político. De este modo, y tal vez sin ser del todo consciente de su aporte, Walsh sienta en Argentina un precedente de lo que más tarde se conocerá en Estados Unidos como "novela de no ficción". En El caso Satanowsky (1958), Walsh dirige su denuncia contra los más altos responsables de la llamada Revolución Libertadora: si antes se centró en los fusilamientos de Suárez, ahora trata de los casos de corrupción, extorsión y asesinato vinculados a la lucha por el poder y la propiedad del diario La Razón de Buenos Aires. Como en un buen relato policial, hay un cadáver, encubridores, cómplices, pistas falsas y la consiguiente investigación. Pero, a diferencia de la ficción del género policial, todo lo que se relata en el libro de Walsh está documentado, es verídico. El arte del autor consiste en volverlo verosímil, a través de los procedimientos propios de la literatura. La confusa muerte de un líder sindical es reconstruida con los mismos artificios en ¿Quién mató a Rosendo? (1969). Por otra parte, en los volúmenes de relatos Los oficios terrestres (1966) y Un kilo de oro (1967) Walsh demostró un talento singular para la construcción de cuentos de alta perfección formal. "Esa mujer", un cuento cuyo personaje principal es Eva Perón y que pertenece al primero de los volúmenes citados, es uno de los relatos más conocidos y representativos del autor. En 1974 se rodó la película La Patagonia Rebelde, basada en la novela de un compañero de generación, Osvaldo Bayer; el filme causó un enorme malestar entre los miembros de las fuerzas armadas argentinas de aquellos años. Así las cosas, Walsh resolvió no exiliarse y permanecer en la Argentina hasta que, apenas comenzada la escalada terrorista del golpe militar, fue sacado a la fuerza de su casa y llevado hacia una muerte casi segura. Rodolfo Walsh fue uno de los más de treinta mil desaparecidos durante la dictadura militar de los años 1976-1983. La desaparición de Rodolfo Walsh en 1977, después de haber escrito una "Carta abierta a la Junta Militar", influyó durante años la lectura de su obra. Pero cuando sus textos volvieron a estar libres de prohibiciones y censuras se comprobó que, junto a la figura del militante político, se erigía la de uno de los narradores más sólidos y dotados de la segunda mitad del siglo XX en Argentina.
* JUAN GELMAN Y OTRAS CUESTIONES, documental de la UNAM.
* GELMAN Y MEDEROS: DEL AMOR. Recital de poesía de Juan Gelman, musicalizado por Rodolfo Mederos.
* MADRUGADA, disco de Juan Gelman y Juan "el Tata" Cedrón
* LOS QUE CAMBIARON EL MUNDO: JUAN GELMAN. Programa emitido por Canal Encuentro
* RECORDANDO A JUAN GELMAN
* BIOGRAFÍA:
Juan Gelman nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo, el 3 de mayo de 1930, fue el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman, había participado de la revolución rusa de 1905. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Inició estudios universitarios de química, los cuales abandonó al mismo tiempo que decidió dedicarse a la poesía. En 1954 trabajó como redactor en Nuestra Palabra y en el diario comunista La Hora, y como corresponsal de la agencia china Xin Hua. Integró el grupo de jóvenes que se reunían en torno de la revista Muchachos.
Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica.
Forzado al exilio, residió en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. En este periodo alternó su actividad política contra la dictadura militar con trabajos de traducción para la UNESCO. En 1988 regresó a la Argentina en junio, tras trece años de proscripción y persecución judicial.
Su obra, junto con la de Mario Benedetti y la de Oliverio Girondo, formó parte del guión de la película El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela.
En el año 2000, después de una tenaz búsqueda, encontró e identificó a su nieta a la que nunca conoció tras la desaparición y asesinato de su hijo y su nuera. En las últimas décadas vivió en DF, México, y escribía una columna semanal en el diario argentino Página 12. Fue un firme apoyo de los movimientos de protesta, como el 15-M de España o el 132 en México.
Murió el 14 de enero de 2014 en Ciudad de México.
Es casi imposible hablar de la poesía de Juan Gelman sin referirse de alguna forma a su vida. Es uno de esos hombres en que vida y actividad creadora van unidas, ambas forman una especie de alianza inseparable. Según palabras de Julio Cortázar, "acaso lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura allí donde más se justificaría el paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas”.
Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
BIBLIOGRAFÍA
Poesía:
Violín y otras cuestiones (1956)
El juego en que andamos (1959)
Velorio del solo (1961)
Gotán (1962)
Cólera buey (1964)
Traducciones III. Los poemas de Sydney West (1969)
Fábulas (1971)
Relaciones (1973)
Hechos y relaciones (1980)
Si dulcemente (1980)
Citas y Comentarios (1982)
Hacia el Sur (1982)
Com/posiciones (1986)
Interrupciones I (1986)
Interrupciones II (1988)
Anunciaciones (1988)
Carta a mi madre (1989)
Salarios del impío (1993)
Dibaxu (1994)
Incompletamente (1997)
Valer la pena (2001)
País que fue será (2004)
Mundar (2007)
De atrásalante en su porfía (2009)
Bajo la lluvia ajena (2009)
El emperrado corazón amora (2011)
Hoy (2013)
Antologías poéticas:
Poemas, 1960.
Obra poética, 1975.
Poesía, 1985.
Antología poética, 1993
Antología personal, 1993.
En abierta oscuridad, 1993.
Antología poética, 1994.
De palabra (1971-1987). 1994.
Oficio Ardiente, 2005
Poesía reunida, 2012
Prosa:
Prosa de prensa, 1997
Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, 1997
* "PACO URONDO, LA PALABRA JUSTA" (2004), dirigida por Daniel Desaloms
* BIOGRAFÍA DE PACO URONDO - POESÍA Y REVOLUCIÓN, programa emitido por canal (á)
* BIOGRAFÍA:
(Santa Fe, 1930 - Mendoza, 1976) Poeta argentino perteneciente al grupo del invencionismo, que en los años cincuenta se formó en torno a la revista Poesía Buenos Aires, fundada por R. G. Aguirre. En sus primeros títulos (Historia antigua, 1956; Breves, 1959; Lugares, 1961), Urondo asimiló en su obra la influencia de dos grandes poetas disímiles, O. Girondo y J. L. Ortiz, que no habían encontrado hasta que apareció su escritura una voz que les reuniera, pero a partir de Nombres (1963), el autor agregó además elementos coloquiales y el uso de un lenguaje absolutamente personal, que lo convertirían en una de las cumbres de la poesía argentina de la segunda mitad del siglo. Sus libros posteriores (Del otro lado, 1967; Adolecer, 1968; Son memorias, 1970; Poemas póstumos, 1972) confirmaron esa singularidad, que en ocasiones se advierte también en otros géneros que el poeta frecuentó en forma esporádica, como los relatos de Todo eso (1966) y Al tacto (1967) o su incursión en la dramaturgia ( Sainete con variaciones, 1966). Comprometido en la lucha armada contra la dictadura militar, Urondo estuvo preso en la cárcel de Villa Devoto, publicó el documento de denuncia La patria fusilada (1973), y acabó muriendo en un enfrentamiento con el ejército, el 17 de junio de 1976.
* "EL RETRATO POSTERGADO", documental sobre Haroldo Conti dirigido por Andrés Cuervo.
* BIOGRAFÍA
Haroldo Conti nació en Chacabuco, Provincia de Buenos Aires el 25
de mayo de 1925. La infancia en Chacabuco, junto a su padre, Pedro
Conti, tendero ambulante y caudillo fundador del partido peronista en su
pueblo, lo hizo conocer la vida de campo que con tanta exactitud y
belleza retrataría luego en sus relatos. Estudió en el Colegio Don Bosco
de Ramos Mejía, luego fue maestro en una escuela primaria de Gral.
Pirán y en 1944 ingresó en el Seminario Metropolitano Conciliar de Villa
Devoto Fue maestro rural, actor, director teatral aficionado,
seminarista, empresario de transportes, piloto civil, profesor de
filosofía. Estudió Filosofía y Letras. Estuvo tambien vinculado a la
actividad cinematográfica como guionista, y en calidad de tal trabajó en
La muerte de Sebastián Arache, un film de Nicolas Sarquis. En 1955 se casó con Dora Campos, madre de sus hijos Alejandra y Marcelo. En
1956 publicó la pieza de teatro Examinado. Cuatro años más tarde
recibió un premio de la revista Life por su relato La causa. En 1962
ganó el premio Fabril con su primera novela, Sudeste que lo convirtió en
una de las figuras de la llamada «generación de Contorno». Su novela
Alrededor de la jaula recibió en 1966 el premio del concurso
hispanoamericano convocado por la Universidad de Veracruz, y fue más
tarde llevada al cine por Sergio Renán con el nombre de Crecer de golpe.
Por En vida ganó el Premio Barral. Colaboró con la revista Crisis.
Desde 1967 a 1976, Conti se desempeñó como profesor de latín en el Liceo
Nacional Nº 7 de Buenos Aires. Como tripulante del "Atlantic", hizo
varios viajes a Brasil. En uno de ellos naufragó en la costa uruguaya y
en el Puerto la Paloma descubrió un mundo de trotamundos y marinos de
quienes se hizo muy amigo y serían luego convertidos en personajes de su
gran novela Mascaró, que fue publicada en 1975 y ganó el Premio Casa de
las Américas (Cuba). Se separó de Dora y se juntó con Marta Scavac,
madre de su hijo Ernesto, quién había sido alumna suya en el liceo y fue
su compañera hasta el final. En esos tiempos Conti rechazó una
invitación a participar en la beca Guggenheim con una carta antológica,
ejemplo de coherencia ideológica y humana. El 5 de mayo de 1976, tras
el golpe militar en Argentina, fue secuestrado y desaparecido. Cada año
se conmemora en esa fecha el Día del Escritor Bonaerense en honor a su
memoria.
Su obra narrativa, nutrida en sus tan disímiles
experiencias, posee una rara densidad descriptiva que por momentos se
torna casi lírica, y un manejo poco usual del mundo de los afectos
simples, que elude todo sentimentalismo fácil. Recientemente se ha
rodado en Argentina la película Homo viator, galardonada en el Festival
de Valladolid, e inspirada en la vida de Conti, con la presencia de
Darío Grandinetti.
BIBLIOGRAFÍA Novelas:
Sudeste (1962) Alrededor de la jaula (1966) En vida (1971) Mascaró el cazador americano (1975)
Cuentos:
Todos los veranos (1964) Con otra gente (1967) (o Perdido) La balada del álamo carolina (1975) Las doce a Bragado Ad Astra Los novios
(Buenos Aires, 1900 - 1942) Escritor y periodista argentino, una de las figuras más singulares de la literatura rioplatense. Autodidacta, lector de Nietzsche y de la gran narrativa rusa (Dostoievski, Gorki) y vinculado a principios de la década del veinte con el progresista y didáctico Grupo de Boedo, se le considera el introductor de la novela moderna en su país, aunque su reconocimiento no le llegó hasta los años cincuenta. El Grupo de Boedo tomó su nombre de una calle de los suburbios proletarios de Buenos Aires. En oposición a las tendencias estéticas más formales del Grupo de la Florida, en el cual desempeñaron un papel determinante primero Ricardo Güiraldes y después Jorge Luis Borges, el Grupo de Boedo constituía una corriente literaria comprometida en la crítica de la sociedad, siendo decisiva para su concepción artística la influencia de Dostoievski, tanto en la elección de los temas como en la visión del mundo, sobre todo en la concepción del destino del hombre. Roberto Arlt se crió en una humilde familia de inmigrantes: su padre era alemán y su madre, una triestina imaginativa y sensible, le recitaba versos de Dante y de Torquato Tasso. Abandonó su hogar cuando era un adolescente a causas de disputas con su padre. Hizo estudios elementales, pero frecuentó las bibliotecas de barrio, donde se inició desordenadamente en la lectura de R. Kipling, E. Salgari, J. Verne, R. L. Stevenson y J. Conrad, entre otros, a la vez que desempeñaba diversos oficios: dependiente de librería, aprendiz de hojalatero, mecánico y vendedor de artículos varios. Ya casado se trasladó a Córdoba, pero el fracaso en su intento de mejorar la situación económica le obligó a regresar con su familia a Buenos Aires: traía consigo el manuscrito de El juguete rabioso. En la capital trabajó como periodista e inventor. En la Revista Popular publicó su primer cuento, Jehová, al que le siguió un ensayo, Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires. Luego colaboró en Patria, periódico nacionalista de derechas, pero dos años después pasó a publicaciones de signo opuesto como Extrema Izquierda y Última Hora. Tras varios intentos logró publicar en la revista Proa dos capítulos de su novela El juguete rabioso (1926), que llegaría a considerarse un hito en la literatura argentina. El periodismo fue, para Arlt, el medio principal de subsistencia. En 1927 ya era cronista policial en Crítica y un año después pasó a ser redactor del diario El Mundo. Allí aparecieron sus cuentos El jorobadito y Pequeños propietarios. Su columna Aguafuertes porteñas (1933), en la que arrojaba una mirada incisiva sobre la ciudad y sus habitantes, le dio gran popularidad: eran textos llenos de ironía y mordacidad, retratos de tipos y caracteres propios de la sociedad porteña. Dio a conocer artículos, cuentos y adelantos de novelas desde las páginas de las revistas Claridad, El Hogar, Azul y Bandera Roja. Resultado de su labor como corresponsal en Europa y África son Aguafuertes españolas (1936) y El criador de gorilas (1941), cuentos de tema "oriental". Para muchos su obra más acabada es Los siete locos (1929), una inquietante novela sobre la impotencia del hombre frente a la sociedad que lo oprime y lo condena a traicionar sus ideales. La novelística de Arlt incluye también Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932). La colección de cuentos El jorobadito (1933) reitera la temática de sus novelas: la angustia, la humillación y la hipocresía de la sociedad burguesa. Arlt protagonizó un intento de renovación del teatro argentino a través de Trescientos millones (1932), a la que siguieron otras siete piezas dramáticas, Piedra de fuego (1932), Saverio el cruel, El fabricante de fantasmas (1936), La isla desierta (1937), África (1938), La fiesta del hierro (1940) y El desierto entra a la ciudad (1941), presentadas casi todas en el Teatro del Pueblo que dirigía L. Barletta. Aunque conoció el éxito y fue leído masivamente, los sectores académicos criticaban sus incorrecciones sintácticas. A finales de los años cincuenta su obra comenzó a ser reivindicada como uno de los mayores logros de la literatura argentina. El estilo arltliano se caracteriza por frases cortadas o desestructuradas y por la incorporación de jergas y barbarismos. Su obra refleja la frustración de las clases populares urbanas durante la crisis que culminó en 1930: sus personajes son a menudo marginales que atraviesan situaciones límite; el mundo cotidiano de la gran ciudad aparece vinculado con un universo enrarecido, sórdido y hasta fantástico.
La obra narrativa de Roberto Arlt
A Arlt nunca le interesó mantenerse dentro del "buen gusto", ni se privó de utilizar ninguna herramienta al alcance de su escritura que fuera eficaz para retratar la realidad de un modo descarnado; por ello algunos de sus libros causaron revuelo y escándalo. La "desprolijidad" de su escritura, los "errores ortográficos" que se le imputaban, quedan reducidos a meros detalles anecdóticos a la hora de evaluar una obra que ocupa un lugar esencial dentro de la literatura argentina del siglo XX, justamente por la fuerza de un estilo y de unos argumentos ajenos a toda voluntad estetizante, característicos de otras corrientes dominantes en la literatura nacional. En el prólogo a Los lanzallamas (que suele ser considerado como una manifestación esencial y definitiva de sus ideas en torno a la labor literaria), Roberto Arlt defiende su papel de creador frente al establishment, al tiempo que critica con dureza el sistema de reconocimiento y promoción cultural de la época. La obra de Arlt ha sido vista como un espacio de confluencia de los discursos más significativos de su tiempo: desde las utopías socialistas y anarquistas de las primeras décadas del siglo XX a la subsiguiente irrupción de los proyectos totalitarios (especialmente, el nazismo y el fascismo), así como un amplio repertorio de saberes vinculados a las ciencias ocultas. En su novela Los siete locos, este último aspecto se evidencia con mayor contundencia, a través de los sueños y las fantasías que encarnan en sus personajes y que se vinculan con toda una iconografía ocultista. En la casi totalidad de sus obra, el autor presenta unos personajes (las más de las veces desclasados, marginales, humillados) que se enfrentan, en notoria situación de desventaja, con las perversas leyes de la sociedad burguesa. El robo, la traición o la decepción constituyen las preocupaciones temáticas en torno a las cuales gira el destino de los personajes de Arlt. Arlt retrató con exasperado realismo a la pequeña burguesía porteña, a emigrantes sin raíces y seres que bordeaban la marginación. Su primera novela, El juguete rabioso (1926), con abundantes elementos de inspiración autobiográfica, relata la difícil iniciación en la vida de Silvio Astier, un adolescente soñador de origen humilde cuyos fracasos le impulsan a una afirmación por la rebeldía y la delincuencia. A esta obra siguió el díptico narrativo formado por Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931). Si en su primera novela se daba todavía algo parecido a una estructura y la escritura se sometía a ciertas convenciones literarias, el autor en estas dos nuevas novelas actúa con total libertad (en ocasiones, por ejemplo, no se sabe quién narra) y logra dar el adecuado tono de pesadilla que conviene a su asunto. Un antihéroe, Erdosain, acusado de desfalco y abandonado por su esposa, se asocia con el Astrólogo, insólito personaje que controla el inframundo social y que urde una conspiración para terminar con la sociedad capitalista y salvar a la humanidad. El reto a la sociedad fracasa y, atrapados en la falacia de una revolución irrealizable, los personajes quedan perdidos en su soledad y mueren o desaparecen.
El teatro
Arlt renovó con originalidad el teatro en su país. Se inició en la escena en 1932 con Trescientos millones, "obra en un prólogo y tres actos", a la que le seguirían otras siete piezas dramáticas. Trescientos millones trata de una criada, seducida por el hijo de la casa, cuya triste existencia es sólo soportable gracias a los personajes del folletín y de cuentos de hadas que pueblan su mente. La mezcla de imaginación y realidad se percibe también en El fabricante de fantasmas (1936), sobre un dramaturgo que asesina a su esposa y reproduce el crimen en sus obras hasta ejecutar al fin la sentencia en sí mismo. En Saverio el Cruel (1936), la fantasía degenera en locura y muerte porque los personajes no logran hacer coincidir sus respectivas ensoñaciones. El conjunto de la obra dramática de Arlt se caracteriza por su esencia fantástica y farsesca, aunque con desenlaces trágicos. Por otra parte, y al igual que en su narrativa, es siempre visible un trasfondo de crítica social. Sus personajes encarnan la proyección de deseos, vivencias, frustraciones, escrúpulos de conciencia o remordimientos, dentro de una estética que aproxima a las obras teatrales de Arlt a tendencias tales como el "teatro dentro del teatro", el "teatro del espejo" y el teatro grotesco. Si en su narrativa la angustia aparece como motivación recurrente, en el teatro de Arlt el equivalente sería el "soñar despierto". Pero estos sueños se enfrentan con la dura realidad y se desvanecen bruscamente. De ahí que uno de los soportes que más predomina en su propuesta teatral sea el del imprevisto, que irrumpe en mitad del sueño reinstalando violentamente al personaje en la realidad. Estas obras, escritas durante los diez últimos años de la vida de su autor, fueron estrenadas en algunos casos de manera póstuma y muy representadas durante las décadas siguientes.
* Mirta Rosenberg: “Lo autobiográfico ha sido mi apuesta para conciliar la poesía con mi vida”
Luego de catorce años, la autora publica "El paisaje interior", un libro breve, dividido en cuatro partes: “Cosas que se vuelven nombres”, “El paisaje interior”, “Bestiario íntimo” y “Conversos”. Por Ezequiel Alemian
Mirta Rosenberg es una de las mejores escritoras argentinas. Nacida en Rosario en 1951, es poeta y también traductora. Se tomó catorce años para publicar su último libro: El paisaje interior. Es un libro breve, dividido en cuatro partes: “Cosas que se vuelven nombres”, “El paisaje interior”, “Bestiario íntimo” y “Conversos”. Retomando una tradición que practicara Alberto Girri, Rosenberg incluye sus traducciones en sus libros de poesía. En “Conversos” están sus versiones de Elizabeth Bishop, James Fenton, Kay Ryan, Ramanujan. Dice la poeta española Olvido García Valdés: “(A la obra de Rosenberg) cabría definirla por el estilo, eso que la hace reconocible entre muchos: su estilo es ritmo, y su estilo es alguna clase de fe”.
-Volvés a publicar después de catorce años. ¿Qué significa este nuevo libro para vos? -El paisaje interior es mi libro de los 60 años. Considero que a los 60 es más difícil publicar un libro que una obra reunida. Es necesario creer que una todavía tiene algo que decir y algo que aprender. Este libro, por lo demás, funciona para mí como una suerte de compendio de mi obra anterior, lo que ya aprendí, sumado a algunos aprendizajes en curso.
-En comparación con los libros anteriores, en este parece haber una escritura más llana. ¿Qué cambió en tu idea de la poesía? -No creo que la escritura sea más llana ni la sintaxis más simple. Todos los elementos del libro ya estaban en Pasajes, mi primer libro, incluyendo la presencia de la traducción como fuente de inspiración y elemento de trabajo. Tal vez haya cierta depuración de las ideas y una descripción de realidad, mi realidad, más rigurosa, en El paisaje interior. Con respecto al “Bestiario íntimo”, es una serie que vengo escribiendo hace más de veinticinco años, y es una suerte de reconsideración retrospectiva de mi vida: cada vez que sentí que se producía en mi experiencia algún hecho determinante, escribí un poema sobre un animal que, a mi entender, servía de sumario y recordatorio de lo ocurrido, a la manera en que otras personas guardan fotos u otros objetos que les sirven para puntuar un calendario privado. No tengo idea de cuántos poemas o animales más tendrán cabida en mi vida y, por lo tanto, en mi producción, pero pienso que voy a seguir incluyendo el Bestiario cada vez que publique.
-¿Lo autobiográfico funciona como un antídoto contra el egoísmo del yo? -Ojalá sea así, porque esa ha sido mi apuesta para conciliar la poesía con mi vida.
-¿Escribir y traducir son experiencias equiparables, o inseparables? -Las lecturas son elementos que, junto con la traducción, se han vuelto para mí cada vez más inseparables de la escritura (y a veces equiparables a ella), en un matrimonio más apasionado que la intertextualidad y más productivo, espero, que la mera acumulación de conocimiento literario. Funcionan como el tamiz necesario para “limpiar” la propia experiencia y dar nueva intensidad a la lengua que la expresa.
-Escribiste sobre Hugo Padeletti que la poesía produce la mayor disciplina del yo… -Creo que la poesía exige la mayor disciplina del yo porque ser poeta es, para mí, aprender a poner coto a la auto-indulgencia y descartar gran parte de lo que se escribe porque, en verdad, carece tanto de valor literario como de interés extra-personal.
La poeta y ensayista argentina Tamara Kamenszain nació en Buenos Aires en 1947 y ya desde joven comenzó a mostrar interés por el mundo de las letras. Así fue que, en 1965, inició sus estudios de Filosofía, pero abandonó la carrera en 1971 cuando sólo le faltaban cinco materias para graduarse. Por ese entonces, Kamenszain daba sus primeros pasos en el ámbito periodístico como secretaria de redacción de la revista “2001” y, tiempo más tarde, como redactora del suplemento de cultura del diario “La Opinión” y como colaboradora del diario “Clarin”, entre otros medios. En 1972, además de conocer a Héctor Libertilla, el hombre que después se convertiría en su marido, la autora recibió el Premio de Apoyo a la Producción Poética del Fondo Nacional de las Artes de Argentina por su obra titulada “De este lado del Mediterráneo”, un libro de poemas que fue publicado en Buenos Aires en 1973. Luego de pasar un año en Nueva York junto a su marido y tras la aparición de “Los No”, Tamara Kamenszain comienza a coordinar talleres privados e institucionales en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de México, el Fondo Nacional de las Artes de México y la Secretaría de Cultura argentina. Ya convertida en madre, la escritora abandona su tierra natal y, junto a su familia, se instala en México hasta 1984. “El texto silencioso. Tradición y vanguardia en la poesía sudamericana”, “La casa grande”, “Vida de living”, “La edad de la poesía”, “Tango bar”, “El Ghetto” y “Solos y solas” son otros de los títulos que componen la obra literaria de esta argentina que, a lo largo de su trayectoria, ha acumulado una gran cantidad de distinciones, tales como la beca John Simon Guggenheim (en la categoría Poesía) y la Medalla Presidencial Pablo Neruda, entre otras.
* BIOGRAFÍA:
La escritora argentina Diana Bellessi nació en Zavalla, provincia de Santa Fe, en el año 1946. Durante su juventud, además de haber estudiado filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, la autora de libros como “Destino y propagaciones”, “Crucero ecuatorial” y “Tributo del mudo”, entre otros, se dedicó a viajar por el continente americano como mochilera. Gracias a esa experiencia aventurera, Bellessi pudo conocer Chile, Perú, Ecuador y Estados Unidos. Diana BellessiEn 1975, de regreso en Buenos Aires, se instaló en Fuerte Apache y luego se mudó a una pensión del barrio de Constitución. Por esa época, su trabajo consistía en redactar diversas notas de prensa y una serie de fascículos de rock. Tiempo después, su labor dentro del mundo literario también incluiria la coordinación de talleres de escritura que se llevaron a cabo en diferentes cárceles argentinas. “Danzante de doble máscara”, “Paloma de contrabando”, “Eroica”, “Buena travesía, buena ventura pequeña Uli”, “El jardín”, “Colibrí, ¡lanza relámpagos!”, “Lo propio y lo ajeno”, “Gemelas del sueño” y “La rebelión del instante” son otros de los títulos que componen la obra literaria de esta argentina que, a lo largo de su trayectoria, recibió las becas Guggenheim y Trayectoria en las Artes (esta última concedida por la Fundación Antorchas), además de haber sido distinguida en 2004 con el Premio Konex Diploma al Mérito en la categoría “Poesía”. Más allá de haber publicado una gran cantidad de libros, Diana Bellessi también sumó experiencia en la redacción de “Diario de Poesía”, fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud y ha traducido a algunas de sus colegas, como en el caso de las poetas Ursula K. Le Guin, Adrienne Rich y Denise Levertov. Tiempo atrás, la argentina fue una de las escritoras que participaron en el IV Festival Internacional de Esmirna (Turquía), dedicado a América Latina.
* Enlace para ver "CORTÁZAR" (1994), dirigido por Tristan Bauer:https://vimeo.com/26195629
* ENTREVISTA A CORTÁZAR EN "A FONDO"
* ENTREVISTA A JULIO CORTÁZAR. MÉXICO, 1983
* CORTÁZAR LEE A CORTÁZAR
* CORTÁZAR LEE A CORTÁZAR II
* BIOGRAFÍA. CANAL (á)
* CORTÁZAR RECIBE LA ORDEN RUBÉN DARÍO EN NICARAGUA.
* CORTÁZAR EN MEXICO
* "CORTÁZAR: MEMORIA ILUMINADA", programa en cuatro capítulos emitido por Canal Encuentro.
* BIOGRAFÍA:
(Bruselas, 1914 - París, 1984) Escritor argentino, una de la grandes figuras del «boom» de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Emparentado con Borges como inteligentísimo cultivador del cuento fantástico, los relatos breves de Cortázar se apartaron sin embargo de la alegoría metafísica para indagar en las facetas inquietantes y enigmáticas de lo cotidiano, en una búsqueda de la autenticidad y del sentido profundo de lo real que halló siempre lejos del encorsetamiento de las creencias, patrones y rutinas establecidas. Su afán renovador se manifiesta sobre todo en el estilo y en la subversión de los géneros que se verifica en muchos de sus libros, de entre los cuales la novela Rayuela (1963), con sus dos posibles órdenes de lectura, sobresale como su obra maestra.
Biografía
Hijo de un funcionario asignado a la embajada argentina en Bélgica, su nacimiento coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que sus padres permanecieron más de lo previsto en Europa. En 1918, a los cuatro años de edad, Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en el suburbio bonaerense de Banfield. Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la UNESCO le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa. Por entonces Julio Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges. En la década de 1960, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana y disfrutó del reconocimiento internacional. Su nombre se colocó al mismo nivel que el de los grandes protagonistas del «boom»: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes o el también argentino Jorge Luis Borges, entre otros. A diferencia de su compatriota, Cortázar sumó a su sensibilidad artística su preocupación social: se identificó con las clases marginadas y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas. En este sentido, su viaje a Cuba en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida y el detonante de un radical cambio de actitud que influiría profundamente en su vida y en su obra: el intelectual introvertido que había sido hasta entonces devendrá activista político. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, Julio Cortázar intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell. Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Somoza, en el que incluyó el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros. Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina. Falleció en París el 12 de febrero de 1984, poco después de enviudar de su segunda mujer, Carol Dunlop.
La obra de Julio Cortázar
La literatura de Cortázar parte de un cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas en la medida en que puede caracterizarse como una búsqueda de la autenticidad, del sentido profundo de la vida y del mundo. Tal temática se expresó en ocasiones en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana. Como en Jorge Luis Borges, sus relatos ahondan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana: de hecho, la aparición de lo fantástico en la vida cotidiana muestra precisamente la abismal complejidad de lo "real". Para Cortázar, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones. De ahí que su narrativa constituya un permanente cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento. En la obra de Cortázar, el instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo. Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en las novelas, especialmente en Rayuela, considerada una de las obras fundamentales de la literatura de lengua castellana, y en sus relatos breves, donde, pese a su originalísimo estilo y su dominio inigualable del ritmo narrativo, se mantuvo más cercano a la convenciones del género. Cabe destacar, entre otros muchos cuentos, Casa tomada o Las babas del diablo, ambos llevados al cine, y El perseguidor, cuyo protagonista evoca la figura del saxofonista negro Charlie Parker. Aunque su primer libro fueron los poemas de Presencia (1938, firmados con el seudónimo de «Julio Denis»), seguidos por Los reyes, una reconstrucción igualmente poética del mito del Minotauro, esta etapa se considera en general la prehistoria cortazariana, y suelen darse como inicio de su bibliografía los relatos que integraron Bestiario (1951), publicados en la misma fecha en la que inició su exilio. A esta tardía iniciación (se acercaba por entonces a los cuarenta años) suele atribuirse la perfección de su obra, que desde esa entrega no contendrá un solo texto que pueda considerarse menor. Cabe señalar, además, una singularidad inaugurada en simultáneo con esa entrega: las sucesivas recopilaciones de relatos de Cortázar conservarían esa especie de perfección estructural casi clasicista, dentro de los cánones del género. El resto de su producción (novelas extraordinariamente rupturistas y textos misceláneos) se aleja hasta tal punto de las convenciones genéricas que es difícilmente clasificable. De hecho, buena parte de la crítica aprecia más su faceta de cuentista impecable que la de prosista subversivo.
Los cuentos
En el ámbito del cuento, Julio Cortázar es un exquisito cultivador del género fantástico, con una singular capacidad para fusionar en sus relatos los mundos de la imaginación y de lo cotidiano, obteniendo como resultado un producto altamente inquietante. Ilustración de ello es, en Bestiario (1951), un cuento como "Casa tomada", en el que una pareja de hermanos percibe cómo, diariamente, su amplio caserón va siendo ocupado por presencias extrañas e indefinibles que terminan provocando, primero, su confinamiento dentro de la propia casa, y, más tarde, su expulsión definitiva. Lo mismo podría decirse a propósito de Las armas secretas (1959), entre cuyos cuentos destaca "El perseguidor", que tiene por protagonista a un crítico de jazz que ha escrito un libro sobre un célebre saxofonista borracho y drogadicto. Cuando se dispone a preparar la segunda edición del mismo, Jonnhy, el saxofonista, quiere exponerle sus opiniones acerca de su propia música y el libro, pero, en realidad, no le cuenta nada; no parece que tenga nada profundo que decir, como tampoco lo tiene el autor del libro, por lo que, muerto Jonnhy, la segunda edición únicamente se diferencia de la primera por el añadido de una necrológica. En los cuentos de Final del juego (1964), encontramos algunas de las descripciones más crueles de Cortázar, como por ejemplo "Las ménades", una auténtica pesadilla; pero también hay sátiras, como ocurre en "La banda", en el que su protagonista, cansado del sistema imperante en su país (clara alusión al peronismo), se destierra voluntariamente, como Cortázar hizo a París en 1951. En "Axolotl", tras contemplar diaria y obsesivamente un ejemplar de estos anfibios en un acuario, el narrador del cuento se ve convertido en uno más de ellos, recuperando de tal manera el tema del viejo mito azteca. De Todos los fuegos el fuego (1966), compuesto por otros ocho relatos, hay que destacar "La autopista del Sur", historia de un amor nacido durante un embotellamiento, cuyos protagonistas, que no se han dicho sus nombres, son arrastrados por la riada de vehículos cuando el atasco se deshace y no vuelven ya nunca a encontrarse. Impresionante es asimismo el cuento que da título a la colección, en el que se mezclan admirablemente una historia actual con otra ocurrida cientos de años atrás. En los también ocho cuentos de Octaedro (1974), lo fantástico vuelve a mezclarse con la vida de los hombres, casi siempre en el momento más inesperado de su existencia. Más cercanas a lo cotidiano y abiertas a la normalidad son sus tres últimas colecciones de relatos, Alguien que anda por ahí (1977), Queremos tanto a Glenda y otros relatos (1980) y Deshoras (1982), sin que por ello dejen de estar presentes los temas y motivos que caracterizan su producción.
Rayuela y la narrativa inclasificable
Pero es precisamente lejos del relato corto donde reside la huella revolucionaria e irrepetible que Julio Cortázar dejó en la literatura en lengua española, desde su novela inicial (Los premios, 1960) hasta la amorosa despedida textual de Nicaragua, tan violentamente dulce (1984). El momento álgido de esta propuesta innovadora que aniquilaba las convenciones genéricas fue la escritura de Rayuela (1963). Protagonizada por un álter ego de Cortázar, Horacio Oliveira, Rayuela narra el itinerario de un intelectual argentino en París (primera parte) y luego en Argentina (segunda parte), para agregar, en la tercera parte y al modo de misceláneas, una serie de anotaciones, recortes periodísticos, poemas y citas que pueden intercalarse en la lectura de las dos primeras, según el recorrido que decida el lector, a partir de los dos que propone el autor. Las desavenencias amorosas entre La Maga y Horacio Oliveira, los conflictos intelectuales de Horacio, una amplia red de referencias culturales, con el jazz en posición preferente, y la invitación a la participación del lector como coautor de esa obra abierta, encontraron en el clima de efervescencia cultural de la década de 1960 su perfecto campo de desarrollo. Rayuela ha quedado así como uno de los emblemas imprescindibles de la cultura argentina de ese momento, en el que la novela de Julio Cortázar ocupó un lugar central y fue objeto de toda clase de asedios y comentarios críticos. Algunas de las sucesivas novelas de Cortazar fueron un intento de avanzar en la dirección de Rayuela: así, la titulada 62. Modelo para armar (1968) es un excelente comentario en paralelo, extraído de una propuesta sugerida en el capítulo 62 de su obra maestra. En el Libro de Manuel (1973), el experimentalismo deja paso a un intento de explicar la difícil convivencia entre el compromiso político y la libertad individual. Por lo que respecta al género de los "almanaques", esa combinación específicamente cortazariana de todos los géneros en ninguno, es imprescindible referirse a títulos como La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round (1969). Tales volúmenes, de difícil clasificación, alternan el cuento con el ensayo, el poema y el fragmento narrativo o crítico. En este apartado merecen mención aparte las inefables Historias de cronopios y de famas (1962), graciosos y complejos personajes simbólicos con singulares actitudes frente a la vida, Un tal Lucas (1979), irónico retrato de un personaje de extraña coherencia, y el casi póstumo Los autonautas de la cosmopista (1983), irrepetible mezcla de diario de viaje y testamento de amor.
* CAPÍTULO DE "GRANDES PORTUGUESES", DEDICADO A FERNANDO PESSOA
* FERNANDO PESSOA, LA BELLEZA DE LA GEOMETRÍA DEL ABISMO. Programa de TV dedicado a Fernando Pessoa.
* BIOGRAFÍA:
(Lisboa, 1888- id., 1935) Poeta portugués. Pasó su infancia y juventud en la República de Sudáfrica e inició estudios de derecho en la Universidad de El Cabo, y regresó a Lisboa en 1905. Inició su obra literaria en inglés, aunque a partir de 1908 creció su interés por la lengua portuguesa. Su obra es una de las más originales de la literatura portuguesa y fue, junto con Sá Carneiro, uno de los introductores en su país de los movimientos de vanguardia. A partir de 1914 proyectó su obra sobre tres heterónimos: Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro, para quienes inventó personalidades divergentes y estilos literarios distintos. Frente a la espontaneidad expresiva y sensual de Caeiro, Ricardo Reis trabaja minuciosamente la sintaxis y el léxico, inspirándose en los arcadistas del siglo XVIII. Álvaro de Campos evoluciona desde una estética próxima a la de Whitman hasta unas preocupaciones metafísicas en la tarea de explicar la vida desde una perspectiva racional. Sobre estos desdoblamientos del poeta en varias personalidades, se reflejan sus distintos yos conflictivos, y elabora su propia obra poética, a veces experimental, una de las más importantes del siglo XX y que en su mayor parte permaneció inédita hasta su muerte. Su poesía, que supone un intento por superar la dualidad entre razón y vida, fue recogida en los volúmenes Obras completas: I. Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II. Poesías, 1944, de Álvaro de Campos; III. Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV. Odas, 1946, de Ricardo Reis; V. Mensagem, 1945; VI. Poemas dramáticos; VII. y VIII. Poesías inéditas, 1955-1956. Su obra ensayística ha sido recogida en Páginas íntimas de autointerpretación (1966), Páginas de estética y de teoría y crítica literarias (1967) y Textos filosóficos (1968). En 1982 apareció Libro del desasosiego, compendio de apuntes, aforismos, divagaciones y fragmentos del diario que dejó al morir.
Nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata, provincia de Buenos Aires. Su padre abandonó a su esposa y sus tres hijos, que emigraron hacia Tierra del Fuego, sur de Argentina. Se trasladó a Tandil, donde trabajó como peón. Viajó a Mar del Plata y cantaren un hotel comenzando su carrera y haciéndose llamar "El Indio Gasparino". Alberto Cortez grabó en 1970, su composición "No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá" dándole fama. En 1976 se exilia en México donde continúa componiendo. Regresa en 1984 y ofrece un recital en el "Luna Park" , y después canta en Mar del Plata. El 5 de mayo de 1994 inicia una gira internacional, donde se presenta junto a Alberto Cortez en "Lo Cortes no quita lo Cabral". Ha escrito: "Conversaciones con Facundo Cabral", "Mi Abuela y yo", "Salmos", "Borges y yo", "Ayer soñé que podía y hoy puedo", y el "Cuaderno de Facundo". En reconocimiento a su constante llamado a la paz y al amor, en 1996 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo declaró "Mensajero Mundial de la Paz". El cantautor argentino fue asesinado el 9 de julio de 2011 en la capital guatemalteca cuando se dirigía con su representante al aeropuerto internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba.
Discografía
El Carnaval Del Mundo Cabralgando Hombre De Siempre... Mi Vida Con Waldo de los Ríos Pateando Tachos Entre Dios y El Diablo Ferrocabral Cabral En Vivo El Mundo Estaba ... Secreto Recuerdos De Oro Lo Cortez No Quita Lo Cabra.
* "LA ESCRITURA: ENCUENTRO Y MEMORIA", conferencia de Carlos Fuentes
* UN DÍA CON CARLOS FUENTES, 2004
* ENTREVISTA A CARLOS FUENTES
* ENTREVISTA A CARLOS FUENTES, 2001
* BIOGRAFÍA DE CARLOS FUENTES
* BIOGRAFÍA
(Ciudad de Panamá, 1928 - México, 2012) Narrador y ensayista mexicano, uno de los escritores más importantes de la historia literaria de su país. Figura fundamental del llamado boom de la novela hispanoamericana de los años 60, el núcleo más importante de su narrativa se situó del lado más experimentalista de los autores del grupo y recogió los recursos vanguardistas inaugurados por James Joyce y William Faulkner (pluralidad de puntos de vista, fragmentación cronológica, elipsis, monólogo interior), apoyándose a la vez en un estilo audaz y novedoso que exhibe tanto su perfecto dominio de la más refinada prosa literaria como su profundo conocimiento de los variadísimos registros del habla común. En lo temático, la narrativa de Carlos Fuentes es fundamentalmente una indagación sobre la historia y la identidad mexicana. Su examen del México reciente se centró en las ruinosas consecuencias sociales y morales de la traicionada Revolución de 1910, con especial énfasis en la crítica a la burguesía; su búsqueda de lo mexicano se sumergió en el inconsciente personal y colectivo y lo llevaría, retrocediendo aún más en la historia, al intrincado mundo del mestizaje cultural iniciado con la conquista española.
Biografía
Hijo de un diplomático de carrera, tuvo una infancia cosmopolita y estuvo inmerso en un ambiente de intensa actividad intelectual. Licenciado en leyes por la Universidad Nacional Autónoma de México, se doctoró en el Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. Su vida estuvo marcada por constantes viajes y estancias en el extranjero, sin perder nunca la base y plataforma cultural mexicanas. En la década de los sesenta participó en diversas publicaciones literarias. Junto con Emmanuel Carballo fundó la Revista Mexicana de Literatura, foro abierto de expresión para los jóvenes creadores. A lo largo de su vida ejerció la docencia como profesor de literatura en diversas universidades mexicanas y extranjeras, y se desempeñó también como diplomático. Impartió conferencias, colaboró en numerosas publicaciones y, junto a la narrativa, cultivó también el ensayo, el teatro y el guión cinematográfico. Algunos de sus ensayos de tema literario fueron recopilados en libros como La nueva novela hispanoamericana (1969) y Cervantes o la crítica de la lectura (1976). A los veintiséis años se dio a conocer como escritor con el volumen de cuentos Los días enmascarados (1954), que fue bien recibido por la crítica y el público. Se advertía ya en ese texto el germen de sus preocupaciones: la exploración del pasado prehispánico y de los sutiles límites entre realidad y ficción, así como la descripción del ambiente ameno y relajado de una joven generación confrontada con un sistema de valores sociales y morales en decadencia. Su éxito se inició con dos novelas temáticamente complementarias que trazaban el crítico balance de cincuenta años de "revolución" mexicana: La región más transparente (1958), cuyo emplazamiento urbano supuso un cambio de orientación dentro de una novela que, como la mexicana de los cincuenta, era eminentemente realista y rural; y La muerte de Artemio Cruz (1962), brillante prospección de la vida de un antiguo revolucionario y ahora poderoso prohombre en su agonía. Ambas obras manejan una panoplia de técnicas de corte experimental (simultaneísmo, fragmentación, monólogo interior) como vehículo para captar y reflejar una visión compleja del mundo.
La región más transparente (1958)
Las promesas de originalidad y vigor que ya se vislumbraban en Los días enmascarados se cumplieron plenamente con La región más transparente (1958), un dinámico fresco sobre el México de la época que integra en un flujo de voces los pensamientos, anhelos y vicios de diversas capas sociales. La primera novela de Fuentes supuso una ruptura con la narrativa mexicana, estancada en un discurso costumbrista y en la crónica revolucionaria testimonial desde una óptica oficialista. Con esta extensa obra acreditó el autor su vasta cultura, su sentido crítico y su pericia y audacia como prosista, rasgos que muy pronto lo convertirían en uno de los escritores latinoamericanos con más proyección internacional. Al modo de John Dos Passos en Manhattan Transfer respecto a Nueva York, o de Alfred Döblin en Berlin Alexanderplatz con la capital alemana, La región más transparente es el gran mosaico de Ciudad de México, el retrato a la vez atomizado y gigantesco de todas sus clases sociales a través del aproximadamente centenar de personajes que constituyen su "protagonista colectivo", siendo el verdadero protagonista la propia ciudad; así lo delata su mismo título, que procede de una frase con la que Alexander von Humboldt describió el valle de México. La disección y crítica de la masa social del país (en la medida en que la ciudad incluye al campo al absorber las migraciones de campesinos depauperados) es la propuesta programática de la obra, y abarca desde los desheredados hasta los nuevos burgueses "que no saben qué cosa hacer con su dinero", desprovistos de cualquier inquietud cultural y sin otra clase que se les oponga. El dominio que muestra Fuentes de los distintos registros lingüísticos de cada clase social proporciona verismo a su retrato y convierte la novela en una magistral obra polifónica. Los continuos saltos temporales (dentro de un dilatado periodo que abarca desde los años previos a la Revolución mexicana hasta el presente) y la irregularidad con que aparecen los personajes, con frecuencia a través del monólogo interior, dan a la narración una apariencia desordenada y anárquica; externamente, la novela está dividida en tres partes desproporcionadas que engloban capítulos distribuidos sin simetría. Sin embargo, en ningún momento se pierde el hilo de la narración, lo que demuestra el especial cuidado que pone el autor en la estructura. La primera secuencia es la presentación de sí mismo que hace Ixca Cienfuegos, e inicia la novela con estas palabras: "Mi nombre es Ixca Cienfuegos. Nací y vivo en México, D.F." Su voz, la primera en aparecer, se dirige a sus iguales y a la ciudad. El hálito poético de su palabra dignifica su amargura y su resignación ante el destino que los mexicanos como él están condenados a padecer. La insistencia de frases como "qué le vamos a hacer" refuerza el fatalismo que caracteriza a la mentalidad indígena y crea lazos discursivos entre otros personajes marginados dentro de la misma novela. Su parlamento finaliza con las siguientes frases: "Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire". La estructura de la novela está presidida por la circularidad: se abre con estas palabras de Ixca Cienfuegos y se cierra con "La región más transparente del aire". Este concepto circular, tan ligado al de la repetición, se observa en varios niveles de la novela y es básico para la tarea de enhebrar los numerosos elementos de esta obra y para sostener su simbolismo. Así, sobresale el que aglutina la muerte de varios personajes (el final de sus ciclos vitales). Otro factor siempre presente en la obra es que el sacrificio ritual, como la Revolución, cuyos ideales yacen ya enterrados en el olvido, sacrificó no a todos sino a los de siempre, para mantener o encumbrar en su sitio a los mismos. En ausencia de cualquier valor, los personajes son figurantes de un teatro vacío; los pobres, los macehuales, están fatalmente destinados a permanecer enclavados en la región más transparente del aire: dentro de la miseria, sin porvenir, fuera de la historia, sin nombre.
La muerte de Artemio Cruz (1962)
La denuncia del fracaso de la Revolución se halla en la base de diversas obras de Carlos Fuentes, y muy especialmente en La muerte de Artemio Cruz (1962), una de las mayores novelas de las letras mexicanas. Sus páginas detienen por un instante, con una prosa compleja de identidades fragmentadas, el flujo de conciencia de un viejo militar de la Revolución de 1910 que se encuentra a punto de morir, e indagan también en el sentido de la condición humana. El magisterio de James Joyce (autor le que impresionó profundamente) es patente en el uso del monólogo interior como técnica narrativa fundamental; en el manejo del monólogo, Fuentes superó en esta obra en complejidad (y acaso en riqueza) al mismo maestro. Alegóricamente, la historia de Artemio Cruz es la del nacimiento, implantación y muerte de la Revolución mexicana; el antiguo revolucionario refleja el modo en que se prostituyeron sus valores, subrayando que tal traición fue libre decisión de su soberana voluntad y no de presiones históricas, aunque sí quizá de una inquietante atmósfera común o de una huidiza naturaleza humana: el egoísmo, la ambición, la sed de poder y riqueza lo movieron lo mismo que a tantas personas de su entorno, carentes de todo escrúpulo. Pero el relato, en el que destacan un amor juvenil de Artemio que coincide con los días entusiastas de la revolución, su posterior matrimonio por interés y sin amor en tiempos de la institucionalización y un amor clandestino de la madurez con el que intenta rehabilitarse espiritualmente, perdería gran parte de su autoridad de no ser por la forma con que Fuentes ha sabido arroparlo. Viejo, rico y poderoso en la hora de su muerte, Fuentes relata la larga agonía de Artemio Cruz y los episodios en ella evocados mediante el empleo riguroso y sistemático del "yo", del "tú" y el "él". A través del "yo" nos ofrece, en tiempo presente (la obra se sitúa en el año 1959), el monólogo interior del antiguo revolucionario agonizante, mientras que el "tú" corresponde a su subconsciente, que instruye al moribundo acerca del futuro de sus elucubraciones mentales, y con el "él" recuerda, por el contrario, la historia pasada de Artemio y de quienes le rodearon o bien se rodeó en los distintos momentos de su vida. Estas narraciones o intervenciones en primera, segunda y tercera persona forman una especie de tríadas que se van repitiendo a lo largo de las páginas del libro hasta doce veces, tantas como las horas que dura la agonía de su protagonista. A lo largo de la misma se nos ofrecen otras tantas revisiones de su pasado, que no se producen cronológicamente, sino a la manera de William Faulkner, de acuerdo con los desordenados y caprichosos saltos mentales a los cuales se entrega el moribundo. El último de todos ellos, que se remonta a 1889, cuando Artemio vino al mundo, no es fruto de su pensamiento ni forma parte de la película de su vida que presencia mientras agoniza, sino obra del autor. Una última tríada, a la cual correspondería el fatídico número trece, queda truncada de repente por la muerte de Artemio tras la sola intervención del "yo" y el "tú". Así termina sus días el viejo caudillo mexicano; su historia simboliza la historia colectiva de su país, en cuyo intento de transformación revolucionaria participó, al que luego (como hicieron muchos otros) inevitablemente traicionó, y al que también corresponde buena parte de responsabilidad en sus destinos.
Obra posterior
Las novelas reseñadas otorgaron a Carlos Fuentes un puesto central en el llamado boom de la literatura hispanoamericana. Dentro de aquel fenómeno editorial de los años 60 que, desde España, daría a conocer al mundo la inmensa talla de los nuevos (y a veces anteriores) narradores del continente, Carlos Fuentes fue reconocido como autor de la misma relevancia que el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar o el peruano Mario Vargas Llosa. Entre las dos novelas mencionadas, sin embargo, se sitúa una obra de andadura realista y tradicional: Las buenas conciencias (1959), que cuenta la historia de una familia burguesa de Guanajuato. Esas obras iniciales cimentaron un ciclo denominado por el autor "La edad del tiempo", obra en constante progreso a la que se fueron sumando diversos volúmenes. Espíritu versátil y brillante, Fuentes tendió a abordar en obras ambiciosas y extensas (a veces incluso monumentales) una temática de hondo calado histórico y cultural; la novela es concebida entonces con máxima amplitud, como un sistema permeable capaz de integrar elementos en apariencia dispersos pero dotados de poder evocativo o reconstructor. Son de destacar, en este sentido, Cambio de piel (1967), con las abundantes divagaciones a que se abandonan cuatro personajes ante el espectáculo de una pirámide de Cholula. Zona sagrada (1967) retrata la difícil relación entre una diva del cine nacional y su hijo. Terra Nostra (1975), novela muy extensa que muchos consideraron inabordable, es probablemente su obra más ambiciosa y compleja; en ella llevó al límite la exploración de los orígenes del ser nacional y de la huella española (el ejercicio del poder absoluto por parte de Felipe II) en las colonias de América. En Cristóbal Nonato (1987), inspirada en Tristram Shandy de Laurence Sterne, narró el Apocalipsis nacional empleando la voz de un niño que se está gestando; este sorprendente monólogo de un personaje no nacido se sitúa en 1992, año del quinto centenario del descubrimiento de América, una celebración paródica en un México corrupto y destrozado. A esta selección se agrega la novela corta Aura (1962), historia mágica, fantasmal y extraña en la mejor tradición de la literatura fantástica. Diverso carácter posee La cabeza de la hidra (1978), que, bajo la modalidad de una novela de espionaje, trata sobre la corrupción de la vida política mexicana; la "hidra" del título es el petróleo mexicano, una riqueza natural que no genera prosperidad, sino dinero, corrupción y esclavitud. Al igual que Gringo viejo (1985), novela sobre la estancia y desaparición del periodista norteamericano Ambrose Bierce en el México revolucionario, fue llevada al cine. Su experimentalismo narrativo fue menguando con el curso de los años, como se hizo perceptible en Diana o la cazadora solitaria (1994), breve novela que recontaba su tormentosa relación con la actriz Jean Seberg. A pesar de ello agregó a su obra títulos interesantes como Constancia y otras novelas para vírgenes (1990), El naranjo o los círculos del tiempo (1993) y La frontera de cristal (1995), conjunto de historias centradas en la línea divisoria que separa a México de Estados Unidos. Posteriormente publicó Los años con Laura Díaz (1999), Instinto de Inez (2001), La silla del águila (2003), Todas las familias felices (2006), La voluntad y la fortuna (2008) y Adán en Edén (2009). Ensayista, editorialista de prestigiosos periódicos y crítico literario, escribió también obras de teatro, como El tuerto es rey (1970) y Orquídeas a la luz de la luna (1982). Una inteligencia atenta al presente y sus inquietudes, el profundo conocimiento de la psicología del mexicano y una cultura de alcance universal hacen de su obra un punto de referencia indispensable para el entendimiento de su país. En 1987 fue galardonado con el Premio Cervantes, en 1994 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, y en 2008 recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.
(París, 1925 - 1995) Filósofo francés de obra influyente en el arte y la literatura del último medio siglo, clasificado unas veces dentro del posmodernismo y otras en el estructuralismo. Fue profesor de filosofía de la Universidad de París. Como teórico ha desempeñado un papel determinante en el saber contemporáneo aunando en un mismo plano del análisis la filosofía, el arte, la literatura, la ciencia y otros discursos. Examinó la obra de escritores como F. Kafka, M. Proust, L. Sacher-Masoch, S. Beckett y otros. Entre sus libros más importantes se cuentan Lógica del sentido (1969), El Anti Edipo (1972), escrito junto a F. Guattari, y Mil mesetas (1980). El primero intenta una teoría del sentido en sus límites paradójicos con el sin sentido; el segundo, una revisión o ajuste de cuentas con Jacques Lacan y con Sigmund Freud, coloca el psicoanálisis en la sociedad, dentro de la producción capitalista, y no como una escena simplemente familiar; Deleuze llama esquizoanálisis a su método, enfrentándolo al psicoanálisis. El tercero, Mil mesetas, es una suerte de continuación del Anti Edipo, desarrollando la teoría del "rizoma" en contraposición a otros órdenes del saber y de la vida de estructura más clásica. Las teorías de Deleuze han influido tanto en el campo de la filosofía como en el de la creación. Su idea dinámica de la escritura (la desterritorialización de la lengua) ha incidido en poetas de distintas regiones, desde los language poets estadounidenses hasta los neobarrocos latinoamericanos, así como a escritores actuales de diversos géneros. Su enfoque, junto a los de Michel Foucault y Jacques Derrida, generó lo que se conoce como "segunda generación" de la corriente estructuralista. Su idea del "concepto", por ejemplo, incorpora los "afectos", deslindando la abstracción de una nueva producción de sentido vinculada al placer. Este rasgo lo convirtió en un filósofo singular más abocado a la inventiva propia de un nuevo tipo de escritor-pensador que a la producción de un discurso abstracto o metafísico. Entendía la literatura más como un proceso abierto de "ensamblajes" y "conexiones" que como una obra orgánica en el sentido tradicional.