* "Kurdistán, la guerre des filles" (2016), dirigido por Mylène Sauloy.
* "Mujeres kurdas, en guerra contra el ISIS ", documental para televisión sobre las mujeres kurdas.
* "Kurdas en lucha contra el patriarcado y el Estado Islámico". Por Luna Gámez
Kobane o Cizîre, dos de los cantones de la región siria de Rojava, funcionan con un sistema político alternativo de autogestión al calor de la lucha por una sociedad feminista y ecológicamente sustentable
Tras un siglo de lucha, el movimiento kurdo ha conseguido numerosas conquistas a pesar de jugar en un tablero de gobiernos opresores y movimientos armados como el grupo terrorista DAESH. La principal victoria reciente: la creación de un sistema político alternativo de autogestión en los cantones de Kobane, Afrîn y Cizîre de la región siria de Rojava, que funciona desde junio de 2015 y madura al calor de la lucha por una sociedad feminista y ecológicamente sustentable.
Las mujeres juegan un papel clave en la lucha contra la opresión en el Kurdistán. En los años 90 tomaron las armas y formaron el Ejército de Mujeres, que posteriormente pasaría a ser conocido como YJA Star, activo hasta el día de hoy. Actualmente, muchas de las guerrilleras integran también la brigada de mujeres de milicia kurda YPG -denominada en español Unidades Femeninas de Protección (YPJ)- que surgió en 2012 tras el comienzo de la revolución en Siria, ante la necesidad de defenderse del régimen de Bashar al-Assad y de los rebeldes sirios, del gobierno de Turquía y del avance de DAESH (acrónimo peyorativo para nombrar al ISIS, Estado Islámico de Irak y Siria, por sus siglas en inglés).“La nuestra es una lucha contra el colonialismo étnico y sexista”, explica a Pikara Nursel Kiliç, presidenta de la Fundación Internacional de Mujeres Libres y representante del Movimiento Europeo de Mujeres Kurdas, mientras toma té en el Centro Cultural Kurdo de París. Sin embargo, este movimiento feminista reconocido en el ámbito internacional va más allá de las armas, que representan la décima parte de su lucha.
Aunque con menos eco mediático, la batalla de las kurdas se remonta a mucho antes de la guerrilla. La revolución comenzó con la toma de consciencia de las mujeres sobre sus derechos y con el acercamiento a la lucha internacional de liberación de las mujeres, según cuenta Nursel. “No es sólo una lucha de autodefensa, son mujeres que hacen una interrevolución feminista en el seno de la revolución kurda”, afirma esta militante, que además considera que la imagen-objeto con matiz exótico de las guerrilleras kurdas puede invisibilizar el combate de las activistas que hay detrás del uniforme y las armas.
Tres flores kurdas asesinadas en París
El 9 enero de 2013, tres piezas clave del activismo internacional por la autodeterminación del pueblo kurdo y de la lucha por la liberación de la mujer fueron asesinadas en París, en la sede de la Federación de Asociaciones Kurdas en Francia. Los cuerpos sin vida fueron hallados con varios disparos en la cabeza, aunque solo se encontraron dos casquillos de bala.
“La idea de que los fascistas turcos habían asesinado a Sakine, Leyla y Fidan en pleno París era insoportable. Cuando me enteré no creía cómo se habían atrevido a hacerlo, me sentía como un león enjaulado”, afirma Sylvie Jan, gran amiga de Sakine y actual presidenta de la asociación Solidaridad Francia-Kurdistán. En 2013, año en que se cometió aquel triple asesinato, Jan presidía la asociación Mujeres Solidarias; una joven kurda le pidió apoyo para defender a la diputada kurda Layla Zana de la pena de muerte que pesaba sobre ella por haber pronunciado una frase en kurdo en el momento de su investidura en el Parlamento Turco, un atrevimiento que está severamente restringido en Turquía. “Me impliqué profundamente en esta lucha, fui hasta Ankara a visitar a Leyla y desde entonces las kurdas entraron en mi vida”.
Las mujeres asesinadas eran tres piedras incómodas en los zapatos del gobierno turco. Sakine Cansiz, de 54 años, fue cofundadora del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) junto con Abdullah Ocalan, presidente del partido y condenado a cadena perpetua en Turquía. También fue fundadora del movimiento de liberación del Kurdistán y la Unión de Mujeres Libres, lo que la llevó a ser prisionera en Turquía hasta que recibió asilo político en Francia. Fridan Dognan, con 31 años, era directora del Centro de Información del Kurdistán, representante del Congreso Nacional del Kurdistán y exiliada en Francia desde que huyó con su familia a los 8 años. Leyla Saylemez vivía en Alemania y estaba de paso en París; a sus 25 años, esta activista kurda tenía una prometedora carrera política por delante en la lucha por la libertad de su pueblo.
Mujeres kurdas sostienen una pancarta con el lema ‘Vivir libre en el autogobierno’, durante la manifestación en memoria del asesinato de Sakine, Fidan y Leyla. 9 de enero en París. / Foto: Luna Gámez.
En mayo de 2015, dos años después del triple homicidio y tras una investigación llevada a cabo por la justicia francesa, el turco Omer Güney, intérprete y chófer voluntario de la organización kurda en París, fue el único condenado del caso a pesar de que los jueces alertaron acerca de varios indicios que lo relacionaban directamente con el servicio secreto turco (MIT). Sin embargo, el gobierno de Erdogán no ha respondido aún a la comisión rogatoria para esclarecer, entre otras cosas, la conversación que la prensa turca filtró en entre Omer y dos agentes del MIT.
“Francia es escenario de muchos crímenes políticos, de cuyos intríngulis el servicio secreto francés debe estar al corriente; sin embargo estas informaciones no siempre llegan a la justicia, tal vez porque el Gobierno francés las utiliza como elemento de presión unilateral”, afirmó recientemente Selahattin Demirtas, codirector del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), durante una conferencia sobre justicia y crímenes políticos centrado en el caso de las tres kurdas asesinadas en pleno centro de la capital francesa.
El proyecto político de las mujeres kurdas representa hoy una esperanza para la democracia y la paz, no solo para el Kurdistán sino para el mundo entero
Unos días antes del triple crimen, Recep Tayyip Erdogán, por entonces primer ministro turco, anunció el arranque de las negociaciones de paz con Abdullah Ocalan, líder histórico del PKK preso desde 1999. Demirtas cree que este asesinato fue planeado por el Gobierno turco para provocar a los kurdos y arruinar el proceso de paz, asegura además que la investigación no avanza debido a los crecientes intereses económicos, políticos y militares entre Francia y Turquía. “Si se hubiesen buscado los responsables podríamos haber tenido un proceso de paz duradera, con Turquía en paz, Siria no estaría en la actual situación y el DAESH no habría avanzado tanto. Si Turquía hubiese combatido a DAESH desde el principio, tal vez los atentados de París nunca habrían sucedido”.
El HDP es el partido kurdo con mayor número de representantes mujeres en la historia del Parlamento turco, después de que en las pasadas elecciones de junio lograse el 13 por ciento de los votos. “Esta victoria es común para todas las mujeres turcas” declaró Demirtas tras las elecciones y después de que Erdogan negase la igualdad entre hombres y mujeres, calificando el feminismo de “rebeldía de las mujeres que no aceptaban su maternidad”.
“La emancipación de una mujer pasa por la liberación de todas las mujeres, por eso este asesinato, más allá de un hecho político, es un feminicidio, un atentado contra la mujer, resultado de la confrontación ideológica y política entre el gobierno turco y el pueblo kurdo, bajo el paraguas de los intereses económicos de los países occidentales contra un pueblo que reivindica su derecho básico de existir”, sostiene la joven líder kurda Nursel Kiliç.
Ante la cantidad de interrogantes que ensombrecen este caso, el movimiento de solidaridad mantiene las movilizaciones para exigir que la Justicia gala reabra la investigación y reconsidere las pruebas que inculpan al MIT. El pasado 9 de enero, con motivo del tercer aniversario del asesinato, unos 10.000 manifestantes volvieron a recorrer las calles de París para honrar la memoria de las “tres flores kurdas”, apelación con que los kurdos recuerdan a las tres asesinadas.
“Ninguna revolución se desarrolla sobre una alfombra de terciopelo, pero en esta región de Oriente Medio el proyecto político de las mujeres kurdas representa hoy una esperanza para la democracia y la paz, no solo para el Kurdistán si no para el mundo entero”, opina Kiliç.
La Revolución de Rojava, la lucha por una sociedad feminista
La lucha feminista del movimiento kurdo comenzó a fraguarse en la década de los 80 entre las exiliadas en Alemania. Gracias al trabajo de mujeres como Sakine Cansiz, el PKK asumió la denominada Teoría de la Ruptura a favor de la abolición de todo sistema de dominación patriarcal y esclavitud de las mujeres. En aquella época, la opresión del Gobierno turco obligó a la organización del movimiento kurdo a agruparse en las regiones fronterizas con Siria, principalmente Afrîn, Cizîre y Kobane, donde eran hostilmente ignorados por Al-Assad. El régimen no les atacaba directamente pero negaba su existencia étnica como pueblo, les quitó las tierras y los reprimió económica y socialmente dentro del proceso de arabización. A finales de los 90, la presión del Gobierno turco fue tan fuerte que Siria cedió a la ofensiva contra el pueblo kurdo y Abdullah Ocalan, líder del PKK, fue capturado.
Ante la presión, las kurdas tomaron las armas y crearon el Ejército de Mujeres y su propia organización política, el Partido de Mujeres Trabajadoras del Kurdistán (PJKK), que pasó a llamarse Partido de Liberación de Mujeres del Kurdistán (PAJK) en 2004. El pilar central de esta lucha, organizada en torno al Alto Consejo de Mujeres (KJB), es el desarrollo de una identidad liberadora para las mujeres y se consolida gracias a las Asambleas por la Libertad de las Mujeres, de carácter anual y donde se consensuan las decisiones políticas y sociales más importantes.
“Las mujeres luchamos por emanciparnos dentro de nuestro propio movimiento”, dice Nursel mientras explica que el horizonte de su lucha contra DAESH va más allá de la defensa de su territorio y del reconocimiento de su pueblo, y que cada vez están más amenazadas por la trata, las violaciones y la esclavitud sexual de los islamistas que siguen avanzando y que ya controlan importantes enclaves, como Sinyar y Mosul. “DAESH representa el nivel extremo del sistema patriarcal”, afirma Nursel con mirada fija y palabra contundente antes de enumerar los distintos tipos de violencia que este grupo terrorista ejerce sobre las mujeres y que incluyen los matrimonios forzados, las muertes por lapidación y la ablación.
Más de 2.000 mujeres de 19 aldeas diferentes fueron obligadas a satisfacer los deseos sexuales de los miembros del ISIS, mientras que miles han sido secuestradas, violadas y vendidas posteriormente a comerciantes en bazares o a mafias de la trata de mujeres a precios que rondan 100 dólares, según la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID). Sin embargo, la presión hacia las mujeres sobrepasa el patriarcado islamista, ya que muchas de las que logran escapar de las garras del ISIS se suicidan por la vergüenza o son asesinadas al regresar a sus comunidades. Las kurdas han enfrentado históricamente la doble opresión patriarcal tanto del Estado como de sus propias comunidades.
“DAESH representa el nivel extremo del sistema patriarcal”
El sistema social y democrático de Rojava se implantó como tal tras el estallido de la Primavera Árabe en Siria y cuando la represión del Gobierno de los y las manifestantes se extiende hasta la región kurda. Ante la dicotomía de qué bando de los dos apoyar, el pueblo kurdo decidió tomar la ‘tercera vía´ y crear su propio sistema autónomo en la región para resistir a los ataques de cada uno de los frentes, incluido el Estado Islámico. En 2012, las fuerzas de Al-Assad se retiraron pacíficamente, ante la fuerte y numerosa presencia del ejército de las Unidades de Defensa Popular (YPG) y del YPJ, el cuerpo de mujeres de la guerrilla.
La floreciente revolución de Rojava fue percibida por Turquía como una amenaza, según afirma el político kurdo Selahattin Demirtas, quien reconoce que este fue el detonante para que Erdogan cancelase las negociaciones de paz el pasado verano. El gobierno de Turquía cerró además la frontera e imposibilitó el paso de cualquier tipo de ayuda solidaria.
El líder del Kurdistan iraquí se puso del lado de Erdogan, quien es el principal comprador del petróleo producido por los kurdos en Irak. Rojava acabó aislada frente a uno de los mayores ataques al pueblo kurdo en la historia reciente. Sin embargo, las fuerzas del ejército de liberación, incluido el batallón de mujeres, continúan empuñando las armas para defender su región. Muchas son protagonistas de increíbles actos heroicos, como es el caso de Arin Mirkan, una de las comandantes del YPJ que provocó un ataque suicida para acabar con decenas de combatientes del Estado Islámico.
Las mujeres son la columna vertebral de la lucha del pueblo kurdo. Manifestación del 6 de febrero 2016 en París contra los recientes ataques sobre el pueblo kurdo./ Foto: Luna Gámez.
Las mujeres son la columna vertebral de la lucha del pueblo kurdo. Manifestación del 6 de febrero 2016 en París contra los recientes ataques sobre el pueblo kurdo./ Foto: Luna Gámez.
Debido a las ofensivas, el proyecto social revolucionario mostró menos frutos en Kobane que en los otros dos cantones, Cizîre y Afrîn, donde los ataques tardaron un poco más en llegar. En julio de 2015 una treintena de mujeres activistas fueron asesinadas cuando se dirigían a prestar su ayuda para la reconstrucción de Kobane, cuna de la revolución feminista kurda. Aunque las muertes fueron atribuidas al ISIS, muchas voces sobre el terreno denuncian la complicidad del Gobierno turco para bloquear la ayuda solidaria y la cooperación con el pueblo kurdo.
Desde comienzos de año, la población kurda en Cizîre están sufriendo los bombardeos del Gobierno turco en lo que Erdogan denomina “la batalla contra el terrorismo”. Mientras el pueblo kurdo es el único que realmente lucha contra el que también es el principal enemigo de Europa, las empresas armamentísticas europeas continúan haciendo negocios con el Ejecutivo de Turquía, cuyas armas, muchas de ellas fabricadas en España, apuntan directamente al proyecto kurdo de autogestión.
“Los gobiernos europeos no apoyan al movimiento kurdo porque eso significaría apoyar nuestro proyecto de democratización progresista, que es la antítesis del capitalismo que ellos defienden”, argumenta Nursel Kiliç y, haciendo suyas las palabras de Neruda, afirma: “Podrán cortar las flores, pero nunca detendrán la primavera”.
(Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2016/03/kurdas-en-lucha-contra-el-patriarcado-y-el-estado-islamico/)
* "LA LUCHA DE LAS MUJERES KURDAS"
Breve Contexto Geo-histórico
El kurdo es un pueblo indoeuropeo que habita en la región montañosa del Kurdistán, al suroeste de Asia, repartido principalmente entre los Estados soberanos de Siria, Irak, Turquía e Irán. También existe población kurda en un área geográfica más extensa, que abarca desde los Montes Taurus hasta el oeste de las mesetas de Irán; y desde el Monte Ararat hasta el pie de las colinas contiguas a las llanuras mesopotámicas, con enclaves significativos en el extremo oriental de Siria y en Armenia y la Provincia Autónoma de Najichevan en Azerbaiyán. Los kurdos son en su mayoría musulmanes suníes, producto de la islamización del pueblo kurdo, aunque una importante minoría todavía sigue profesando la religión tradicional kurda, el yazidismo. Es decir, son seguidores de Zaratustra y perciben esta religión más como una filosofía de vida que como una religión. Creen en 4 elementos principales, el fuego, el sol, el aire y el agua. Por eso sus colores son rojo, amarillo y verde. Y se llaman a sí mismos hijos del sol y del fuego.
La primera división del territorio kurdo fue en 1639, luego del Tratado de Zahab, entre elimperio otomano y el persa. En 1923, como resultads de los acuerdos de la Primera Guerra Mundial, el tratado de Lausana, firmado por Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Turquía, dividió el territorio entre Turquía; Irán; Irak y Siria.
Las fuerzas imperialistas se repartieron los territorios de este pueblo situado en el corazón de medio oriente abrazado por los ríos Éufrates y Tigris que hacen a sus tierras fértiles para el cultivo y el pastoreo, entre otras riquezas. Desde ese momento el pueblo kurdo ha protagonizado 28 levantamientos en el sostenimiento de una resistencia que fue creciendo y ganando territorio, adhesión y sobre todo, capacidad de invención para la creación de una propuesta política revolucionaria, que hoy se presenta como un modelo que no deja de ganar simpatía, interés y de alentar esperanzas en militantes del mundo entero.
Los Kurdos son entre 55 y 60 millones de personas (no existen censos rigurosos), aproximadamente un 45 % de los cuales vive en Turquía. También están en Irán, Irak y Siria. También existe una importante diáspora kurda en Europa Occidental, sobre todo en países como Alemania, Inglaterra y Suecia.
En 1978 su líder, AbdullahÖcalán, funda el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), cuya influencia se extiende a todos los rincones de este pueblo.Las feroces divisiones, implicaron la prohibición de practicar la cultura kurda, hablar su lengua y a su vez se les impuso distintos lenguajes y prácticas culturales y religiosas. MelikeYasar, nos comenta que esta división partió familias que no pudieron volver a conectarse ni visitarse, por haber quedado por ejemplo, algunos en Turquía y otros en Siria. Nos cuenta a su vez que el PKK logra que vuelva a unirse este territorio tan tironeado cuestionando la organización feudal que lo caracterizaba, “aprendimos nuestra historia cuando nos hicimos adultos. Gracias al PKK pudimos saber dónde quedaba nuestro territorio”. Una historia que de niños les fue negada en las escuelas donde, por ejemplo, les prohibían cantar las canciones en su idioma.
La lucha Kurda
Comenzaron luchando por constituirse como un Estado independiente, pero esa lucha se fue transformando. Hoy consideran que la perspectiva de un Estado independiente no es una solución porque el Estado es en sí mismo opresivo. A partir de este cambio de perspectiva reestructuraron política y organizativamente el PKK y el ejército kurdo, y se crea el Confederalismo Democrático. Este proyecto político, sin Estado, se constituye a partir de organizaciones de base. Toda organización tiene co-presidencias que cumplen el criterio de que el 50 % de los puestos de dirección política deben ser ocupados por mujeres. Las mujeres tienen representación política en todas las instancias. Hay comités de base con democracia directa, Asambleas, Consejos Populares. También se crearon comisiones de mujeres, de jóvenes, de salud, etc., según las necesidades del pueblo. Toda esta institucionalidad popular es una organización social feminista y socialista que se opone al Estado patriarcal y feudal. Las mujeres participan de todas estas instituciones del pueblo con la característica de que sólo las mujeres elijen a las mujeres y ambos géneros eligen a los representantes varones.
Desde el 2005 se crea, además, toda una institucionalidad separada que es exclusivamente de mujeres. “Somos parte del proceso general pero necesitamos nuestro propio sistema separado en el ámbito cultural, militar, de mujeres, de jóvenes. Y los hombres además se forman en nuestras escuelas, en las escuelas de las mujeres”, explicaMelikeYasar. Comenzaron por formar parte del ejército, crear unidades exclusivamente de mujeres y finalmente conformaron todo un ejército feminista. Esta estrategia empezó a desarrollarse en las montañas y luego en toda la sociedad civil, en todas las organizaciones. En la vida mixta y en las organizaciones civiles mixtas, la ideología de la liberación de las mujeres está en el centro. “La lucha con nuestros propios compañeros fue más dura que la lucha contra el estado turco”. El 10% de las mujeres lucha contra el Estado, el 90% lucha al interior de su pueblo por la liberación de la mujer. Se lograron muchas conquistas y protocolos de actuación. Un porcentaje de los femicidios en Turquía era cometidos por las parejas de las mujeres alegando que las mataban por honor. Así, las mujeres tomaron el concepto tan importante de “honor” para este pueblo y elevaron la consigna “Mi honor es mi libertad”. Un hombre que ejerza violencia contra una mujer kurda es expulsado del movimiento.
Hay que revolucionarlo TODO
Este cambio de perspectiva dado en el 2005 se centró en la crítica a cuatro aspectos: el nacionalismo, el sexismo, la ciencia positivista y el fundamentalismo. Se caracterizó que estas cuatro ideologías están en el centro del Estado y por eso, se concluyó, que es necesario un sistema sin Estado. “Las mujeres levantaron este sistema, construyeron desde abajo su propio sistema,”dice Melike. Otro aspecto llamativo de esta creación revolucionaria es la oposición a la ciencia positiva. Que implica por ejemplo el rechazo a la división de las ciencias ¿Cómo la historia y la sociología van a ser ciencias separadas? ¿Cómo se puede analizar una sociedad sin su historia? Crearon así una ciencia feminista a la que llamaron Genealogía apoyada en la física cuántica y dando centralidad a la historia. La formación juega un papel central en toda la organización, las explicaciones físicas se cruzan con las citas a Bakunin en la explicación de largos e intensivos cursos de formación para militantes que pueden durar dos años, por ejemplo.
Todos los militantes tienen todos los días contacto directo con las bases, no tienen familia ni casa propia. Por lo que se quedan en la casa de gente del pueblo dándoles contacto permanente con la base. Por eso hay millones de seguidores del PKK, porque sus militantes van casa por casa y hablan con la gente todos los días.
Los militantes tampoco se casan ni tienen relaciones sexuales. Esta focalización de la energía militante es necesaria, debido al contexto de guerra en el que viven.
¿Qué podemos hacer desde aquí? Además de difundir, salir a las calles y expresar nuestra solidaridad; podemos ir y aportar nuestras experiencias. En las ciudades arrasadas por la guerra se necesitan arquitectos que las reconstruyan, ingenieros, enfermeros, educadores.
¿Qué podemos aprender desde aquí? Muchísimo. En principio la importancia de los espacios exclusivamente de mujeres. Hegel, en la dialéctica del amo y el esclavo que expone en la “Fenomenología del espíritu”, dice que el deseo de reconocimiento es constitutivo del ser humano como tal. Este deseo se encuentra entrampado en la asimetría de poder. El esclavo reconoce al amo como un hombre libre, pero no obtiene reconocimiento de él. El amo se niega a reconocer al esclavo y por lo tanto el reconocimiento que de éste obtiene es fútil, porque es de un ser al que ve de modo utilitario, casi como a un objeto, no es el reconocimiento de otro ser libre, y por lo tanto, no es un reconocimiento pleno. MelikeYasar nos comenta que el ejército turco tiene la creencia de que si una mujer mata a un soldado éste no va al cielo (al cual sí va si es él quien mata a la mujer…) Expresión representativa de la diferencia de dignidad conferida a los géneros que muestra cómo esta asimetría es trasladada al reconocimiento por ellos otorgada. Como la mujer es inferior que lo mate es una vergüenza que no tiene perdón de Dios. Si lo mata un igual en cambio, Dios sí lo recibe. Entre tanto los amos entre sí tampoco están dispuestos a reconocerse, entablan feroces relaciones de competencia entre ellos. Sólo el esclavo que ya reconoce al otro, puede revertirlo todo si obliga al otro a que lo reconozca. Sólo ahí habría un reconocimiento pleno entre dos seres libres. Esta asimetría de poder puede representar las relaciones entre mujeres y varones y de los varones entre sí en el patriarcado. La lucha por el reconocimiento es una lucha a muerte. Solo la que no teme a la muerte ganará, la que esté dispuesta a morir antes que a someterse podrá transformarlo todo. Para lograr forjar esa sujeta las kurdas necesitaron un ejército exclusivo de mujeres, “porque en el ejército mixto los cargos jerárquicos eran siempre de varones y además los varones no querían obedecer a mujeres”. Necesitaron un sistema con una institucionalidad popular exclusiva de mujeres. Porque las mujeres podemos ser sororas. Nos reconocemos, reconocemos al otro y juntas nos empoderamos para pelear porque nos reconozcan también a nosotras. Desde esta perspectiva entiendo mejor que nunca la frase “la revolución socialista será feminista o no será”, pues sólo las mujeres podemos en verdad hacer la revolución. Al menos una revolución como la kurda, que venga con valores como la horizontalidad y la democracia de base en tanto expresiones de una praxis política feminista.
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